Audiodescripción: un ocio de lo más sonoro

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La audiodescripción es un diseño audiovisual ciego; una voz para la imagen, una descripción hecha para el ocio inclusivo a las personas con discapacidad visual.

Ver una serie o película o teatro o vídeo y seguir las miradas y gestos y acciones de los actores es normal, nada novedoso. Pero la cosa cambia cuando no ves y, aun así, puedes enterarte de esas cosas tan visuales. La audiodescripción está para eso, para narrar, en audio, todo cuanto sucede en la pantalla o escenario. En suma, para ser la mirada de quienes no ven. Sigue leyendo para saber más.

Un zoom para la discapacidad visual

La audiodescripción es una descripción en audio o narración de voz, hecho para uso y disfrute de las personas con discapacidad sensorial, más concretamente, la visual. Y al igual que el subtitulado, piensa en aquellos colectivos que tienen dificultades para disfrutar de lo que acontece en la pantalla, y pone en bandeja de ocio accesible todos los productos audiovisuales susceptibles de ser descritos. No, no narra la trama (de eso ya se encarga el guion de la obra en cuestión) sino que sirve de apoyo narrativo para informar de esos elementos visuales de la obra.

Programas de televisión, cortos, vídeos, obras de teatro e incluso cuadros de pintura se sirven de la audiodescripción para la accesibilidad de la comunicación de los materiales audiovisuales para una persona con problemas de visión. Es un elemento de ocio accesible que hace que conozca el ambiente de la película o serie o vídeo o teatro que sigue, que se sumerja en su contexto, sin tener que andar preguntando al compañero de al lado qué está pasando, qué hacen, qué es ese ruido…

Audiodescripción: una forma de comunicar

La audiodescripción está para informar de todos esos elementos sin sonido, como son los gestos, los movimientos, las miradas, en suma, las acciones no verbales. Describirá la ropa y el aspecto físico de los actores, detallará el diseño de la habitación o casa u oficina o cualquier otro escenario en pantalla, traducirá en voz las mímicas, situaciones y las expresiones faciales… todo lo que sea necesario para evitar que las personas ciegas o con discapacidad visual se pierdan durante su experiencia con el filme u obra.

¿De dónde nace la audiodescripción?

Las primeras audiodescripciones se desarrollaron allá por los años 70. Eran audios, solo audios, que acompañaban a la obra mediante descripciones sobre las imágenes y situaciones de la obra audiovisual. Actualmente, puede resumirse como la grabación en of de una voz sincronizada con el material audiovisual que se pretende hacer inclusivo.

La buena audiodescripción debe ser objetiva. Debe realizarse al margen de diálogos y música incorporados en el filme, de modo que el invidente pueda seguir tanto lo descrito como la trama, melodía y el resto de los sonidos.

Si hoy en día podemos hablar de progreso en cuanto a este recurso es, ciertamente, gracias a la ONCE. La Organización de ciegos en España estuvo a la vanguardia de este mecanismo audionarrativo, cazando y aprovechando la mínima oportunidad para invertir en estudios y proyectos y productos que generasen la bien desarrollada audiodescripción que hoy en día conocemos.

De hecho, actualmente, es una profesión en auge. Una opción de accesibilidad y de trabajo firmemente respaldado por el Centro Español para el Subtitulado y la Audiodescripción, CESyA, miembro integral del Real Patronato sobre discapacidad. En sus instalaciones se comanda expertamente esta forma de comunicar las imágenes en palabras, mediante cursos específicos donde aprender a hacer correctamente audiodescripción, formando audiodescriptores, todos aquellos interesados en la materia de este recurso de apoyo visual que tan de perlas les viene a los ciegos y personas con problemas de vista.

Una voz para las imágenes

Cine, teatro, museos e incluso exposiciones de arte. La audiodescripción resulta bastante democrática, al adaptarse a tantas expresiones de arte. Y es que muchos son los museos como El Prado, que hoy en día van guiando a sus visitantes con discapacidad visual por sus exposiciones de cuadros y esculturas, narrando su imagen y estilo, contando la biografía de sus autores, informando acerca de la historia de su creación, significado e incluso interpretación. Todo detalle es poco, si se trata de hacer partícipe visual al invidente.

Como prueba y ejemplo de lo mucho que la audiodescripción ha crecido y avanzado y mejorado desde su nacimiento, se yergue satisfecha la aplicación AudescMobile, un proyecto desarrollado por la empresa S-Dos y apoyado tanto por la ONCE como por la Fundación Española Vodafone. Películas y series antes solo vista con los ojos, se vuelven fáciles de seguir también con los oídos, gracias a la descripción accesible de audio de esta app gratuita y al alcance tanto de usuarios de Android como de iOS.

Así mismo, diversas páginas web se han sumado a promover los productos multimedia con audiodescripción. Es el caso de Blindworlds, con su amplio listín de cine para ciegos, y de Aptent,  con su asentado servicio de audiodescripción, y de Cultura Accesible, donde se puede encontrar un amplio catálogo no solo de películas, sino también de teatro y diversos eventos culturales.

Por una audiodescripción sin límites

Que la audiodescripción ha crecido desde que diera sus primeros pasos en la década de los 70 es innegable. No obstante, el deseo de que más películas y series tengan audesc sigue suponiendo un reto a plantear y alcanzar, si queremos que el séptimo arte esté en su totalidad al alcance de todos. Un ocio inclusivo que con la ley de cine y televisión aprobado en el Año Europeo de la Discapacidad 2003, llama a las puertas de televisiones públicas y privadas, para que aumenten en su programación más contenidos con audiodescripción.

Porque no siempre una imagen vale más que mil palabras, después de todo.

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