El cáncer tiene mucha presencia en la sociedad y sigue creciendo; aunque también están aumentando las investigaciones científicas que buscan pararle los pies.

El anticuerpo MCLA-158 se ha convertido en el primer candidato farmacológico a convertirse en el primer anticuerpo contra el cáncer, gracias a la investigación científica realizada por un consorcio internacional, responsable de su descubrimiento.

Un primer anticuerpo que frena los tumores y previene la metástasis

Bajo el liderazgo de Eduard Batlle, científico perteneciente al Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB) el equipo ha dado con la existencia y propiedades del anticuerpo MCLA-158, capaz de prevenir la propagación del cáncer y la metástasis; cualidad que lo sitúa en primera fila entre todos los posibles fármacos dirigidos a células madre cancerosas, algo muy propio del cáncer con tumores sólidos.

La noticia de tal hallazgo la ha dado a conocer la revista ‘Nature Cancer’, quien en su número del 25 de abril incluyó un desglose de todos los datos preclínicos que han conducido al descubrimiento de MCLA-158, así como una explicación minuciosa de cómo dicho anticuerpo actúa sobre las células madre del cáncer; un mecanismo de acción cuyas líneas de declaración han corrido a cargo de la empresa biotecnológica holandesa Merus N.V. y del investigador Batlle, en calidad de jefe del laboratorio de Cáncer Colorrectal del IRB y de líder principal del trabajo.

La nota de prensa de dicha institución asegura que ‘Petosemtamab’, nombre comercial del anticuerpo contra el cáncer recién descubierto, es decir, MCLA-158, es capaz de bloquear la expansión de esta enfermedad hacia otros órganos, frenando en el camino el crecimiento de los tumores primarios; una cualidad observada tras implantar en ratones diversas células tumorales extraídas directamente de pacientes aquejados de cáncer de colon.

Una investigación que siembra, por descontado, las bases para incorporar el uso de organoides en el proceso de descubrimiento de fármacos; precisamente esas muestras cultivadas aparte, tras derivar de pacientes patológicos, peculiares por reproducir en el ambiente del laboratorio el comportamiento que el tumor tiene en el organismo de los afectados.

La diferencia de la nueva investigación respecto a las pares que han salido con anterioridad es que el presente trabajo ha dejado en tercer plano la recurrente táctica de explorar la medicina personalizada del cáncer, apostando en cambio por la utilización de un biobanco de organoides de pacientes con cáncer, a fin de discriminar entre cientos de nuevos anticuerpos cuál de ellos resulta el más efectivo y adecuado para la mayoría de los pacientes. ¿Cuál es el resultado? El descubrimiento del MCLA-158.

«Empezamos a investigar las células madre del cáncer hace 15 años», cuenta Batlle en la publicación divulgadora de su trabajo. «El camino para llegar hasta aquí ha sido apasionante, pero también muy complejo», admitió llanamente, añadiendo que la tarea «ha requerido gran inversión de recursos y el esfuerzo de muchísimos investigadores. La medicina del futuro empieza aquí», remachó.

¿Qué indican los datos clínicos de este anticuerpo?

Para entender el alcance de este hallazgo es preciso aclarar que los anticuerpos son esas proteínas que el cuerpo produce por sí solo, declarándolos reconocedores oficiales de las células alteradas y de los agentes infecciosos; pequeños cuerpos del que más tarde se encargan los glóbulos blancos de la sangre o los linfocitos del sistema inmune, eliminándolos directamente del organismo.

Puede decirse, en este sentido, que el anticuerpo revelado en este trabajo científico y descrito más tarde en la revista especializada, bajo el encabezado de las propiedades del Petosemtamab, es un anticuerpo biespecífico, ya que reconoce la EGFR y la LGR5, dos de las diferentes proteínas que se encuentran en las células madre del cáncer.

La primera favorece con su actividad el crecimiento descontrolado de las células, mientras que la segunda se ocupa de marcar la superficie de las células madre del cáncer, precisamente las responsables de que los tumores se acaben expandiendo.

La importancia de MCLA-158, conocido también como Petosemtamab, salta a la vista al entender que degrada la proteína EGFR en las células madre del cáncer, especialmente aquellas que presentan el marcador LGR5, bloqueando en el proceso las vías de crecimiento y supervivencia en las células que primero dan comienzo al cáncer y luego optan por expandirlo.

Según detalla Batlle, «este anticuerpo, además, no interfiere con el funcionamiento de las células madre sanas del organismo, que son esenciales para el buen funcionamiento de los tejidos».

En la lectura de los datos preclínicos de este anticuerpo, se indica claramente que Petosemtamab posee una potente inhibición del crecimiento de los organoides del cáncer colorrectal, a la par que bloquea el inicio de la metástasis, por un lado, y el crecimiento del cáncer de cuello, cabeza, esófago, estómago y otros modelos diferentes de tumores, por otra parte.

¿Cuál es la ventaja de contar con fármacos elaborados a partir de organoides?

En opinión del equipo de científicos involucrados en el desarrollo de esta investigación, incorporar organoides en las fases iniciales que conforman la generación de fármacos, incluso aunque sean anticuerpos terapéuticos, es un añadido que permite identificar a los anticuerpos que más efectivos se muestran en la mayoría de los pacientes; una efectividad que se hace expansible incluso a aquellos tumores portadores de una mutación en particular.

Otra ventaja de esta aportación farmacológica es la posibilidad de poder identificar efectos secundarios no deseados, visibilizar más exactamente las consecuencias que los fármacos tendrán sobre los órganos, utilizando para ello organoides procedentes de tejido sano; esta peculiaridad permite valorar los efectos nocivos del fármaco sobre las células sanas, así como descartar en las fases más tempranas del estudio aquellos anticuerpos que más toxicidad acumulan.

Todos estos buenos atributos contribuyeron, probablemente, a que Petosemtamab o MCLA-158 revelara resultados muy positivos en su ensayo clínico sobre el análisis de la eficacia del anticuerpo. Es más, tres de los siete pacientes con HNSCC que participaron en la investigación lograron remisiones parciales, habiendo incluso uno de ellos que consiguió una remisión completa; todos ellos, en cualquier caso, presentaron una reducción del tumor.

Se trata de un ensayo clínico que inició el año pasado y que aún se encuentra en curso, aun habiendo concluido con su fase 1 de expansión de dosis; un trabajo que investiga la seguridad, tolerabilidad y actividad antitumoral de la monoterapia con MCLA-158, sobre todo en carcinomas de células escamosas de cabeza y cuello, los llamados HNSCC.

«Tenemos la esperanza de que se confirme la actividad antitumoral publicada en los datos preliminares», confesó a su vez Batlle, en cuya investigación científica han colaborado asimismo el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), el Instituto Sanger, el Instituto Catalán de Oncología (ICO), el Instituto Hubrecht, el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y las empresas Ocello BV/Crown Bioscience y Xenopat.

3 COMENTARIOS

  1. Tengo un sobrino en Argentina con tumores y cáncer tiene 18 años. sus plaquetas no se pueden regenerar por problemas en la sangre. Por favor . Donde compro el medicamento. Muchas gracias

    • Buenas tardes, doña Paola:
      Esta información responde a un estudio que se está realizando a tal efecto y que algún tiempo dará lugar a un medicamento. Aún no existe y están estudiándolo. Los oncólogos que le traten le darán el mejor tratamiento posible, confíe en la medicina. Le deseamos una pronta recuperación.

      Atentamente,
      Ana De Luis, directora.

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