Adolescentes que se aíslan de su entorno social y ya no disfrutan en sus relaciones sexuales. Adultos que han perdido su empleo y han hecho daño a su familia debido a su adicción. Cada vez se consume más porno, y cada vez a edades más tempranas. Internet y la revolución del móvil inteligente han permitido una difusión masiva de la pornografía. En España, la edad media del primer contacto con este material está entre los nueve y los once años. Pero, ¿somos conscientes de sus consecuencias?

Alejandro Villena, psicólogo y sexólogo clínico, explica su impacto en las relaciones personales y sexuales y sus costes sociales y psicológicos. Un tema extremadamente complejo que aborda de forma rigurosa, incluyendo datos estadísticos, estudios académicos, investigaciones científicas, reflexiones personales y testimonios.

Es autor de libro ‘¿POR qué NO?: cómo prevenir y ayudar en la adicción a la pornografía’. En él analiza cómo debería cambiar esta sociedad hipersexualizada para ser menos cosificante y menos denigrante porque la sexualidad no se disfruta solamente se consumo.

Proporcionar herramientas prácticas para prevenir, detectar y gestionar la adicción a la pornografía es importante a la hora de educar en libertad; sobre todo a los adolescentes que ni siquiera saben cómo os recuerda la importancia de desarrollar una sexualidad sana, basada en el respeto, la ética, la gestión de las emociones, la equidad y la aceptación de uno mismo. En definitiva, un libro que todos deberíamos leer.

Prensa Social: Se estima que la edad media de acceso a la pornografía entre los menores se sitúa entorno a los 8 años. ¿Qué desarrollo tiene un cerebro de esa edad? ¿Cómo afecta a su estructura, conducta y salud? 

Alejandro Villena: Lo que sabemos es que el cerebro es más vulnerable a edades tan tempranas. Se está desarrollando y el aprendizaje condiciona, de alguna manera, cómo va evolucionando y madurando. Imagínate como si los cimientos de una casa no son firmes y los muebles que utilizamos aportan más peso del que se puede soportar. Tener una casa donde las relaciones sean sanas, respetuosas requiere de una construcción a ritmo natural, gestionando los impulsos para tener una buena educación y manejo de la sexualidad, y de la salud en definitiva.

P:S.: Buenas tardes, don Alejandro Villena: ¿Qué buscan, o encuentran como has dicho en alguna ocasión, estos niños? ¿Explorar lo prohibido, desarrollar su incipiente sexualidad o condición sexual? 

A.V.: Lo que encuentran, sobre todo al principio, son contenidos de pornografía de muy fácil acceso, que son como los cigarros que están el suelo que nadie los deposita en la basura de internet. Hacia los doce años surge una curiosidad sobre el conocimiento del cuerpo humano y su respuesta fisiológica se activa de manera natural. Lo que está claro es que la pornografía no es una información que sea conveniente, que en la infancia es utilizada para gestionar el estrés o el aburrimiento.

P.S.: Es cierto que debido a que la industria del sexo reproduce en sus producciones cinematográficas escenas de violencia hacia la mujer. Detrás de las manadas, violaciones colectivas a mujeres, ¿se puede sospechar que sean efecto o estén relacionadas con un consumo de pornografía cada vez más violento y temprano? 

A.V: Respecto a este tema de la violencia relacionada con la pornografía, vamos a publicar próximamente una revisión sistemática de las publicaciones de los últimos veinte años. No debemos caer en los extremos, porque no todas las personas que consumen pornografía llevan a cabo o replican la violencia, aunque sí que es cierto que junto con otras variables, en base a las relaciones familiares, por ejemplo, se pueden dar episodios violentos. La industria se ha servido de escenas donde se humillan a las mujeres, con sexo agresivo en grupo… estereotipos, sin duda, que son material para la satisfacción exclusiva del hombre

P.S.: Para aquellos padres y madres preocupados por el fácil acceso a contenidos sexuales, ¿qué consejos les darías?

A.V.: Les animo a que sean ellos, padres y madres los que lleguen antes para evitar males mayores. Me refiero a que mediante conversaciones de acorde a su madurez, se aborden estos temas, a modo de prevención. Con normalidad, dentro de la dificultad, que entiendo se activan en estos momentos en los que los hijos descubren la pornografía. También con empatía, tratando de entenderles, crear vínculos y tenderles una mano de ayuda.

P.S.:¿Qué tratamientos se plantean desde la psicología para dejar de consumir estos productos? Dinos si hay diferencia en el abordaje, cuando se trata de un niño, adolescente o adulto. 

A.V.: Desde la psicología generalmente hay un enfoque terapéutico que es el cognitivo-conductual, que es el único que ha demostrado mucha eficacia en la reducción del consumo de pornografía, aunque hay otras prácticas como la atención plena, terapias de aceptación y compromiso, terapias de grupo o inclusos fármacos para síntomas que sean comorbiles al consumo de pornografía que ayudan.

Nosotros apostamos por una intervención integradora, individualizada, y que ayude con eficiencia como en otras adicciones. Hay que estar motivado a reconocer la enfermedad, desconectar con los detonantes y desencadenantes, gestionar mejor las emociones, cambiar ideas negativas sobre sí mismo. También trabajamos para mejorar el autocontrol, impulsividad, la reducción del estrés y otras variables psicopatológicas, que puedan estar presentes como la ansiedad o la depresión, el trauma o el abuso.

Alejandro Villena Moya es psicólogo y sexólogo clínico. Es director clínico y de Investigación en www.daleunavuelta.org. Investigador Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Miembro de la World Association For Sexual Health (WAS). Coordinador U. Sexología Clínica Consulta Dr. Carlos Chiclana. Autor del libro ¿POR qué NO?

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