«….me pregunté ¿qué sería sin ti el resto de mi vida?»

Cada veinte de enero nos vienen estos acordes al igual que cada 20 de abril nos vienen los otros. Y es que los llamados boomers vivimos anclados en una época que no volverá.

Ciertamente nada vuelve porque todo evoluciona pero en nuestra juventud vimos y cantamos con La oreja de Van Gogh sin saber que detrás de aquellos donostiarras nos dejamos parte de los recuerdos que en una fría mañana como hoy, evocamos necesariamente.

Al bajar del tren durante ‘La Tamborrada’, el día grande de San Sebastián, Amaia Montero vivió en aquella estación lo que fue un recuerdo para una pareja que se reencontraba. De ahí nacieron los acordes y el resto de la letra que nos sabemos de memoria.

Desde entonces los reencuentros parecen abrir la puerta de lo desconocido porque cada día tiene su afán y mientras eso sucede han pasado veinte años por encima de nuestra cabeza, de nuestro corazón, de la que fue nuestra juventud.

Ahora nos llaman boomers y nos hacen sentir que ya no estamos en el candelabro y son edadistas con nosotros porque ya no servimos para mucho. Las preguntas de hoy no son como la bonita frase: ¿qué sería de ti el resto de mi vida? Ahora solo tenemos que pensar qué será de nosotros cuando en los 40 años que nos quedan —si la cosa va bien—, tengamos una pensión digna para no morirnos de hambre. Si al menos tenemos una mano que nos agarra fuerte y nos conduce hacia la felicidad a poco más podemos aspirar porque hoy nos sobra todo y nos falta lo más importante: el amor en el estricto sentido de la palabra.

Porque efectivamente, si sabemos lo que es amar nos debemos preguntar qué será de nosotros cuando nuestro compañero, compañera, compañere, compañeru falte. ¿No me dejo a nadie, no?

También puede salir del bus un veinte de enero, ¿eh?

Me voy a cantar con Amaia, que además hoy es el Día Grande de San Sebastián. Agur…

«…Quiero estar a tu lado
Quiero mirarte y sentir
Quiero perderme esperando
Yo quiero quererte o morir

En el momento que vi tu mirada
Buscando mi cara
La madrugada del veinte de enero
Saliendo del tren

Me pregunté: ¿qué sería sin ti el resto de mi vida?
Y desde entonces te quiero
Te adoro y te vuelvo a querer»

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