Así puede cuidar las manos en invierno y protegerlas frente al frío

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Aparte de causar gripe y constipados, las bajas temperaturas también resecan la piel, ¡así que es hora de aprender a cuidar las manos como es debido!

¿Sabía que las manos se encuentran entre las partes del cuerpo que más sufren las inclemencias del tiempo? Algo que en invierno se convierte en una mala noticia, desde luego, y que ha empujado a expertos en dermatología como a Elisa Pinto Romero, doctora en el Servicio de Dermatología del Hospital Universitario San Rafael de Madrid (el HSR), a responder a la pregunta del millón: ¿cómo puede uno cuidar correctamente de estas extremidades?

Pautas y consejos para cuidar las manos

Mientras el otoño tiene la costumbre de propiciar la caída del pelo, según consenso de los dermatólogos, el invierno tiende a resecar la piel, y una de sus primeras víctimas suelen ser las manos, lo que explica a grandes rasgos por qué es tan importante cuidar del cutis.

«Hay que recordar que las manos son la zona del cuerpo más expuesta a los factores ambientales y con una menor protección», tal y como aclaró a este respecto Pinto Romero.

«La piel de la cara externa también es muy fina y con pocas glándulas de grasa, lo que aumenta la deshidratación de la zona». Es más, durante el invierno se suceden con más frecuencia los cambios bruscos de temperatura, según explicó esta especialista, por lo que es en esta época cuando la contracción brusca y la dilatación de los pequeños vasos sanguíneos, que se ubican en la piel, suelen ser más frecuentes.

A juzgar por lo que añadió la dermatóloga, «el sufrimiento que ello supone, y si se lavan a menudo y no se secan bien, la persistencia de la humedad en las manos con el frío ambiental aumenta la sequedad». Por tanto, y dado que los cambios bruscos de temperatura perjudican severamente las manos, es importante evitar esos contrastes, especialmente en los días de frío. Ahora bien, ¿de qué manera? Usando «guantes en invierno, para salvar la diferencia de temperatura con las calefacciones interiores».

Por suerte, existen asimismo otra serie de recomendaciones sobre el cuidado de las manos que aplicar en el día a día, ya sea otoño o verano o cualquier otra época del año, desde lavarlas con poca frecuencia e intentar que siempre sea con agua no muy caliente, hasta evitar exponerlas a cambios bruscos de temperatura, llevando guantes, si fuera necesario.

Otro de los consejos reiterados de esta facultativa en la tarea de cuidar las manos correctamente es evitar el contacto directo y desnudo de las palmas con las sustancias químicas; y eso implica detergentes y alimentos, especialmente con las frutas y las verduras, las cuales tienen sustancias irritantes al tacto, como el almidón o la vitamina C. ¿Qué significa esto? Que es tan recomendable usar guantes al limpiar como durante la manipulación de alimentos. Una precaución a la que se suma asimismo el aplicarse crema hidratante en las manos tras haberlas lavado y secado bien.

¿Con eccemas en las manos? Aquí van unas cuantas pautas para solucionarlos

En opinión de esta doctora dermatológica, quien explica que los eccemas aparecen como fruto de ese frío intenso que tanto daña a la piel, conllevando asimismo otra serie de catastróficas desdichas en tales extremidades, resulta fundamental aumentar la regularidad y fidelidad del cumplimiento de los consejos antes descritos, si realmente se pretende acabar con esa reacción dermatológica; por supuesto, esto implica no flaquear en la hidratación ni en la protección de las manos contra los factores externos.

«En casos severos, se puede recurrir a la aplicación de corticoides o inhibidores de la calcineurina tópicos durante unos días, pero insistiendo en la necesidad de priorizar la prevención», y así lo remarcó Pinto Romero.

Desde el enfoque de su ojo experto, resalta asimismo que, si bien existen tratamientos que ayudan a mejorar clínicamente la piel de las palmas y el dorso y, por tanto, ayudan a cuidar las manos, estos no pueden convertirse en un hábito recurrente, sin embargo; más bien deben mantenerse como una solución temporal, derivados de los cuidados locales necesarios para prevenir los eccemas.

Después de todo, y tal y como recordó la doctora Pinto Romero, las manos siempre están expuestas al tiempo, y en muchas ocasiones se convierten en el primer vehículo de contacto con el mundo exterior, lo que agudiza aún más la importancia de cuidarlas como es debido.

«Llevamos paquetes, abrimos puertas, nos lavamos con frecuencia, manipulamos objetos, limpiamos, cocinamos…», etc. Así, mientras que la piel del resto del cuerpo se lava una vez al día, tras lo cual se le suele aplicar una hidratante que permanece 24 horas sin que se elimine hasta la siguiente ducha, a la jornada siguiente, la crema de hidratante de protección con la que se suele untar las manos dura poco, erradicado por la manipulación de objetos, por un lado, así como por el elevado número de veces que uno se lava las manos al día, a veces ya de modo rutinario.

Todo ello explica el por qué es necesario ser precavidos al ir a manipular o utilizar alguna sustancia agresiva. Una actitud de precaución que, por cierto, tampoco está de más mantener ante el número e intensidad del lavado de manos, tiempo de lavado, jabón utilizado y temperatura del agua incluidos, sin olvidar la necesidad de aplicarse crema en dicha zona tras cada ablución.

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