Cataluña posiciona un nuevo plan contra el suicidio

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Cataluña ofrece nuevo plan contra el suicidio, la segunda causa de muerte de los catalanes entre 15 y 29 años, para así romper el tabú que lo rodea.

El suicidio ha sido uno de los mayores tabúes de la sociedad… hasta ahora. Visto el incremento de tentativas entre los jóvenes catalanes durante este 2021, el departamento de Salud de la comunidad catalana ha tomado cartas en el asunto, pretextando reforzar el cuidado de la salud mental. Y el Plan de Prevención del Suicidio de Cataluña (Plapresc), iniciativa presentada ayer jueves por la Generalitat, es la respuesta a esta gran problemática de salud pública.

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De este modo, Cataluña se propone reducir la tasa de intentos y muerte en más de un 15 por ciento desde ahora y hasta el 2030, aparte de acabar con el tabú que rodea esta temática o, como mínimo, reducir su estigma social.

«Romper tabús y hacer más énfasis en el acompañamiento y el apoyo, tanto a los propios supervivientes como a su entorno», definió el consejero Josep Maria Argimon, durante la rueda de prensa de ayer jueves, acto en el que se presentó el proyecto.

300 profesionales de diferentes ámbitos de la salud van a sumar su colaboración a este nuevo plan de la Generalitat. ¿Cómo lo harán? Apostando por implementar un conjunto de medidas con las que reducir los casos e intentos de suicidio, manteniendo asimismo un abordaje tan comunitario como integral.

La prevención de la Consejería de Sanidad de Cataluña halla su sentido ante los datos que arrojan las estadísticas, situando al suicidio como la principal causa de muerte no natural, por un lado, y la segunda entre los jóvenes de 15 a 29 años en la región, por otro, dando una tasa de mortalidad del 2,39 por ciento por cada 100.000 habitantes.

Según los propios datos barrajados por el consejero catalán, más de 2.600 personas sufrieron las consecuencias traumáticas y de duelo en 2019, con 441 suicidios que se produjeron sólo en el mismo año, un conteo en el que el 73 por ciento perteneció a hombres. De hecho, y a juicio del departamento de Salud, el suicidio tiene una curva dominada por el sesgo social, apuntando a que se origina con mayor frecuencia entre aquellas personas con condiciones socioeconómicas desfavorables.

«Las muertes por suicidio son evitables y tenemos que conseguir este hito», instó Argimon. «Hay que romper el estigma y hablar abiertamente», animó.

¿Qué abarca esta respuesta antisuicidio de la Sanidad catalana?

El plan Plapresc o Plan de Prevención del Suicidio de Cataluña prevé medidas de prevención y control de la conducta suicida, a fin de dar una respuesta adecuada a cada situación y, más aún, tratar de disminuir el estigma de la sociedad que normalmente lo rodea. Para ello, también atenderá a familia y profesionales y a los propios supervivientes, cómo no, desenrollando para ello circuitos de derivación en forma de recursos de respaldo comunitarios, como pueden ser los grupos de apoyo y asociaciones de personas que han intentado suicidarse.

A fin de alcanzar el buen puerto de todos estos propósitos, se creará una comisión de seguimiento interdepartamental. ¿Cuál será su cometido? Coordinar el trabajo conjunto entre todas las consejerías implicadas, incluyendo por supuesto a otras administraciones y organismos; el objetivo es crear un sistema que integre los datos de todos los agentes implicados en la atención al suicidio.

De la misma forma, el Plan Plapresc se encargará de fomentar los puntos de activación, a la par que potenciará la mejora de la calidad del Código Riesgo-Suicidio, herramienta pionera en la región e instrumento clave destinado a hacer seguimiento de las personas con conductas suicidas, el cual lleva funcionando desde 2014 en otras partes del país.

Asimismo, en el desglose de previsiones de este nuevo plan está marcado revisar el procedimiento del protocolo del suicidio en los servicios de urgencias generales, así como en otros servicios asistenciales, incluso en los que no están contemplados dentro del catálogo de la salud mental. ¿Con qué fin? Identificar si se adecúan a las buenas prácticas actuales, aquellas basadas en evidencias científicas.

«El 70 por ciento de las personas que han hecho un intento de suicidio, en las semanas o meses anteriores han consultado en algún momento a los sistemas sanitarios, pero no han expresado nunca su idea», expuso el consejero catalán de Salud. «Por eso hay toda una acción formativa y de sensibilización hacia la atención primaria y la ciudadanía».

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