Artritis reumatoide: ¿cómo influye en ella la dieta mediterránea?

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© Tsjfitness

La gastronomía mediterránea tiene unos impactos muy efectivos, y las personas con artritis reumatoide figuran entre quienes más pueden sacarle partido. ¿Cómo?

¿Sabía que la dieta mediterránea influye nutritiva y positivamente en esas enfermedades inflamatorias de la talla de la artritis reumatoide? O eso aseguran nutricionistas como Wanda González, señalando que la gastronomía mediterránea se compone de alimentos antiinflamatorios; toda una dieta que, por descontado, ayudará a sobrellevar los síntomas secundarios de una enfermedad que hoy, 12 de octubre, celebra su día Mundial, contando entre sus afectados a los casi 300.000 pacientes que ya acumula España.

Pero antes que nada… ¿qué es la artritis reumatoide?

Subdiagnosticada, probablemente, ya que muchas regiones internacionales no llevan la cuenta de los casos nuevos que van apareciendo, se dice que podría causar una incapacidad laboral en quien la sufre, como unos cinco años después de su diagnóstico. Una amenaza a la que se enfrenta todo el mundo, por cierto, no únicamente las personas mayores.

Hablar de artritis reumatoide es aludir a una de las muchas patologías reumáticas; y como tal, se trata de un padecimiento autoinmune e inflamatorio que empuja al sistema inmune, sí, al mismo que protege de enfermedades externas al organismo, a ir en contra de su naturaleza y ataque a los huesos, a los músculos, a las articulaciones y a los órganos del cuerpo.

La artritis no es muy silenciosa, que digamos, y va dejando un rastro de síntomas conforme se va agravando; señales que conforman la carta de presentación de las enfermedades que se agrupan bajo su ala, como el lupus, la gota, la fibromialgia, la espondilitis anquilosante… y un total de diez dolencias.

Sequedad en los ojos, dolor en las articulaciones y una salud casi de hojalata. Convivir con este mal conlleva un coste muy alto las más de las veces, tanto a nivel psicológico como en lo económico. De hecho, esta enfermedad ocupa uno de los primeros puestos en la lista de causas de la discapacidad laboral, ya que más de la mitad de las personas que la padecen se encuentran en edad de trabajar, entre los 18 y los 64 años.

A la vista de este panorama, no son pocos los especialistas que se han animado a recomendar unas cuantas pautas para combatir a esta dolorosa dolencia, ya sea a través de la terapia o de la alimentación. Es el caso de la dieta mediterránea, que para muchos entendidos en la materia bien puede contribuir a sobrellevar mejor los síntomas secundarios de la artritis.

Ahora bien, ¿qué es la dieta mediterránea?

Vestida de estilo de vida, de pauta nutricional, y de legado centenario, hablamos de una valiosa herencia cultural la mar de rica y saludable que engloba en su definición recetas y productos típicos, costumbres y celebraciones, formas de cocinar y hasta diversas actividades humanas, y así lo presentan en la fundación dieta Mediterránea.

Inscrita por la Unesco en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, hablar de la dieta mediterránea es hacer alusión a una alimentación saludable que permite degustar sabrosos platos, a la par que proporciona placer en muchas áreas físicas, no únicamente las comestibles.

De hecho, alistar sus beneficios es destacar un patrón alimentario compuesto de pescado, aceite de oliva y frutos secos, encasillados como sus únicas grasas usables; recurrir a los vegetales, legumbres y cereales integrales, catalogados como guarnición o base de sus platos y carnes; y sacarle partido a la utilización de hierbas aromáticas, verduras de temporada y condimentos. Y todo ello prestando siempre atención a las proporciones de los principales nutrientes de sus recetas, así como a la riqueza en micronutrientes que contienen sus productos.

Sin olvidar, cómo no, que en esta receta nutricional tanto los mariscos como los lácteos y la carne de aves se dosifican con moderación, reservando a los dulces y a la carne roja como bocados ocasionales.

Para la licenciada Wanda González, nutricionista, dietista y fisióloga del ejercicio, y participante en la revista de Medicina y Salud Pública’, las propiedades antiinflamatorias de este tipo de alimentación representan un posible y positivo minimizador de los síntomas secundarios de la artritis reumatoide.

«Se habla que una dieta mediterránea tiene un impacto positivo, porque se enfoca en la fruta, los cereales integrales, vegetales, ácidos grasos, omega-3, y limita las proteínas, y elimina completamente los alimentos procesados que pueden desencadenar la inflamación».

Una postura con la que también concuerda el doctor Shoenfeld, autor de un análisis de autoinmunidad publicado en 2014, y en el que se puso bajo lupa a 329 estudios de obesidad en enfermedades autoinmunes.

Las conclusiones de dicho estudio subrayan, asimismo, que una dieta balanceada e instaurada entre las personas con obesidad y artritis reumatoide es importante tanto para evitar la grasa causada por la inflamación, por un lado, como para esquivar esos daños en las articulaciones que normalmente suelen acompañar al sobrepeso.

Entonces ¿cuál es la mejor dieta mediterránea para los pacientes con artritis reumatoide?

Todos estos profesionales de la alimentación y, a decir verdad, en consenso de los especialistas en sí, empiezan recomendando que los pacientes con artritis reumatoide se den a la ensalada, planteándolo como la base de su mejor combinado de la dieta mediterránea. Ahora bien, no vale cualquier tipo de ensalada; debe ser una con vegetal verde, a poder ser, que además lleve espinaca, ya que tienen componentes antiinflamatorios, son antioxidantes, y rebosan vitamina E.

Igual de beneficiosa es la quinua, ya que contiene mucha fibra, es alto en complejo B, y además brinda ácido graso; las aceitunas, que son antiinflamatorias y recaudadoras de ácidos grasos y omega-3; pimientos de color, grandes portadores de vitamina A y C, así como potenciales antiinflamatorios y antioxidantes que ayudan en la digestión.

Se aconseja asimismo que se tome mucha proteína vegetal, encabezados por los garbanzos, bajos en grasa y altos en fibra; que no se abuse del queso o, mejor aún, que se coma uno libre de grasa, ya que tienen mucho calcio y mucha vitamina D; y que entre los condimentos se usen cilantro y orégano, sobre todo, amén por supuesto de la cebolla, que, aparte de darle sabor a la comida, también es antiinflamatoria.

Entre los aderezos y acompañamientos de una dieta mediterránea pensada para un pacientes con artritis reumatoide destaca asimismo el vinagre balsámico, o el aceite de oliva extra virgen, ya que es el que más ácido graso y omega-3 aporta, sin olvidar que es antiinflamatorio; y optar por comer pescados grasos como las sardinas y el salmón y el atún, y en las mismas también se recomienda reducir el consumo de esas proteínas de origen animal.

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