Si no sabe qué decirle a los Reyes Magos, no se preocupe. Prensa Social le ayuda a redactar la carta que no pasará desapercibida a SS.MM.
Los primeros días del mes de enero traen consigo una visita esperada por millones de personas en el mundo. Multitud de niños, y también mayores, ansían encontrarse con tres magos que son sinónimo de felicidad e ilusión. Hablamos de Melchor, Gaspar y Baltasar, o lo que es lo mismo, los Reyes Magos.
Escribir la carta a los Reyes Magos es una de las tareas de los niños durante los primeros días del nuevo año
Ataviados con sus trajes, sus majestades de Oriente visitarán a bordo de sus tronos y desfilarán en la cabalgata por todo el país. Sin embargo, este no será el único cometido de este trío, puesto que deberán enfrentarse a otra tarea: leer las cartas enviadas por los más pequeños.

Redactar la carta, una tarea no del todo sencilla
Por extraño que pueda resultar, no siempre es fácil redactar la carta. Los nervios y la falta de espacio juegan un papel fundamental ante el torrente de ideas y deseos a plasmar en el papel. Por ello, desde Prensa Social le damos algunos consejos antes de comenzar a escribir dicha misiva:
-Comience la carta explicándole a los Reyes detalles personales, nombre, apellidos, edad, gustos… Se trata de una forma diferente que facilita la labor y ayuda al pequeño a presentarse a sí mismo; al tiempo que desarrolla diferentes capacidades cognitivas.
-Elija de una manera conjunta los los regalos a solicitar sin consultar catálogos de juguetes o anuncios de televisión.
-No caer en el error de exigir, sino solicitar. Por todos es sabido que ni siquiera los Reyes Magos pueden traer todo lo que se les pide. Por ello, es importante seleccionar un determinado número de deseos. Así, el niño entenderá que todo tiene un límite por encima de lo que se quiere.
-No olvidarse de los demás. No todos los niños tienen las mismas posibilidades ni oportunidades. Incluir regalos para otras personas, como hermanos o primos, ayudará a desarrollar la generosidad y fomentará la empatía de nuestros vástagos, que de esta manera comenzarán a entender la felicidad de al lado como parte de la suya.

























