Agilidad y concentración en un inclusivo ajedrez para ciegos, una jugada maestra hacia la integración social.
El ajedrez para ciegos es táctica y estrategia, disputa y concentración, organización e inteligencia, y el trabajar la mente de forma continua. Reconocido en el 2000 como un deporte por el Comité Olímpico Internacional (aunque no deporte olímpico), este pasatiempo con talla de juego y altura deportiva también lo disputan y juegan las personas con discapacidad visual. ¿Queréis saber cómo? En el artículo de hoy os lo presentamos.
¿Qué es el ajedrez para ciegos?
Es el ajedrez adaptado para el uso y disfrute de las personas con discapacidad visual. Las normas del juego, pautas y estilo de movimiento se mantienen, con alguna que otra regla de añadidura en pro de la accesibilidad. Su gran diferencia con el clásico y tradicional es que el ajedrez para ciegos está construido en relieve, para que los ciegos o personas con resto visual bajo puedan tocar el tablero y las piezas y, así, suplir con el tacto lo que con la vista no pueden obtener.
En la web de la Federación Española de Deportes para Ciegos, lo definen como un deporte con muchos adeptos entre los invidentes: «El ajedrez es un deporte de larga tradición entre las personas ciegas, probablemente por su facilidad para ser practicado de forma integrada en las competiciones con personas videntes».
Este modelo de ajedrez mantiene el espíritu recreativo e interactivo del ajedrez para quienes no tienen problemas de visión. Reina, peones, caballos y torres avanzan aquí también a pasos pequeños para al final dar el jaque mate o golpe de gracia al contrincante. Las adaptaciones del ajedrez para ciegos son mínimas, y se centran más en el material de juego que en el juego en sí.
Un buen tablero adaptado y unas buenas fichas bien reconocibles al tacto hacen que los jugadores invidentes puedan jugar a este deporte en igualdad de condiciones que el resto de los ajedrecistas.
¿Cuáles son las características del ajedrez para ciegos?
¿Verdad que cuando se va a iniciar una partida de ajedrez, lo primero ante todo es elegir con qué color de fichas se va a jugar? Pues bien, los invidentes también deben hacer esta elección. Y pueden hacerlo de forma autónoma, gracias a que las piezas negras tienen un pequeño punto en relieve, una especie de cabeza de clavo de la que las blancas carecen, una marca táctil que les permitirá diferenciar y seleccionar el color de su bando.
En este modelo de ajedrez, el tablero resulta bastante característico. En su superficie pueden encontrarse dos tipos de relieve: alto relieve para las casillas negras, y bajo relieve para las blancas. El resultado es una diferencia de unos dos milímetros bastante perceptible al tacto, que permite al jugador invidente saber el color de la casilla donde está ubicando su pieza.
Además, el tablero está marcado por diferentes orificios situados justo en el centro de cada casilla. A su vez, todas las piezas disponen de un pin en su base, una especie de protuberancia con el que encajar las piezas en dicho orificio. ¿Por qué esto es tan importante? Los jugadores del ajedrez para ciegos no ven o ven casi nada, por tanto, necesitan palpar constantemente la posición de las fichas; el orificio y el pin permitirán que estas se sostengan en pie en su posición e impedirán que se salgan de sus casillas al rozarlas.
¿Cómo son las partidas del ajedrez entre invidentes?
Las partidas se juegan entre dos tableros, uno para cada jugador. Entre las normativas de este deporte adaptado se prohíbe completamente que un jugador toque o siquiera roce las fichas de su contrario. ¿Cómo, entonces, pueden seguir los movimientos del juego, si no ven?
Al mover, deben anunciar en voz alta el movimiento que acaban de realizar. Alfil G5, torre E4, peón C3, por ejemplo. Y el oponente debe copiar ese mismo movimiento en su propio tablero, desplazando para ello el color que a su contrario le corresponda, negras si el adversario juega con negras, blancas si por el contrario ha elegido blancas.
Integración en los torneos integrados de ajedrez para ciegos
Los relojes con el que generalmente se lleva un estricto control del tiempo de jugada de cada participante durante un torneo, son digitales y parlantes en las partidas oficiales del ajedrez para ciegos. No anuncian el tiempo de juego en voz alta, sino que disponen de un auricular con el que cada jugador puede consultar para sí el tiempo de jugada de ambos participantes, sin interrumpir ni incordiar.
De hecho, en los torneos oficiales, después de que un jugador mueva ficha, debe accionar un pulsador; al hacerlo, su tiempo de juego no correrá en vano y se detendrá, poniendo en marcha el tiempo de jugada de su adversario. Hasta que un jugador no haya insertado bien la pieza en la casilla, no se puede considerar la jugada como realizada. Solo entonces anuncia su movimiento, un movimiento que los jueces del torneo deberán mirar, revisar y verificar.
Los jugadores pueden elegir, según su grado de discapacidad visual, el modo en que va a anotar los movimientos de la partida. En tinta si tiene resto visual, en braille si es ciego total, con una grabación de audio, vean algo o no.
Una actividad que hace bien
El ajedrez es un deporte reconocido por la UNESCO como una actividad beneficiosa para jóvenes y mayores. Entre sus ventajas destaca la capacidad de potenciar la concentración y la memoria, la creatividad y la ubicación espacio temporal de sus participantes, a la par que les ayuda a desarrollar la inteligencia, la lógica, y el relacionarse con más gente.
Cabe señalar que, aunque se le llame ajedrez para ciegos, tanto sus fichas como su tablero están pensados para usarse por todos, tengan o no discapacidad visual. Y es que mientras a los invidentes les da la autonomía para orientarse por el tablero, sus colores y fichas y casillas, ayuda también a estimular el sentido del tacto de quienes sí ven y tienen una vista muy normal.

























