«Algunos días parecen accidentes
y a sus tardes tediosas les sucede
una niebla que cubre mi alma oscura;
insomnios donde encuentro mis ojos deleznables
y escribo, poseída, poemas deletéreos
donde digo que el aire se vuelve venenoso.
Hay días que se quedan vacíos como un vaso
y noches que retomo la mano que está libre
y sueño que cierras la herida que has abierto.
Hay días que el tiempo se vuelve irrevocable
y noches que cierro los ojos y oigo piedras
que en el pozo interior de mi alma se hunden».
(Ana Ajmátova)

























