Conocer las enfermedades más comunes de la vista es el primer paso que hay que dar para cuidar los ojos y su salud ocular. Recuerde… #LoveYourEyes!

Cada segundo jueves de octubre se conmemora el Día Mundial de la Visión, una fecha señalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB) reservada para el cuidado de los ojos.

En este 2021 se celebra hoy 14 de octubre, bajo el lema #LoveYourEyes, y en el presente artículo les mostramos las enfermedades más comunes contra las que hay que proteger la vista y, más importante, les daremos unos cuantos consejos para mantener en alza la salud ocular. ¿Preparados?

¿Cuál es la mejor manera de cuidar la vista?

Para los oftalmólogos, nada mejor que prevenir las enfermedades oculares, proteger los ojos lo máximo posible, mantener una buena visión que a la larga se pueda conservar estable, dentro de la edad de cada individuo, y priorizar siempre a la salud ocular, combatiendo, por tanto, las enfermedades más frecuentes que la pueden condicionar o hacer añicos.

Incluso una buena alimentación, rica en nutrientes y de hábitos saludables, puede ayudar a minimizar las posibilidades de aparición de las muchas enfermedades oculares que pululan en el campo de la vista.

Hablamos de productos alimenticios ricos en vitamina A, como las espinacas, zanahorias y la carne, los huevos, el pescado y los productos lácteos. O bien productos rebosantes de vitamina C, como las fresas, naranjas y los tomates.

También ayuda mucho al organismo ingerir alimentos llenos de vitamina E, como las almendras o el aguacate, la fruta o los cereales vegetales. Y por lo mismo favorece también contra las enfermedades oculares comer alimentos con cinc, desde quesos y judías, hasta la carne y las legumbres, pasando por los frutos secos.

Sin olvidar los ácidos grasos Omega 6 y Omega 3 como los mariscos; la luteína, muy presente en el brócoli y en otras verduras de hoja.

¿Cuáles son las enfermedades más comunes de los ojos entre niños y mayores?

Después de hablar de medidas de prevención contra tales enfermedades, alimentos beneficiosos y hábitos saludables, ahora toca poner el foco en esas grandes enfermedades que suelen copar las enumeraciones de oculistas y oftalmólogos.

Tomando como fuente principal esta enciclopedia médica de trastornos oculares más habituales de ver, y lo afirmado por el Institut Català de Retina, un centro oftalmológico de Barcelona, adelantamos que la visión borrosa, fatiga ocular y los ojos secos suelen ser generalmente los primeros indicios que advierten de un mal cuidado ocular y de la probable presencia, en la vista, de algunas de las enfermedades más comunes que hoy les vamos a presentar, junto a otros indicios como manchas en el campo visual o incluso resplandor en la noche.

Síntomas que bien pueden suponer una molestia inofensiva o, peor, una señal temprana de alarma de una condición ocular más complicada. De ahí que les recomendemos ante todo visitar a un oftalmólogo ante el más mínimo cambio en la visión, pues como especialista del órgano y sentido de la vista está más que capacitado y cualificado para determinar si tales señales son insignificantes o dignas de un cuadro de diagnóstico médico.

La miopía

Este defecto visual se repite tantas y tantas veces en la población, según los oftalmólogos, que con razón la sitúan como la más frecuente y presente en los diagnósticos. ¿Su característica más notable? Ver mal de lejos, aunque muy bien de cerca.

Se trata de un defecto progresivo que habitualmente aparece en la niñez o en la adolescencia, generado a partir de una refracción producida en el momento en que el globo ocular se alarga y presenta demasiado largo; otra causa de esta enfermedad suele descansar igualmente en el resultado de una córnea o lente que tenga una forma atípica.

Asimismo, en la detección de este defecto visual que encabeza la lista de enfermedades oculares más frecuentes en la actual población, los rayos de luz se enfocan justo delante de la retina, en lugar de directamente sobre ella. ¿Cosas buenas? Es un deterioro ocular que puede corregirse con cirugía láser.

Glaucoma

Una condición patológica que abunda en las listas de enfermedades frecuentes que oculistas y oftalmólogos suelen señalar como las más detectadas durante su ejercicio por vigilar la salud ocular de sus pacientes.

Afección asintomática donde las haya, capaz de producir una ceguera irreversible, se caracteriza por ser una condición que daña el nervio óptico. Una de las canalladas que dan personalidad al glaucoma es que no avisa, surge sin previo aviso, no se hace notar a través de síntomas.

Su única señal es que quien lo padece apenas percibe una disminución de la visión, si bien esto se manifiesta cuando la enfermedad ya ha terminado de degenerar y se encuentra en sus últimas fases. Más aún; al principio la persona con glaucoma sólo percibe una afectación de su visión lateral, y eso si es que alcanza a detectarlo. Para cuando termina de asentarse en el ojo, quien la sufre no tiene más remedio que asistir al oftalmólogo de forma anual o, como máximo, cada dos años, con más razón, si encima tiene 40 años.

