Las investigaciones sobre la artrosis prosiguen, despejando incógnitas en una de las enfermedades que más habitualmente padecen las personas mayores.
La artrosis es una de las enfermedades que más quebraderos de cabeza generan al llegar a una avanzada edad. Muchos son los estudios que la investigan, hurgando en sus síntomas, composición y maneras de paliarla, entre otros muchos ámbitos. En el presente artículo les traemos uno de estos ensayos, el más reciente en su campo, cuyos resultados arrojan nuevas luces de conocimiento en el mundo de esta patología.
La artrosis resuelve en plena investigación uno de sus puntos flacos
Publicado en la revista ‘Cell’ y dirigido por el alemán Helmholtz Zentrum München, un equipo internacional de investigadores ha realizado lo que, hasta la fecha, bien puede ser el mayor estudio sobre la artrosis, con más de 825.000 individuos de 9 poblaciones participando en su exploración.
Así, bajo su analítico microscopio se han descubierto nuevos factores de riesgo genético de la artrosis, identificándose también en el proceso nuevos objetivos farmacológicos de gran valor para combatir la enfermedad.
Las conclusiones de dicho estudio representan un paso adelante en la investigación de la artrosis, un modo eficaz de extrapolar los descubrimientos genéticos al desarrollo de fármacos para la enfermedad; un traslado que, sin duda, ayudará a capturar, establecer y fomentar una mejora en la vida de los pacientes que la padecen.
«Se trata de un gran paso adelante en la comprensión de esta enfermedad debilitante», ha atestiguado la directora del Instituto de Genómica Traslacional del Helmholtz Zentrum München, Eleftheria Zeggini; «y no podría haberse logrado sin el esfuerzo de este equipo internacional», aseguró la también profesora de la Universidad Técnica de Múnich, en Alemania.
¿Qué es la artrosis?
Más de 300 millones de personas en todo el mundo sufren los síntomas de esta patología, una enfermedad de las articulaciones cuya característica principal estriba en provocar una degeneración progresiva del cartílago de la superficie articular.
Como consecuencia de dicho menoscabo, el dolor crónico y la rigidez en las articulaciones supone una constante amarga para las personas que la sufren; y tan aguda se vuelve su decadencia con el paso del tiempo, que encabeza con justa razón las listas de las principales causas de discapacidad en la vejez.
La artrosis carece de tratamiento curativo (de momento), carencia que reafirma la necesidad de hallar una mejor comprensión de las causas que la propician, así como el desarrollo de nuevos tratamientos calmantes que los pacientes desean como agua de mayo.
¿Se acercan los medicamentos contra la artrosis?
Por otra parte, los científicos descubrieron en la misma investigación las diferencias existentes, y hasta ahora desconocidas, que subyacen al riesgo de padecer la enfermedad, una diferencia muy notable entre las articulaciones que soportan peso y las que no lo hacen.
Averiguaron, asimismo, los primeros factores de riesgo específicos de la artrosis en mujeres hasta que desarrollan la enfermedad, a la par que los primeros factores de riesgo para su aparición temprana. ¿Traducción? Que encontraron vínculos genéticos entre la artrosis y su principal síntoma, el dolor, un nexo que se delata por primera vez.
«Como hemos investigado la artrosis en múltiples articulaciones, también hemos identificado cambios genéticos específicos que sustentan el riesgo de todas las formas de artrosis», ha detallado Cindy Boer, del Centro Médico Universitario Erasmus MC de los Países Bajos. «Algunos de estos genes podrían validarse como dianas terapéuticas para la artrosis, independientemente de la articulación afectada», indicó la asimismo coautora del artículo.
Un hito que ha sido posible cruzando evidencias
Combinando múltiples líneas de evidencia, los investigadores identificaron algunos de los principales genes responsables de la artrosis, los mismos que constituyen posibles dianas farmacológicas para la enfermedad. Cierto es que muchos de los genes implicados codifican moléculas que son las dianas de fármacos que ya cuentan con una aprobación y su licencia personalizada, así como de fármacos que continúan en laboratorio, en pleno desarrollo clínico.
Todos estos hallazgos en la investigación refuerzan, por tanto, las pruebas de dichos fármacos como sustanciales tratamientos de la enfermedad, ofreciendo por sí mismos nuevas oportunidades de reposicionamiento.
La investigación representa, por tanto, un sólido trampolín para estudios funcionales y clínicos de seguimiento, tal y como hacen ver los propios investigadores, algo que cobra categoría de imprescindible a la hora de dilucidar cómo dirigirse a los genes y proteínas implicados, amén de saber cómo las intervenciones afectarán al resultado de la enfermedad en el paciente.

























