Cáncer: nuevo fármaco para tratar el glioblastoma inmune a la quimioterapia

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Temozolomida, imagen cortesía Wikicommons.

El diseño de un nuevo fármaco que busca tratar esos glioblastomas que no responden a la quimioterapia suscita reacciones entre pacientes y expertos en cáncer.

Tras mucho investigar, un equipo de científicos ha identificado recientemente un nuevo fármaco que aprovecha los defectos de reparación del ADN, planteándolo como un medicamento con el que atacar selectivamente a esos tumores resistentes al tratamiento de quimioterapia con temozolomida, un agente antitumoral.

Sí, tal y como suele ocurrir con el glioblastoma, un tipo de cáncer agresivo que habitualmente suele aparecer en el cerebro o en la médula espinal, afectando sobre todo a los adultos, aun cuando puede generarse en cualquier persona y a cualquier edad.

La lucha contra el cáncer se libra en los laboratorios

La investigación, que ha sido difundida esta misma semana por la revista Science, aborda un problema tradicional de la oncología, ya que las mejoras en el tratamiento del tumor primario de cerebro han sido casi nulas desde el descubrimiento de la temozolomida y su aplicación clínica del cáncer más frecuente y letal del cerebro, el glioblastoma.

Aplicada después de la cirugía para extraer el tumor y la posterior radioterapia, a lo largo de estos años la temozolomida ha demostrado sobradamente tener una capacidad que aumenta la supervivencia de los pacientes con este tipo de cáncer, agresivo de por sí.

¿Cuál es la mala noticia?

Que es un tratamiento que únicamente mejora a unos meses la esperanza de vida de quienes lo reciben, lo que explica el porqué el resultado de este trabajo de investigación ha sido acogido con los brazos abiertos. Este nuevo fármaco augura identificar y matar a esas células tumorales resistentes al citado tratamiento, apostando para ello por una estrategia química que multiplica el daño en su ADN.

El artículo, que se presenta libre de conflicto de intereses, refleja bastante solidez en sus datos y conclusiones, desde la estrategia química que enfrenta, hasta la claridad de los resultados del modelo del tumor in vivo derivado de paciente (PDX) que tantas veces suele involucrarse en la enfermedad.

Un rayo de esperanza contra un cáncer que lo apaga todo

En contrapartida al optimismo que arroja sobre el cáncer y, más exactamente, sobre el glioblastoma, el punto más flaco de la investigación (y que por tanto llama a la cautela), es el hecho de que en el ensayo no se testan modelos adicionales de este cáncer, y eso que la gran plasticidad es lo que más caracteriza a este tipo de tumores malignos, por lo que hace aún más necesario contar con una estrategia farmacológica, mediante la cual entrar en ensayos clínicos.

Y es que esta variedad del cáncer ha apagado bastantes ilusiones en el pasado, por lo que ahora se exige que los resultados sean validados en más modelos de glioblastoma, antes que nada, y que la estrategia farmacológica pueda evolucionar hasta un posible ensayo clínico, más adelante.

De conseguirlo, se estaría abriendo la puerta a tratar muchos otros tumores, tal y como han asegurado los autores del ensayo, matizando que no solo sería una ventaja para los tumores cerebrales, que también; sino una forma de intentar acabar con la inestabilidad genómica de estos cancerígenos, talón de Aquiles y punto necesario para la evolución de la enfermedad, paradójicamente.

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