10 consejos para identificar bulos sobre salud en Internet

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Los bulos sobre salud vienen de lejos, anteriores incluso a internet, aunque las nuevas tecnologías virtuales no hacen sino fomentar su nociva propagación.

Desinformación es sinónimo de perjuicio, y cuando el término se aplica a la sanidad, todo se vuelve aún más peligroso, si cabe, infiltrándose en las barreras de la defensa de la población, en forma de bulos sobre la salud. Embustes que por sí solos pueden fomentar la adquisición de unos hábitos poco saludables, promoviendo falsas terapias y empeorando el pronóstico de una enfermedad.

Decálogo para actuar contra el peligro de las falsas informaciones

Los blogs, las páginas web, WhatsApp y el resto de las redes sociales que forman parte de Internet se han convertido hoy en día en aliados de los bulos sobre la salud, algunos voluntariamente, otros de forma indirecta. La desinformación corroe el bienestar de una sociedad, ya que desequilibra las medidas de prevención y control de las enfermedades que pueda padecer su población.

A pesar de ello, las falsas informaciones y los bulos sobre la salud están por todas partes, empezando por internet y acabando en el boca a boca de las personas, afectando con su expansión a todo el mundo, y representando un grave problema de salud pública.

Por ello, el papel de la información sanitaria, es decir, los conocimientos de salud con evidencia científica, supone toda una herramienta tan eficaz como terapéutica para la población.

Sabedor de esta ventaja, el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona ha elaborado, en colaboración con el Instituto #SaludsinBulos, un decálogo para identificar los bulos sobre la salud, tanto los que pululan por internet como los que se reproducen a pie de calle.

¿El objetivo? Facilitar herramientas de conocimiento sanitario a los ciudadanos, accesorios con los que combatir los bulos sobre la salud, por un lado, y conocer cómo informarse debida y correctamente acerca de los temas de salud, por otra parte.

Se trata, en suma, de un documento confeccionado a partir de los resultados de una encuesta dirigida a la ciudadanía, realizada específicamente para conocer los hábitos de búsqueda sobre información sanitaria; un informe con espíritu auxiliar y orientativo, que recoge hasta diez consejos básicos para identificar de oídas los bulos sobre la salud, como los que citamos a continuación.

10 consejos para identificar bulos sobre la salud tanto en Internet como en redes sociales

Según este documento hecho decálogo oficial, respaldado por el director de la agencia de comunicación COM Salud, Carlos Mateos, coordinador además de la iniciativa #SaludsinBulos, hay que mantenerse siempre alerta con la información recibida y la que se lee por ahí. Así, aconsejan primeramente ser crítico con los titulares.

«Asegúrate de que el título corresponde con el texto de la información», instan. «Sé crítico ante los titulares llamativos. No confíes en la calidad de la información por el diseño de la noticia». Las apariencias engañan, después de todo.

«Presta atención al formato de la información», apuntan como segundo consejo contra los bulos de la salud, invitando a fijarse para ello en las imágenes. «La fecha de publicación debe aparecer y estar actualizada», advierten.

Un punto en el que inciden en su tercera recomendación: «revisa la fecha de publicación». Y es que la gran mayoría de bulos sobre la salud son anónimos, igual que ocurre con las falsas informaciones alejadas de la sanidad. Los embustes no suelen citar fuentes, por norma general, ni tampoco suelen venir firmados. ¿Y por qué? «Para evitar repercusiones legales», tal y como aclaran las entidades autoras del decálogo contra los embustes.

Así, es primordial en cada información «comprobar quién es el autor». Cuarto consejo y recomendación lógica, dirigida a asegurarse de que el contenido recibido proviene de una fuente fiable, punto en el que insiste la quinta admonición: «investiga la fuente de la información».

El sexto punto de este decálogo para identificar los bulos sobre la salud está orientado a recelar. «Desconfía: de las recetas caseras que lo curan todo, de la información que te quiere vender algo y de los tratamientos o medicamentos no autorizados». Cabe precisar, en este punto, que muchos y diversos son los medios que, desde su pedestal popular, difunden impunemente noticias inventadas, hechas y emitidas deliberadamente, y todo «con intención cómica».

Por ello, identificar las noticias humorísticas es el séptimo consejo que reclama este decálogo, invitando además a no fiarse de posibles alertas. «Se debe de tener en cuenta el tipo y tamaño de la muestra utilizada, quién son los autores y la fecha de publicación», insisten.

«Infórmate del tipo de estudio o ensayo clínico al que se hace referencia», tal es el octavo consejo que esboza este documento de bulos de la salud. «Fíjate en las informaciones de las fuentes oficiales e instituciones, así como de los profesionales sanitarios».

Como penúltimo punto, las dos instituciones que han subscrito este compendio de indicaciones contra las falsas informaciones leídas en internet piden en la novena recomendación verificar «que la información se ha publicado en otros medios»; lo que a su vez lleva al consejo número diez, donde se solicita que «ante la duda, no lo compartas, y contrasta la información con un profesional sanitario, entidad u organismo reconocido».

¿Cuál es el peligro de desoír estos consejos?

Si de algo sirven las diez indicaciones contra los bulos sobre la salud arriba citados es para tener en cuenta los efectos nocivos derivados de las falsas informaciones, empezando por el abandono del tratamiento de una enfermedad y su consiguiente proceso terapéutico, y continuando con la creencia en los tratamientos erróneos, y la presentación de alternativas poco seguras y peligrosas.

El miedo, la incertidumbre y las falsas alarmas también forman parte de la cara B de la expansión de los bulos sobre la salud, tal y como avisan desde el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y el Instituto #SaludsinBulos, junto a la adquisición de hábitos de vida no saludables, el fomento de un ambiente donde reine la confusión de la información fiable y segura acerca de la salud, sospechando incluso de lo que realmente es verdad.

Otro peligro de estos bulos sobre la salud es la aparición de consecuencias no deseadas para la estabilidad sanitaria, ya sean éstas leves o moderadas o graves, exponiéndose así incluso ante la reaparición de enfermedades ya erradicadas, ante la muerte, y ante los problemas de salud pública.

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