Enrique Pérez Montero, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ciego desde hace más de 20 años, no puede ver las estrellas, pero se ha propuesto que la astronomía sea totalmente accesible.

Madrileño de 47 años, casado y con dos hijas, Enrique cuenta también en su día a día con la ayuda de su inseparable perro guía Rocko.

Desde hace cuatro años y medio este can le acompaña en cada de sus conferencias e incluso aparece como colaborador oficial de sus publicaciones científicas.

Enrique Pérez posa junto a su perro guía.
Enrique Pérez astrofísico imagen cedida por E. Pérez

Este amante del universo hace ya dos décadas que se quedó ciego, por una retinosis pigmentaria; y él mismo se define como un astrónomo que no ve las estrellas.

«La astronomía no solo es mirar a través de un telescopio, no es contemplar las estrellas, es comprenderlas»

Enrique Pérez , astrofísico.

Y en ese esfuerzo por interpretar el universo y hacer que otros también accedan a esta información, desarrolla su labor científica en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).

Astronomía accesible: cuando las palabras son las estrellas

A los 25 años le diagnosticaron retinosis pigmentaria cuando estaba cursando estudios universitarios. Pero a este amante del cosmos nada le iba a detener. De hecho, acabo licenciándose en Física y también es doctor en Astrofísica y Cosmología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

La enfermedad que padece es una patología congénita degenerativa de la retina para la que actualmente no existe tratamiento. La retinosis pigmentaria le fue robando paulatinamente la vista, pero no su interés por desenmarañar los misterios del universo.

«La astrofísica busca comprender el universo, más que verlo»

Enrique Pérez , astrofísico.

Explicar cómo es el firmamento a un ciego o a un profano es —como nos asegura en una entrevista a Prensa Social—, exactamente lo mismo ya que los símiles y razonamientos que emplea al explicarlo no se basan en el sentido de la vista o, al menos, no de manera exclusiva.

Este hombre de ciencias tiene un argumento que desmonta el axioma de Una imagen vale más que mil palabras.

«Una imagen más mil palabras, siempre será mejor», nos asegura el astrofísico.

Obviamente, hay muchas cosas que se pueden entender apoyándonos en imágenes, pero siempre hay alternativas, otros métodos complementarios.

Promover la divulgación inclusiva

Y en ese afán por encontrar un modo alternativo y que sume información para explicar el cosmos fue como ideó en 2014 Astroaccesible.

Un proyecto orientado a la enseñanza y la divulgación de la astronomía entre personas con discapacidad, principalmente ciegas o con discapacidad visual grave, que cuenta con financiación de la Sociedad Española de Astronomía (SEA) y el apoyo de la ONCE y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA).

El objetivo principal de esta iniciativa acercar la astronomía a las personas con discapacidad visual, demostrando de este modo que la ciencia no es un campo vetado para este colectivo.

En el Día Mundial de la Visión, este astrofísico quiere destacar la importancia de la diversidad.

Foto Enrique Pérez astrofísico ciego
Enrique Pérez astrofísico ciego. Foto: ©IAA

«Apostar por la diversidad no sólo es una cuestión de justicia, es que enriquece a la sociedad. Cuando haces divulgación inclusiva la mejoras en todos los aspectos», confiesa para Prensa Social.

La experiencia le ha demostrado que muchas de las estrategias que emplea para enseñar astronomía a la gente que no ve son también muy eficientes para divulgar entre los que ven.

«A la gente que ve le encanta tocar las maquetas, escuchar explicaciones que sean completas, no simplemente a limitar a poner una imagen, de una manera que una persona que no vea lo pueda entender», asegura.

Alumnos con maquetas de planetas
Taller de astronomía accesible. Foto: ©IAA

Esto implica usar materiales y estrategias que sirvan para todo el mundo y para todos los sentidos.

Y es que la utilización no solo de maquetas, sino también de sonidos, ayuda a ciertas personas a entender mejor algunos conceptos, independientemente de sí puedan percibir las imágenes o no.

Y en un paso más hacia una astronomía accesible, este hombre de ciencias empezó a trabajar en la «sonificación»; que no es otra cosa que divulgar a través del sonido: un viaje por el cosmos apoyándose en el sonido como un recurso que ayude a entenderlo mejor.

No se trata de que el universo pueda comunicarse con nosotros. Sin embargo, sí que podemos transformar la radiación electromagnética a un canal sonoro como puede ser la voz, pero también la música, que la hace accesible a todo el mundo, incluidas las personas que no pueden ver.

Enrique, el astrónomo que no puede ver las estrellas, en cambio puede atisbar con claridad cómo ha de ser la divulgación en términos generales, llegando a la conclusión de que es necesario concienciar para fomentar la diversidad y la inclusión.

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