Calefacción central: último año de vida en los hogares españoles

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El próximo 1 de mayo de 2023, la calefacción central, excepto justificación, dejará de existir tras el Real Decreto aprobado por el Gobierno en 2020.

Calefacción central. Dos palabras que resultan clave y que van de la mano de la palabra hogar. Este antiquísimo mecanismo, presente en más de un millón y medio de viviendas en España, permite a las mismas contar una temperatura idónea durante todo el año y ahora, para desdicha de muchos, encara su último año de existencia.

El próximo día 1 de mayo de 2023, la calefacción central, excepto justificación, dejará de existir tras el real decreto aprobado por el Gobierno en 2020, adherido a la norma que regula la instalación de contadores individuales en edificios con sistemas centralizados

Así, el próximo día 1 de mayo de 2023, la calefacción central, excepto justificación, dejará de existir en nuestro país tras la obligación del cumplimiento del real decreto aprobado por el Gobierno en 2020, adherido a la norma que regula la instalación de contadores individuales en edificios con sistemas centralizados.

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La calefacción central encara sus últimos meses de existencia en nuestro país. © ABC

Sanciones que oscilan entre los 1.000 y los 10.000 euros

La norma, que daba un plazo de adaptabilidad de tres años, estableció un calendario progresivo por distintas zonas. No en vano, las comunidades con calefacción central sin sistemas para repartir el consumo cuentan ya con la amenaza de recibir sanciones que oscilan entre los 1.000 y los 10.000 euros.

Una obligación extendida a los hogares con calefacción central

El cumplimiento, que según los cálculos de la patronal de empresas instaladoras de repartidores de consumo (AERCCA) ya ha sido llevado a cabo por unos 250.000 hogares, se extenderá a partir del próximo mes de octubre a varias ciudades en España, como Zaragoza y Madrid, y finalizará en aquellos municipios inmersos en la denominada zona climática C, cornisa cantábrica y Barcelona; quedando las zonas A, B, litoral mediterráneo, el valle del Guadalquivir y las islas, exentas.

«La instalación es sencilla y, en las modalidades más básicas, puede costar unos 150 euros por vivienda (o 6 euros al mes, si se opta por la modalidad de alquiler»

Ignacio Abati, presidente de AERCCA

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