Comer a ciegas: una experiencia que ensalza los sentidos

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Comer a ciegas es una experiencia que ensalza los sentidos; es confiar en el gusto y el olfato, experimentar hasta ensalzar los sentidos. Así que cierre los ojos, abra la boca y… ¡disfrute!

Para hablar de comer a ciegas, hay que matizar primero que muchos son los estudios, gastronómicos, científicos y hasta psicológicos, que han demostrado que la comida entra por los ojos. El reto, entonces, está en detectar qué se está llevando uno a la boca… aunque sin ver. Una experiencia gastronómica que venda los ojos y pone atención en el resto de los sentidos, un desafío al que muchos restaurantes han aceptado recoger el guante. ¿Os animáis a probar?

Comer a ciegas es apagar la luz y despertar los sentidos

El viejo dicho de «comemos por los ojos» tiene bastante fundamento. La vista es protagonista de la mayoría de las acciones que se realizan a lo largo del día. Al comprar, al cocinar, al comer, se echa ojo siempre de esos ingredientes que primero pasan por el mostrador a cambio de dinero, luego por la sartén u olla u horno a cambio de fuego, y finalmente desfila por las papilas gustativas. De hecho, la buena presentación de un plato hace mucho para que luego al probarlo guste o no.

Las experiencias gastronómicas son varias, y todas tratan de hacer llegar bien la comida al estómago, si bien la mayoría dan relevancia al papel de la vista en la comida. En la experiencia de comer a ciegas, en cambio, esto cambia. En este contexto de originalidad e innovación, muchos restaurantes ofrecen degustar su carta a ciegas, rehusando la clásica postura de sentarse al amparo de la luz, mirar y comer.

Así, se redescubre ese plato favorito en la oscuridad, se paladea nuevos sabores que la vista no ha interceptado aún, se explora esos toques dulces o salados o amargos o picantes que hacen única a una receta, se alcanza un nuevo grado de unión y complicidad con las papilas gustativas.

Una aventura gastronómica a ciegas

Comer a ciegas es descansar la vista, confiar en el sentido del gusto y el olfato, multiplicar el estallido de sabores en la boca envuelto en la más completa de las tinieblas. Sin ver, el olfato entrará en modo sabueso para oler y tratar de averiguar qué se está sirviendo, las papilas hablarán sin parar de lo que mastican y salivan, la oscuridad hará del aroma y la textura de los alimentos y el gusto una ola de sensaciones nuevas.

Bebidas, cócteles, tapas, entradas, postres, menús, platos combinados… el abanico de posibilidades es amplio. Si quieres entender cómo es vivir sin ver, esta interesante llamada gastronómica te ayudará, y bastante, viviendo encima algo diferente.

¿Qué restaurantes ofrecen comer a ciegas?

No son muchos, pero sí suficientes. Es el caso del restaurante Dining in the Dark en Madrid, por ejemplo, que ofrece comer bajo la luz de unas velas tan tenues que ni la vista la puede traspasar. O el caso de Dans Le Noir, antes en Barcelona y desde 2017 también en Madrid, donde la comida no solo se come a ciegas, sino que además es servida por camareros invidentes.

Sea cual sea el establecimiento elegido, todos ofrecen una carta variada para todos los gustos y necesidades e intolerancias. Menú Vegetariano, vegano, siríaco, de carne y pescado y de todo… asegúrate primero de comunicar qué no puedes comer, que de sorprenderte y hacerte disfrutar ya se encargan ellos.

Cuando la calidad lo dice el sabor, no la presentación

Si antes comer era solo una necesidad, ahora también es un juego que nutre, asombra y da placer. ¿Sería capaz de distinguir lo que le sirven? ¿Localizar a los compañeros de la mesa por la dirección de su voz y no por sus miradas? Reserve su mesa, localice los cubiertos y platos y ¡a comer! Apuntarse a la experiencia solo es cuestión de dejarse llevar; informarse de sus horarios y menú, de entrar en sus páginas web y ojear.

Sabor, especias, potencia, matices, oscuridad y capacidad. Porque comer también es cosa del olfato, del oído, del gusto y del tacto.

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