La radiografía de España nos sitúa en una desproporción entre viudos y viudas. Estas últimas ascienden a dos con tres millones desde principios del siglo XXI de las cuales, uno con sesenta y cinco son mayores de setenta años frente a los quinientos quince mil viudos de los cuales, trescientos setenta mil so mayores de setenta.

Este estudio llevado a cabo por Funcas, considera que existe un cambio trascendental en el merado laboral y con ello, la manera decisiva en la que van a evolucionar las pensiones contributivas de viudedad. Los hombres podrán percibir la pensión de viudedad si son ellas las que se marchan antes y las pensiones serán cada vez más altas por las cotizaciones de las carreras laborales de la mujer.

Por ello, las estadísticas de la Seguridad Social ya confirman la tendencia dado que han aumentado en diez millones en diez años las pensiones de viudedad percibidas por mujeres y por ello, no han dejado de aumentar las percibidas por hombres.

Según precisa Funcas en su análisis, este tipo de reformas no se han planteado, por ahora, en España, aunque constata que «buena parte de los países de la Unión Europea sí lo han hecho con el fin de adaptar mejor sus sistemas de prestaciones de viudedad a las necesidades efectivas («la edad a la que la persona enviuda y la relación que mantiene con el mercado de trabajo son variables clave», y también para evitar que el cobro de estas prestaciones introduzca desincentivos al empleo retribuido o incluso a nuevos matrimonios (que conllevarían la pérdida de la prestación de viudedad).


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