Beneficios de la musicoterapia en pacientes con #DañoCerebral

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Mejorar la motricidad, la atención, la salud mental y el estado anímico de las personas con #DañoCerebral es posible, gracias a la musicoterapia. ¿Cómo?

La música se toca, se canta, se tararea, se siente e inspira. Y mientras hace todo eso, causa efectos neuronales en el cerebro, demostrando que el ser humano es un ser musical, por naturaleza.

¿Pero cómo se ha convertido la música en una terapia?

Todo empieza en el oído, que capta vibraciones acústicas llamadas sonido; a partir de ahí, el cerebro traduce esos rumores en impulsos nerviosos, una conversión que dura apenas segundos, y cuyos resultados se conocen normalmente como música, una música que no deja indiferente a la mente, cerebralmente hablando.

Teniendo esto en cuenta, puede entenderse entonces a la musicoterapia como una forma de hacer terapia con la música, de ahí su nombre, tomando a la música como una respuesta científica para tratar diferentes enfermedades, hasta promover la salud integral de las personas, especialmente aquellas con #DañoCerebral.

National Association for Music Therapy, explicó en su día el sentido de la musicoterapia como «la restauración, el mantenimiento y el acrecentamiento de la salud tanto física como mental. La aplicación científica de la música, dirigida por el terapeuta en un contexto terapéutico para provocar cambios en el comportamiento. Dichos cambios facilitan a la persona el tratamiento que debe recibir a fin de que pueda comprenderse mejor a sí misma y a su mundo para poder ajustarse mejor y más adecuadamente a la sociedad.».

La musicoterapia es, en suma, una técnica que se manifiesta a través del sonido, movimiento e instrumentos, mientras abre la puerta al autodescubrimiento personal y consciente, y a la «educación eficaz del organismo humano a través del impulso de la música», como diría Emile Jacques-Dalcroze, precursor de esta terapia hecha audición en los inicios del siglo XX.

Muchos son los beneficios que se le puede atribuir a este método psicológico, desde las habilidades que otorga, y continuando por las que restaura, como las sensoriales, cognitivas, socioemocionales e incluso de ámbito motriz. No en vano es una terapia focalizada en el bienestar del cuerpo y la mente, orientada en significar un sostén emocional, mental y espiritual.

¿Cuáles son sus beneficios?

Así, la musicoterapia es representación y recreación, relajamiento pasivo y receptivo del cuerpo y la mente y las tensiones emocionales, una forma certera de elaboración creativa y originalidad y descarga energética.

Hablamos de una terapia bastante igualitaria e inclusiva. ¿Y por qué lo decimos? Porque sea cual sea la edad, el sexo, o la condición de discapacidad o no, la musicoterapia es una práctica apta para todos. Democracia es su carácter, igualdad su género, beneficios su apellido, ventajas de todo tipo su tarjeta de presentación, y garantía musical la motivación principal que le sustenta.

Cada una de sus sesiones, que duran aproximadamente una hora, implica trabajar la coordinación y el equilibrio, igual que entrenar la movilidad y el desarrollo de las actividades motrices funcionales. Más aún, con la musicoterapia también se puede fomentar la coordinación motora y la amplitud de movimiento, logrando mejorar en el proceso el tono muscular y la respiración.

Esgrimiéndola como una forma de motivación, con la musicoterapia se puede estimular funciones superiores como la memoria, la atención, la imaginación, la orientación, el reconocimiento, el aprendizaje y el nivel de alerta.

Todo ello mientras se presenta como una apta aliada para aquellas personas que sufren trastornos específicos del lenguaje, que presentan un cuadro prosódicos y alteraciones en el procesamiento auditivo. Juliette Alvin, violonchelista franco-británica y pionera de la musicoterapia, lo dejó muy claro al presentar esta terapia como «el uso dosificado de la música en el tratamiento, rehabilitación y entrenamiento de adultos y niños con trastornos físicos y mentales».

Herramienta satélite por excelencia, la musicoterapia no solo aporta un valor enorme a una intervención; empleada con profesionalidad, puede llegar a actuar como catalizador de efectos, fomentando el resultado obtenido a través de otras estrategias terapéuticas.

Una suma que, definitivamente, convierten a la música y a su uso como terapia en un plus valiosísimo para el cerebro, tanto así que a ojos científicos se yergue como una opción potencial para la recuperación del daño cerebral, a la vista de que puede intervenir sobre procesos o conexiones neuronales dañadas, según afirmaciones de muchos investigadores.

¿Cuál es su papel exacto en el #DañoCerebral?

Si hay una meta base que motiva a la musicoterapia a ser útil, médicamente hablando, es coronar la recuperación del daño cerebral, de ahí la importancia de formar a los profesionales de la salud en esta área, más si se tiene en cuenta el valor de la música en sí en los procesos de rehabilitación ya estudiados.

Como tratamiento multidisciplinar, la musicoterapia es personal, adaptada a las necesidades funcionales de cada uno de los pacientes a los que ayuda. Predominan, sin embargo, 5 factores claves que se pueden trabajar a lo largo de una única sesión de musicoterapia para alguien con daños cerebrales, según el modelo de Hillecke.

Primero está el factor atencional, utilizado para afianzar las diferentes atenciones, y empleado también como una fuente de distracción a través de la cual se aprende a filtrar y manejar el estrés. Después está el factor emocional, la cual modula las emociones durante la sesión de musicoterapia, impactando finalmente en la ansiedad o depresión que uno puede estar presentando.

El factor cognitivo de la musicoterapia también es muy importante, como ya hemos mencionado, a la vista de que involucra distintas funciones cognitivas durante su procesamiento, evidenciando así el beneficio que desata en varias de ellas. Y el mismo grado de relevancia consigue a nivel interpersonal, la verdad, ya que no son pocos los terapeutas que la utilizan para entrenar habilidades de comunicación no verbal.

Tampoco hay que pasar por alto el motor conductual de la musicoterapia, ciertamente, factor que demuestra la capacidad de la música a la hora de evocar patrones de movimiento, ya sea voluntaria o involuntariamente, lo que a su vez posibilita el uso del ritmo en la rehabilitación del daño cerebral.

Son factores que, resumiendo, pueden trabajar de manera aislada durante cada sesión o de forma combinada, según criterio del especialista, pudiendo así enfocarse en una, únicamente, siempre en función, claro, de las necesidades que tengan los pacientes, y los auxilios que vayan presentando a lo largo del proceso de rehabilitación.

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