«Al final la vida son los recuerdos que nos llevamos, las personas, el amor, y yo ya he ganado», el adiós de #ElenaHuelva

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Elena Huelva rebosaba salud, porque la juventud lleva impresa siempre la etiqueta de no tener enfermedades, pero ella no tuvo suerte como otros jóvenes.

«La vida es eso que pasa mientras hacemos planes», dicen los que han vivido, y ella, una influencer, nos da varias lecciones de vida tras haber empeorado su estado de salud.

El sarcoma de Ewing le fue diagnosticado hace seis años y «las cosas», como ella cita, no están yendo bien. Su traquea ahora se queja y el panorama no pinta como debe. Este cáncer raro afecta a los huesos y a los tejidos blandos alrededor de ellos.

«Quiero dejar claro que yo ya he ganado, mis ganas han ganado por todo el amor y por las personas que tengo a mi lado, yo ya he ganado», ha manifestado la joven en el vídeo al referirse a su leitmotiv de vida: «Mis ganas ganan», que siempre repite en todas sus publicaciones.

Elena ha encontrado en las redes el lado humano de Internet, acaso el abrazo eterno y la amistad de los desconocidos que se va fraguando día a día porque con el móvil en la mano no siente la soledad, el dolor y el miedo. Ese terrible enemigo que no nos permite distinguir la realidad de la ficción; ése que no nos ayuda a decidir; nuestro pensamiento se bloquea y nos paralizamos ante lo que acontece porque presagiar el futuro —que siempre lo vemos con terror—, no parece lo que debería ser cuando se es joven. Y en esa aquiescencia que marca una salud quebrada, Elena nos envía mensajes a los que teniéndolo todo —porque tenemos salud—, no sabemos distinguir el trigo de la paja.

«Pase lo que pase, sé que mi vida no ha sido en vano porque he luchado y he conseguido lo que quiero, visibilizar», ha dicho, tratando de contener las lágrimas y la emoción del momento.

Todas sus frases son enseñanzas, una tras otra, porque cuando «las cosas» se tuercen solo encuentras breves instantes que recuerdas como un tesoro cuando desaparecen porque ya no hay plan b. Un pensamiento que es recurrente cuando se ha visitado la UVI, se ha estado entre sábanas en donde se escribe el nombre de un hospital y cuando durante meses te toman la tensión cada dos por tres.

Entre esos mensajes que cada día lanza a los internautas y a todos los que la seguimos quiero destacar esta:

«Mis ganas, ganan. Pase lo que pase, sé que mi vida no ha sido en vano porque he luchado y he conseguido lo que quiero, visibilizar».

Ella ha entregado un legado de cordura y de madurez; de fuerza y de sentido común a los que se quejan porque la vida no es fácil pero tienen y derrochan salud. Visibilizar la enfermedad, su enfermedad, el cáncer en mayúsculas, es un acto de valentía cuando vemos que no se destina el suficiente dinero a la investigación y se dedica a idioteces mundanas porque no nos ha tocado de lleno y por tanto, no sabemos de qué la va vida. Y la vida, todas y cada una de nuestras respectivas vidas tienen acertadas o desafortunadas elecciones que se pueden cambiar, pero la salud cuando se quiebra, no. Elena no tiene opción, tan solo esperar el milagro y que su cuerpo responda porque —como siempre sucede—, la vida no es igual para todos y la salud, tampoco.

Ayer nos mandaba un mensaje difícil en las redes: ¡Os quiero!

Querida joven: gracias por tu inmenso legado; enorme e incuantificable, lleno de valores y amor. Gracias por hacernos valorar las otras cosas de la vida, esas miserias en las que perdemos el tiempo los que hemos conseguido salir de algún atolladero u otros que ni siquiera saben qué es sufrir. Rezamos porque ante la impotencia de la enfermedad, nos queda ese consuelo, pensar que los milagros existen y tú, te merecías una oportunidad y más días que vivir.

Desde Prensa Social te abrazamos porque ahí arriba ha subido una estrella que nos ha enseñado a iluminarnos el camino de nuestra propia existencia. Gracias por tanto, pequeña. Un enorme abrazo para tu familia.

Requiescat in Pacem.

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