¿Se puede frenar? El diagnóstico temprano del glaucoma por parte de un oftalmólogo significa estar casi salvado por la campana, pues la enfermedad se puede detener si se detecta a tiempo, siempre a través de un tratamiento consistente en medicamentos, cirugía e incluso intervenciones por láser.

Daltonismo

Llamada también discromatopsia, o deficiencia en la visión de los colores, se caracteriza por causar dificultades para distinguir determinados colores a quienes la padecen, una localización de tonos que se agudiza especialmente cuando se trata de rojo, azul y verde.

El daltonismo puede manifestarse en forma de ceguera total para detectar los colores antes señalados, o una simple percepción alterada para percibir el color, implicando únicamente una dificultad para diferenciar ciertos tonos de colores.

¿Es hereditario? Sí, y se transmite principalmente entre varones, llegando a presentarse en el 8 por ciento de los hombres, según apuntan los oftalmólogos, siendo una de las enfermedades más frecuentes que suele ser raro de ver en mujeres, sexo en el que siquiera alcanzan el 1 por ciento.

Astigmatismo

Frecuente entre las enfermedades oculares, a esta patología se la distingue enseguida por su afición a generar una visión desenfocada, sin importar la distancia a la que se encuentre el objeto que se pretende observar. El astigmatismo puede darse en uno o en ambos ojos, ciertamente. ¿Qué lo causa?

Una córnea cuya forma no es correcta y, por ende, no puede cubrir la parte anterior del ojo. En este mal ocular,  los rayos de luz son incapaces de enfocarse en un solo punto de la retina, dificultad que ocasiona al instante el defecto refractivo más frecuente, es decir, una visión con sombras.

Se trata pues de una enfermedad que suele ir seguida de fatiga ocular y dolores de cabeza, lo que no es de extrañar, teniendo en cuenta que provoca que quien la sufra vea desenfocado constantemente, tanto de lejos como de cerca. La cirugía láser es, de nuevo, una buena opción para corregir el defecto ocular de estos pacientes.

Presbicia

Esta es otra de esas enfermedades muy usuales hoy en día. Consiste en la pérdida gradual de la capacidad para enfocar objetos que están cerca. Una patología ocular muy incómoda, ciertamente, que viene incluida en el paquete del envejecimiento.

¿Cuándo se empieza a sentir? En torno a los 40 y 45 años, por norma general, estableciendo un camino de deterioro que culmina en los 60 años, aproximadamente. ¿Tiene solución? Una, de momento, y es usar gafas graduadas y recomendadas por el oftalmólogo, a fin de que uno pueda ver de cerca. Actualmente existen incluso las gafas bifocales, capaces de moldear progresivamente la visión de cerca y de lejos, pues de hecho está pensado específicamente para personas con presbicia.

Cataratas

Todos hemos oído hablar alguna vez de las cataratas, se padezca o no. Protagonista relevante entre las enfermedades del ojo, se presenta en forma de opacidad de la transparencia normal del cristalino en el órgano ocular del ojo, de modo que quienes la sufren tienen la sensación de estar mirando realmente a través de una ventana resquebrajada o empañada.

La visión doble en un solo ojo y la visión opaca, borrosa o tenue se cuentan entre sus síntomas más habituales, junto a la percepción de una especie de halos que circundan las luces, una severa dificultad para ver de noche, y una sensibilidad a la luz (y no precisamente positiva) igual que al resplandor.

Un cóctel al que también se suman la dependencia de una luz brillante para leer y escribir y realizar otras actividades similares, el aumento de graduación en las gafas, dificultad para reconocer colores, y una adquirida capacidad de verlo todo en tonos amarillentos.

¿Las cataratas tienen tratamiento? Afortunadamente sí. Es quirúrgico, claro está, y se administra a base de unas gotas que duermen el ojo, una cirugía sencilla que la retoca, y de un toque experto y profesional que corrige la medida para ver de lejos, por lo que uno puede usar gafas intraoculares, es decir, lentillas, las cuales ayudan a ver tanto de lejos como de cerca.

Hipermetropía

Un problema que se presenta cuando un globo ocular es demasiado corto o cuando una córnea tiene una forma atípica. Con la hipermetropía instalada en el ojo y también en la lista de enfermedades frecuentes de la vista, la visión de lejos puede llegar a ser deficiente, los objetos cercanos acaban captándose de forma borrosa, y los rayos de luz acaban enfocándose detrás de la retina.

En niños, esta patología ocular puede causar problemas para leer, dolor de cabeza y fatiga ocular, por no hablar de una dificultad para ver bien los objetos distantes y una visión borrosa en los objetos cercanos, y se manifiesta a menudo en forma de estrabismo, reconocido por los ojos cruzados, al menos cuando es una hipermetropía severa; o también por una ambliopía, reconocida gracias a aparentar un ojo perezoso.

¿Sabía que La mayoría de las personas nacen con hipermetropía leve? Eso sí, generalmente la acaban superando, y suele ser en la propia niñez.

Y si bien la cirugía refractiva es capaz de corregir la hipermetropía, se trata de un defecto ocular con tendencia a reaparecer con el paso del tiempo, por lo que precisa de una evaluación cuidadosa y regular.

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