Cáncer de riñón, el tumor con más altos niveles de supervivencia

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El cáncer de riñón apenas causa síntomas en el organismo. ¿Pero en qué consiste y qué genera exactamente? ¿Y de cuánto tiempo de vida disponen sus afectados?

Como cada tercer jueves de junio, el panorama internacional se alía con la visibilidad del Día Mundial del Cáncer de Riñón; una efeméride establecida en 2017 por la International Kidney Cancer Coalition (IKCC).

¿Qué es el cáncer de riñón?

Hoy, 16 de junio, se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Riñón, en alusión a una neoplasia con forma de tumor maligno muy poco frecuente que se origina en el sistema renal; una dolencia que en su expansión va afectando a los riñones de más hombres que mujeres, en una proporción de 2 contra 1.

Hablamos de un cancerígeno renal al que el avance y mejora de los tratamientos terapéuticos llevados a cabo en los últimos años ha permitido que aumenten notablemente la supervivencia de sus pacientes aquejados, al menos en España, donde los tumores metastásicos han sido los que mejor han salido parados ante este progreso, según destaca la Sociedad Española de Nefrología (SEN).

En palabras del doctor Fernando Simal, especialista en urología y jefe de la Unidad de Nefrología del Hospital El Bierzo, en la provincia de León, «los tumores renales más habituales son de tamaño pequeño, de evolución favorable, y que con cirugía y el tratamiento estandarizado posterior presentan muy buenos resultados».

Este tipo de cancerígeno tiene una incidencia bastante baja a nivel mundial, representando entre el 2 y el 3 por ciento del total de los tumores malignos; lo que en los índices diagnosticados en España durante el 2020 equivalió a 7.200 nuevos casos, aproximadamente.

Aunque los datos de la SEN recogen que anualmente se diagnostican una media de 7.000 nuevos afectados, muchos de los cuales se detectan de forma rutinaria o casual, tras la realización de pruebas médicas mandadas a priori para cualquier otro problema sanitario.

El cáncer de riñón de tipo metastásico es en el que más se ha avanzado en los últimos años, al menos en cuanto a los tumores renales se refiere, beneficiando la supervivencia de esas personas cuyo tumor ha desbordado tanto el órgano en el que se originó que ya se ha extendido a otras partes u órganos del cuerpo.

«Se han mejorado los tratamientos terapéuticos para la curación y la mejora de la calidad de vida de los pacientes de forma importante», hizo ver Simal. «La supervivencia general en el cáncer de riñón se sitúa en torno al 65% de los casos, pero se podría seguir aumentando con una mayor apuesta por la detección precoz».

El cáncer de riñón puede diagnosticarse a cualquier edad, si bien es cierto que tiende a aparecer entre los 40 y los 60 años de vida, siendo la quinta década el momento más frecuente de su despertar. Son casos esporádicos, por norma general, ocupando menos del 5 por ciento aquellos cánceres renales hereditarios.

Cabe apuntar, de igual forma, que existen diferentes tipos de tumores renales, desde benignos como malignos, con el carcinoma de células claras ocupando el puesto número uno de la mayoría de los casos de esta enfermedad, con hasta un 85 por ciento de sus detecciones.

Menos frecuentes son los carcinomas papilares y los carcinomas cromófobos, los cuales afectan entre el 10 y el 15 por ciento de los casos de tumores renales y al 5 por ciento de los pacientes con este tipo de cancerígeno, respectivamente.

¿Cuáles son los síntomas y factores de riesgo más comunes del cáncer de riñón?

Entre los factores de riesgo de este tipo de cancerígeno destaca la obesidad, el hábito de fumar, la enfermedad quística renal en tratamiento de hemodiálisis y, aunque en menor medida, también la exposición a ciertos fármacos y tóxicos.

En este sentido, varios estudios científicos revelaron en sus datos la asociación de la alimentación con el cáncer renal, señalando que existe una mayor predisposición a padecer esta dolencia entre aquellas personas con insuficiencia renal en programa de diálisis, poliquistosis renal (PQRAD) u otras patologías renales. Un vínculo que subraya la importancia de realizar un buen seguimiento médico a este tipo de pacientes, instándoles a controlar y cuidar su alimentación y esos otros aspectos que pueden hacer peligrar su vida.

«Sería interesante apostar por realizar pruebas de cribado o screening a los pacientes de más de 50 años, sobre todo en aquellos que presentan los mayores factores de riesgo ante este tipo de tumores, como son la hipertensión, la obesidad, los antecedentes familiares y el tabaco», razonó el nefrólogo, añadiendo que «realizando revisiones médicas periódicas, con pruebas que impliquen ecografías abdominales, por ejemplo, seguiríamos avanzando en su diagnóstico de modo notable».

No en vano un mayor fomento del diagnóstico precoz en las personas expuestas a un mayor riesgo de acabar sufriendo cáncer de riñón ayudaría a detectar antes la enfermedad y, con ello, a tratar con mayor eficacia los casos puestos en seguimiento, por un lado, y a aumentar la supervivencia y curación de los pacientes, por otra parte.

En cuanto a sus síntomas o signos característicos, los expertos afirman que esta dolencia suele ser bastante silenciosa, con solo el 10 por ciento de los casos disparando las señales de advertencia.

Naturalmente, esto implica una difícil detección temprana y, por consiguiente, también un difícil diagnóstico, sobre todo cuando la enfermedad se halla en sus estadios iniciales, ya que en esas fases apenas muestra síntomas. La patología, por cierto, se detecta a través de métodos clínicos de imágenes con gran nitidez y resolución, otra prueba más del avance tecnológico aplicado a la salud.

Y, en cualquier caso, son manifestaciones muy inespecíficas que más se deben a alteraciones propiciadas por otras causas patológicas, ya sea el hallazgo en la búsqueda de otro síntoma, o la sospecha clínica de la enfermedad.

Así, la hematuria o sangre en la orina constituye el signo más elocuente de cáncer de riñón, junto al dolor o presión, masa o bulto en el costado o la espalda. Amén de la anemia o recuento bajo de glóbulos rojos, evidenciado gracias a una analítica, y el aumento de glóbulos blancos o plaquetas, que a veces toma la forma de un incremento del valor del calcio en sangre.

Los especialistas de la SEN apuntan, asimismo, que en la lista de síntomas del cáncer de riñón también figuran esos otros signos generales y tan inherentes y comunes a la aparición de cualquier tipo de cáncer en general; fiebre y/o anemia, por ejemplo, o pérdida de apetito y, por consiguiente, también de peso.

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