Juanetes: reparación con una cirugía de mínima incisión

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De una deformación dolorosa con forma de bulto óseo, a una inflamación que desaparece con una cirugía de mínima incisión. Sí, los juanetes (hallux valgus) están de capa caída.

Pese a que los pies son una parte clave del cuerpo humano, no siempre reciben la atención debida y merecida, aun cuando también son imanes de todo tipo de problemas y patologías, incluidas las deformidades y los dedos en martillo, los juanetes y el dedo en garra, el espolón calcáneo y las desalineaciones digitales, y en realidad cualquier alteración morfológica del pie.

¿Qué son los juanetes y en qué consiste la cirugía de mínima incisión, exactamente?

Reconocidos a ojos vista como esa protuberancia ósea que aparece en la base de la articulación del dedo gordo del pie, es decir, como una inflamación localizada en el primer metatarsiano que en ocasiones viene acompañada de una desviación del dedo gordo, los juanetes parecen tener los días contados; y todo gracias al hábil recurso de una técnica diagnóstica y terapéutica que tira de mínimos abordajes y de vías naturales para actuar quirúrgicamente en la curación y recolocación de los dedos en garras.

Hablamos de un método médico que la Clínica Ayesa ha convertido en bandera de sus servicios podológicos, por cierto, aupándose a su base para transformarse en un centro de referencia nacional que da cobertura a trabajadores y deportistas, y que además ofrece la tecnología más avanzada al servicio del cuidado de los pies.

Así, hablar de cirugía de mínima incisión es señalar a una técnica que trata directamente aquellos problemas que requieren un procedimiento quirúrgico para su curación o paliación, y así lo detalla la Clínica Ayesa en su página web oficial.

«Mediante incisiones de dos milímetros conseguimos corregir grandes deformidades mediante una cirugía ambulatoria, sin hospitalización y con una vuelta a la vida cotidiana muy rápida», tal y como aclaró Javier Ayesa, responsable del Centro clínico antes citado.

«Gracias a este tipo de intervención, se respetan las estructuras del pie y la recuperación del paciente es más rápida», aseguró, indicando a renglón siguiente que «tras este procedimiento, la calidad de vida del paciente y su deambulación mejora considerablemente».

¿Pero cómo es la cirugía de mínima incisión, exactamente?

Todo comienza con una valoración preoperatoria gratuita; un proceso planteado para estudiar al paciente y explicarle cuál es la solución a su problema, brindándole un presupuesto posterior, si se da el caso de que necesita una solución quirúrgica de este tipo.

Ahora bien, la cirugía en sí implica una esterilización completa del pie, primeramente, tras lo cual se debe introducir la anestesia local, proporcionándole incluso al paciente una distracción tecnológica como Tablet, a fin de que pueda entretenerse entre tanto viendo series o películas, si lo desea.

Tras 30 o 40 minutos, el proceso quirúrgico de la cirugía de mínima incisión incorpora a su técnica la terapia láser, capaz de reducir considerablemente el periodo de curación y cicatrización de los tejidos, debido sobre todo al aumento de oxigenación, por un lado, así como al aporte sanguíneo.

«La especialización en la cirugía de mínima incisión es nuestro elemento diferencial», y así alardeó Javier Ayesa, en cuya entidad se administran todos los tratamientos del mundo podológico, desde radiografías e infiltraciones y ecografías, hasta análisis de la pisada para valorar si el paciente necesita plantillas.

Las ventajas de la cirugía de mínima incisión son varias, a decir verdad, y es que no precisa de agujas o placas o tornillos o cualquier otro material de osteosíntesis, aparte de que se realiza ambulatoriamente mediante anestesia local, utilizando después vendajes post quirúrgicos para la fijación, únicamente, debiendo cambiar semanalmente dichos vendajes.

Cabe detallar, eso sí, que es normal que la persona intervenida con esta técnica quirúrgica sienta dolor durante cuatro o seis semanas; un malestar localizado en diferentes sitios, siempre dependiendo del tipo de cirugía que haya recibido. Con todo, tras la cirugía de mínima incisión, el paciente siente menos dolor, una gracia que responde a una menor agresión sufrida en los tejidos, dicho sea de paso.

Una lista de ventajas a la que también se suma el precio de la técnica, más barato al no tener que necesitar hospitalización; el poder volverse a casa el mismo día, marchando inmediatamente con los vendajes ya colocados y ataviado con el adecuado tipo de calzado; y el llegar andando y volverse caminando, por cierto.

Con la cirugía de mínima incisión, el paciente se enfrenta a un menor riesgo de infecciones y a una mejor cicatrización de los tejidos, así como a una recuperación ganada en un corto plazo de tiempo y a una rápida incorporación de sus actividades cotidianas.

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