Entendida como esa dolencia articular y degenerativa que destruye el cartílago que refuerza las superficies óseas, la artrosis suma varios factores que lo provocan.

Recientemente, un equipo internacional de científicos compuesto por investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign y del KTH Royal Institute of Technology, ambos en Estados Unidos, ha señalado a la composición del lubricante articular como posible culpable de la artrosis, y así lo han dado a difundir sus autores Kangdi Sun, Espinosa-Marzal y Mark Rutland, desde la especializada revista Biointerphases‘.

Así es como la artrosis revela uno de sus posibles detonantes

Cabe recordar, antes que nada, que si bien es de dominio científico que la artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones provocada por la degradación del cartílago, se desconocía el mecanismo exacto que llevaba a dicha decadencia… hasta ahora. De hecho, las apuestas más firmes sobre este origen apuntaban a un daño producido por la tensión mecánica, con una autorreparación insuficiente de por medio.

En este sentido, los investigadores explicaron que la composición del lubricante articular, el también llamado líquido sinovial, cambia significativamente en la artrosis, ya que la concentración y el peso molecular del ácido hialurónico disminuye con el avance de la enfermedad; una señal de la que los especialistas se valen para diagnosticar este mal, dicho sea de paso.

Conscientes de este rasgo, el grupo de científicos involucrados en el presente trabajo optó por explorar la descomposición del ácido hialurónico provocada por la artrosis, estudiando asimismo las implicaciones mecanísticas que estos cambios siembran tanto en la lubricación como en el posterior desgaste de las articulaciones.

«Una de las propiedades más importantes del líquido sinovial es su viscosidad», aclaró a este respecto Rosa María Espinosa-Marzal, coautora del estudio y miembro de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign.

«La viscosidad es una medida de la fuerza de fricción interna entre capas adyacentes de un fluido en movimiento relativo o, más sencillamente, la resistencia de un fluido a fluir». ¿Qué significa esto, entonces?

«Que los polímeros de gran tamaño y alto peso molecular como el ácido hialurónico desempeñan un papel importante en el mantenimiento de una viscosidad elevada del líquido sinovial, que ayuda a mantener una película fluida y reduce la fricción entre las superficies articulares durante el movimiento», según aclaró esta experta.

Echando mano de los estudios que realizaron Changwoo Do y Tooba Shoaib desde el Laboratorio Nacional Oak Ridge, en el cual emplearon dispersión de neutrones y luz en Estados, los investigadores establecieron que la estructura de los complejos lípido-ácido hialurónico en la solución a granel está sujeto tanto a la concentración como a su peso molecular, lo que significa que ambos también influyen en el modo en que el lubricante reacciona al contacto con las distintas superficies.

«Nuestros resultados muestran que el ácido hialurónico de bajo peso molecular, que imita las articulaciones enfermas de artrosis, dificulta la adsorción del complejo lípido-ácido hialurónico», tal y como explicó Espinosa-Marzal, quien también añadió que «la falta de formación de una película amorfa en la superficie puede reflejar una consecuencia de la artrosis, ya que esta película debería ayudar a reducir la fricción y el desgaste».

La artrosis, la enfermedad de los huesos que aún tiene mucho por contar e indagar

Según la hipótesis de esta facultativa, la ausencia de esta película en la artrosis puede aumentar el desgaste de la superficie del cartílago. Contrario a lo que hacen los complejos hialurónico-ácido-lípido de alto peso molecular, sin embargo, la cual forman una película amorfa que ayuda a mantener la integridad mecánica, probablemente, así como la longevidad de una lubricación eficaz en el cartílago sano.

Ahora bien, ni los estudios sobre el ácido hialurónico ni los complejos hialurónico-ácido-lípido no terminan de apoyar del todo «el papel del ácido hialurónico en la provisión de alta lubricidad a la superficie articular del cartílago», al menos no por sí mismo, de modo que este «sigue siendo un poco controvertido». En este sentido, «nuestros resultados indican que, en el caso del ácido hialurónico de bajo peso molecular, es probable que así sea».

Y es que, al explorar la compleja interacción entre el ácido hialurónico y el autoensamblaje de fosfolípidos junto con el papel del peso molecular en la afinidad superficial, resumieron que «este estudio ilumina un mecanismo que permite explicar el ‘círculo vicioso’ de la artrosis», y así lo hizo ver Rutland.

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