Presentado como ese cáncer de las células plasmáticas, el mieloma múltiple se ha ganado varios estudios a su paso, y una terapia CAR-T de lo más experimental.

Para captar el alcance de esta investigación hay que hablar, antes que nada, de los linfocitos, esas células linfáticas que están en muchas áreas del cuerpo y que forman parte de la categoría de los glóbulos blancos del sistema inmunitario, y en cuya subclasificación se incluyen las células T y las células B.

¿Qué ocurre entonces cuando estas últimas responden a una infección?

Que maduran y se convierten en células plasmáticas, momento en que comienzan a producir anticuerpos o inmunoglobulinas, ayudando así al organismo a atacar a los gérmenes, primero, y a destruirlos, después.

¿Qué es el mieloma múltiple?

Por tanto, hablar de mieloma múltiple es aludir directamente al tumor cancerígeno que trastoca a las células que se encuentran en la médula ósea, entre ellas las células plasmáticas, por supuesto; un componente importante que destaca en todo el gran conjunto celular que conforma el sistema inmunitario, por cierto, en su lucha por combatir las enfermedades e infecciones que le llegan del exterior.

Así, se habla de mieloma múltiple cuando las células plasmáticas empiezan a crecer fuera de control, produciendo en el proceso una proteína anormal que emula los anticuerpos, y a los que los médicos especializados e investigadores denominan “proteína monoclonal”, abreviada proteína M, si bien otros la denominan “paraproteína” o “inmunoglobulina monoclonal” o sencillamente “pico M”.

Hablamos, por tanto, de una enfermedad muy extendida por el mundo; solo en España, de hecho, se diagnostican entre 2.500 y 3.000 nuevos casos de este tumor maligno cada año, con unas cifras que sitúan a este cáncer como el segundo más frecuente entre los cánceres hematológicos, superado únicamente por el linfoma.

Pero he ahí donde entran en escena las terapias CAR-T con su demostrada efectividad bajo el brazo, sin embargo, proclamándose como uno de los abordajes clínicos más avanzados contra el cáncer o, como mínimo, contra algunos de los tumores hematológicos. ¿La pega de estas terapias CAR-T?

Que hasta ahora se han basado más bien en la modificación de linfocitos del propio paciente, retoque realizado en laboratorio, en un proceso que paradójicamente retrasa la administración del tratamiento en sí. Las nuevas líneas de investigación buscan acortar este proceso, de hecho, tal y como hace el trabajo que abajo le presentamos.

Entrando en materia del estudio en sí, un equipo de científicos del Memorial Sloan Kettering ha diseñado una terapia CAR-T hecha a partir de células de un donante, en un intento por acortar el tiempo que se tarda en ‘entrenar’ a las células T del paciente y, con ello, eliminar el mieloma múltiple.

Todo un tratamiento innovador basado en el uso de unidades ya preparadas de donantes, pensadas exprofeso con las que tratar a los enfermos, sí, pero también en lo que los científicos denominan terapia alogénica de células T con CAR, la cual también parte de las células donadas.

La terapia CAR-T, un tratamiento compuesto de diferentes sueros y medicaciones, que borran el cáncer en el presente para erradicarlos en el futuro

Según difunde la revista Nature’, el ensayo clínico en fase 1 del trabajo ha demostrado la seguridad de este innovador proceso diseñado desde el Memorial Sloan Kettering de Nueva York, después de haber contado con cuarenta y tres enfermos con mieloma múltiple, dispuestos a ser tratados con células ya preparadas de donantes.

Cabe aclarar, llegados a este punto, que contar con una opción terapéutica tan efectiva como rápida contra el mieloma múltiple por terapia CAR-T resulta crucial, máxime cuando la fabricación de células T con CAR demanda mucho tiempo, por ahora; un tiempo valiosísimo que expone a la mayoría de los pacientes a recibir una forma intermedia de tratamiento, durante ese periodo de espera entre la recolección inicial de sus células y la infusión final de las mismas.

Un tiempo muy preciado que a veces puede ir en contra del paciente, experimentando algunos cierta progresión del cáncer, dejando de ser elegibles para el tratamiento, todo ello mientras otros acaban muriendo sin nunca recibir la opción terapéutica.

Durante el ensayo, el equipo liderado por Sham Mailankody optó por diseñar células T donadas, a fin de reconocer el antígeno BCMA, el cual a su vez cuenta con una alta expresión en las células de mieloma múltiple.

Tras la selección, combinaron tales células con el CD52, un anticuerpo que se dirige a una glicoproteína de la superficie celular, localizada en una variedad de tipos de células inmunitarias del huésped, y que sirven para acabar con las células tumorales del receptor.

Toda una innovación que puede cambiar a  mejor el pronóstico de pacientes con linfomas o mieloma múltiple u otros diversos tumores, especialmente cuando líneas previas de tratamiento no han hecho más que responder con fallos e ineficacias.

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