Buscan curar la artrosis regenerando el cartílago

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Artrosis (c) Wikicommons.

¿Existe hoy alguna técnica capaz de curar la artrosis? El nuevo método que ofrece regenerar el cartílago se presenta como una potencial promesa de sanación.

Con un material que utiliza los movimientos del cuerpo mientras produce una pequeña corriente eléctrica, la cual regenera el cartílago, un grupo de investigadores ha descubierto una potencial cura para la artrosis, el trastorno crónico de los huesos que causa alteraciones tanto en el cartílago como en los tejidos que lo circundan.

¿Qué es la artrosis?

Al hablar de la artrosis se hace alusión a una afección muy frecuente en la vejez, que además se caracteriza por provocar dolor, rigidez y pérdida de la función a quien lo padece, afectando de sobremanera al cartílago articular y a sus tejidos circundantes.

Así, la artrosis aparece cuando el cartílago, el amortiguador entre dos huesos por excelencia del organismo, se degenera por H o por B; y entonces el simple movimiento de andar o gesticular se vuelve un concierto de sufrimiento, al causar un roce y choque entre sí, descargando ramalazos de dolor, inflamación y pérdida de movimiento de las articulaciones en las que se localizaba el cartílago.

A esta dolencia de la artrosis se la conoce también como osteoartritis, y por lo general suele tener entre el perfil de sus afectados a personas mayores de 40 años, tal y como afirman los registros de la Fundación Internacional de la Osteoartritis; según datos de dicha entidad, la artrosis acumula 500 millones de personas doblegadas a su afectación en todo el mundo, de las cuales 7 millones residen en España.

La artrosis es una patología que actualmente carece de cura, empero, de modo que los tratamientos antiinflamatorios que se administran a sus pacientes sirven únicamente para aliviar los síntomas, bastante molestos y condicionantes y a veces hasta incapacitantes.

Tanto es así que cuando el cartílago presenta mucho deterioro, generando con su decadencia un dolor muy grande a los pacientes, los médicos suelen optar por insertarles una prótesis en las articulaciones, a fin de que dicha substitución amortigüe el choque de los huesos. ¿El problema? Que estas prótesis también suelen acabar desgastándose.

La artrosis ¿tiene los días contados?

Un equipo de científicos pertenecientes a la Universidad de Connecticut, en EEUU, ha revolucionado el panorama del tratamiento de la artrosis al descubrir un ingenioso método para regenerar el cartílago desgastado en las articulaciones, zona donde se genera la enfermedad de la artrosis.

Tras encontrar el éxito al aplicar expeditivamente la misma técnica en conejos, el descubrimiento de este método bien podría abrir la puerta al tratamiento más efectivo, definitivo y destructivo de una enfermedad que ha carecido de cura… hasta ahora.

Y es que, en medio del panorama sin curación de la artrosis, los investigadores de la Universidad de Connecticut han puesto sobre la mesa un novedoso tratamiento, original e insólito. ¿En qué radica esta posible promesa de sanación?

La apuesta consiste en sustituir el cartílago dañado por otro sano, éste tomado de otra parte del cuerpo del paciente o de un donante; una zona que, obviamente, no esté afectada por la artrosis.

¿Desventajas? La cantidad de cartílago sano almacenado en el cuerpo de una persona es limitada, tal y como admiten los propios investigadores; a lo que se suma el riesgo de que el autotrasplante acabe dañando el lugar de donde se extrajo. Una contrariedad que, al recibirse de un donante externo, se convierte en una exposición a la posibilidad de que el sistema inmunitario lo rechace.

¿La solución? Hacer que el cartílago crezca de nuevo, o eso plantean como mejor tratamiento este grupo de científicos. Las investigaciones realizadas en este sentido no han cumplido las expectativas, empero, ni han sido del todo satisfactorias.

Ejemplo de ello es la utilización de factores de crecimiento empleado en algunos métodos, químicos insatisfactorios inyectados para incitar al cuerpo a producir nuevo cartílago por sí mismo; o el intento de otros por crear andamios de bioingeniería, caracterizados por ofrecer al cuerpo una estructura a partir de la cual dejar crecer un nuevo tejido.

«El cartílago regenerado no se comporta como el cartílago original», explica al respecto Thanh Nguyen, profesor asistente del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Connecticut. «Se rompe, bajo las tensiones normales de la articulación».

¿Cómo funciona entonces el nuevo tratamiento?

El éxito del equipo de científicos del laboratorio de Nguyen, cosechado al regenerar el cartílago en sus experimentos con animales, se debe especialmente a que se percataron de que las señales eléctricas resultan fundamentales para recuperar el crecimiento normal de los cartílagos; de modo que diseñaron un andamio hecho de nanofibras de ácido poli-L láctico, el abreviado PLLA, el cual consiste en un polímero biodegradable que suele utilizarse para suturar heridas quirúrgicas.

¿Y por qué este, precisamente? Dado que entre sus atributos cuenta con una propiedad muy interesante llamada piezoelectricidad, un material que, cuando se aprieta, produce una pequeña corriente eléctrica.

Y es que el movimiento normal de una articulación puede hacer que la estructura de PLLA genere un campo eléctrico, según afirman los investigadores, ya sea incluso al caminar. Un campo eléctrico que, si bien es pequeño, es asimismo constante, mientras insta a las células a colonizarlo, hasta el punto de acabar produciendo un cartílago resistente.

«La piezoelectricidad es un fenómeno que también existe en el cuerpo humano», aseguró Yang Liu, autor principal de este estudio en cuestión sobre la artrosis, e investigador asimismo del grupo de Nguyen. «El hueso, el cartílago, el colágeno, el ADN y varias proteínas tienen una respuesta piezoeléctrica», abundó en las líneas del artículo divulgativo publicado en la revista Science Translational Medicine.

«Nuestro enfoque de la curación del cartílago es muy aplicable desde el punto de vista clínico, y estudiaremos el mecanismo de curación correspondiente», remachó.

La cura contra la artrosis tuvo éxito en animales, sin embargo

Ciertamente, el nuevo método sí dio buenos resultados al probar su eficacia en animales. De hecho, los investigadores probaron recientemente la estructura inventada con forma de implante y hecha con PLLA en la articulación de la rodilla de un conejo lesionado, tras lo cual lo subieron a una cinta de correr, a fin de que hiciera ejercicio.

Y como resultado, los científicos observaron que el cartílago volvió a crecer con normalidad. No obstante, y a pesar de los datos halagüeños, no puede negarse que todavía queda mucha experimentación por hacer hasta que se pueda oficializar y verificar, mucho por profundizar antes de saber y confirmar si esta técnica funcionará también en humanos.

«Es un resultado fascinante, pero tenemos que probarlo en un animal “más grande”, con un tamaño, un peso y una edad más parecidos a los de los seres humanos que padecen esta enfermedad», advirtió Nguyen.

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