Almorranas o hemorroides, un problema que puede vencerse con estos remedios caseros

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Aunque era muy habitual sufrirlas antiguamente, las almorranas o hemorroides continúan saliendo, por lo que es muy importante saber qué hacer para curarlas.

No solo las leyendas negras, los personajes históricos, los monumentos icónicos y la cultura de los platos típicos de la Edad Media han sobrevivido a nuestros días. También lo ha hecho el padecimiento torturador de las almorranas o hemorroides, desafortunadamente; un dolor anal que, menos mal, se puede aprender a combatir sin intervención médica y desde casa, con la ayuda de ciertos remedios rápidos y eficaces de boticas y farmacias que abajo le compartimos.

Ahora bien, ¿qué son las almorranas o hemorroides?

Frecuentes en las mujeres embarazadas y entre las personas que sufren estreñimiento, especialmente, las almorranas son muy similares a las venas varicosas, tanto que adquieren el aspecto de venas hinchadas en el ano y en la parte inferior del recto.

«Las hemorroides son dilataciones de las venas en el ano o en la última porción del recto», y así lo resumen desde esta revista de Farmacia Profesional. «La inflamación genera una obstrucción en el flujo de la sangre, que va acompañada de hipertrofia e infiltración de células redondas de tejido conjuntivo perivascular».

Conocidas también como hemorroides, se trata de un mal doloroso que puede desarrollarse tanto dentro del recto como debajo de la piel o alrededor del ano, momento en que pasan a llamarse hemorroides internas o hemorroides externas, respectivamente, con síntomas que más bien y por norma general dependen de si son de un tipo u otro.

Según las previsiones médicas, tres de cada cuatro adultos suelen acabar teniendo almorranas en algún momento de su vida, aproximadamente; ya que, si bien se sabe que son varias las causas que motivan su desarrollo, lo cierto es que se suele desconocer el motivo concreto de cada caso, generalmente.

Con todo, en torno al 35 por ciento de la población mundial convive con esta patología, actualmente, y así lo sostienen en la revista antes citada, dado que el mal tiende a aparecer entre los 25 y los 55 años, afectando por igual a hombres y mujeres, según los especialistas.

¿Cuál es la buena noticia?

Que las almorranas o hemorroides no son difíciles de prevenir ni contrarrestar. De hecho, existen opciones efectivas que tratan de modo casero estas afecciones del ano, obteniendo alivio de muchas formas, ya sea recurriendo a tratamientos caseros o adoptando cambios en el estilo de vida.

Entre los principales signos sintomáticos de esta afección destaca el prurito y el dolor, la molestia y el sangrado, sin entrar a detallar de qué tipo de almorranas o hemorroides se trata, así como la inflamación y la irritación.

Ahora bien; en las hemorroides externas también es muy frecuente presentar otros signos adicionales, como una hinchazón alrededor del ano o sufrir picazón o irritación en la zona anal.

Por su parte, en las hemorroides internas las señales son más leves, siendo raras las ocasiones en que provocan malestar; a ello se suma que no se pueden ver ni sentir, ya que se encuentran dentro del recto, de modo que solo se dan a conocer al evacuar los intestinos, durante ese esfuerzo que causa daño o irritación.

El sangrado indoloro es uno de los signos de este tipo de almorranas o hemorroides, que se manifiestan en pequeñas cantidades durante las defecaciones, con un tono rojo brillante que contrasta vivamente con el papel higiénico o con las paredes de la taza del inodoro.

Otro síntoma de este tipo de hemorroide es la aparición de una almorrana que sobresale de la abertura anal, provocando dolor e irritación, y siendo nombrada entre los especialistas como hemorroide prolapsada o protuberante.

Cabe añadir, en este punto, que también existe otra clasificación de esta afección, y es la hemorroide trombosada, diagnosticada cuando la sangre se acumula en una hemorroide externa y, a partir de ahí, forma un trombo o coágulo que puede provocar hinchazón e inflamación, dolor intenso y/o un bulto duro cerca del ano.

Remedios caseros contra las almorranas o hemorroides

¿Sabía que desde casa se pueden aplicar muchas medidas que reduzcan el dolor que ocasiona esta afección? Empezando por el propio tratamiento del estreñimiento, mismamente, fundamental para ayudar a ponerle fin a esta situación tan molesta.

Para intentar salvarse del dolor de esta patología es importante beber agua en abundancia, ya que dicho líquido es clave a la hora de ablandar las heces. Con las mismas, mantener un ojo avizor en la dieta que se sigue es otro paso básico para dar en esta lucha sanitaria contra las almorranas o hemorroides. ¿Qué quiere decir esto?

Que las frutas y las verduras no pueden faltar en el menú, concretamente aquellas ricas en fibra, siendo recomendable asimismo no tomar ni picante ni alcohol, rehusar los ácidos en exceso como los cítricos y los vinagres, evitar el café y las bebidas carbónicas, y desechar el marisco y los salazones, las aceitunas y los arenques, las anchoas y el chocolate, los quesos fuertes y los frutos secos.

Otro remedio casero para combatir las almorranas o hemorroides consiste en limpiarse diariamente la zona perianal y tras cada deposición; con toallitas húmedas especializadas para la limpieza de esa zona, eso sí, y/o con agua tibia, recurriendo asimismo al enjuagado abundante, al jabón ácido y al secado suave.

Pero el remedio casero por excelencia contra las almorranas o hemorroides es más sencillo aún, y consiste en aplicar hielo o compresas frías en la zona, ya que eso reduce la inflamación. Según los expertos, también es importante no vestirse ropas que aprieten la zona del abdomen, dado que la presión de la vestimenta contribuye a aumentar la presión interna, por un lado, y dificulta el retorno venoso, por otra parte. De igual forma, tampoco está de más no practicar esos deportes que tienen contacto directo con la zona afectada durante su realización, como es el caso del motorismo, el ciclismo o la equitación.

A veces, contrarrestar el dolor de las almorranas o hemorroides también pasa por un tratamiento farmacológico, por cierto, ya sea el tomar laxantes durante unos días, ya que ayudan a eludir el estreñimiento; pero los anestésicos locales son los más recomendables para esta patología, ciertamente; a ojos de los farmacológicos, esto implica calmantes y antisépticos, protectores cutáneos con propiedades emolientes, y hasta cremas para reducir el dolor.

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