El empleo de PCD en la economía social

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El valor de la economía social para el empleo de personas con discapacidad queda expuesto y detallado ante europarlamentarios, gracias a La red D-wise.

La economía social es un valor inestimable y una palanca generadora de empleo para personas con discapacidad, y así ha quedado expuesto ante los diferentes parlamentarios europeos que han asistido a la jornada ‘¿Cuál es el futuro de las empresas inclusivas?’.

Una defensa a la empleabilidad con integración

En este acto, que contó con la participación de La red D-Wise, se estudió y exploró desde diferentes ángulos la conexión entre la economía social y las autodenominadas empresas inclusivas.

D-Wise explicó que a lo largo del evento se hizo una extensa exposición de los distintos tipos de empresas que fomentan el empleo de personas con discapacidad, poniendo especial énfasis en las empresas también conocidas como «de economía social» e «inclusivas», por ser las primeras que contratan a este colectivo.

Calidad en las ofertas de empleo a personas con discapacidad

Los participantes de la jornada coincidieron en la necesidad de garantizar un estándar estricto de calidad del empleo de personas con discapacidad, según afirmaciones de la red, incluidas aquellas personas que trabajan en centros de empleo protegido, los mismos que en España son más reconocidos como CEE, por sus siglas de Centro Especial de Empleo.

Por lo visto, los panelistas mostraron un «consenso claro», al menos en lo que se refiere a las disposiciones del Artículo 27 de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (sobre trabajo y empleo) o así lo indica y aplaude D-Wise, coincidiendo todos en que ni son negociables ni deben reducir su nivel de calidad o directamente no respetarse en todo momento.

Porque al contrario de lo que ocurre con otro tipo de iniciativas empresariales, las compañías incluidas en la economía social están bien definidas, en cambio, tanto por las políticas como por la práctica en todos los Estados Miembros; un aspecto del que se hizo bastante hincapié durante el acto ‘¿Cuál es el futuro de las empresas inclusivas?’.

Un modelo bien promocionado

Aunque en la jornada se han reconocido que existen algunas variaciones en cada país, la red no ha tardado en confirmar y aclarar que las empresas de economía social se guían por los mismos valores y características fundamentales.

Más aún, han afirmado que lo que predomina en el espíritu inclusivo que les da esencia, es la meta social sobre los beneficios económicos de la empresa. Una lista de objetivos que se completa con una gestión democrática y la reinversión de las ganancias generadas en los trabajadores y la sociedad, lo que logran mediante iniciativas sociales como principios fundacionales, clave para las empresas de economía social.

¿Cuáles son los requisitos de una empresa con economía social?

Para saber los criterios que cualquier empresa debe cumplir si realmente pretende ser incluida en la economía social, basta con consultar las fuentes hacia las que apuntan Víctor Meseguer y Pepa Torres, directores de Social Economy Europe y de FEACEM, respectivamente; exposición al respecto que reafirmaron ante los europarlamentarios presentes en el evento.

En su exposición, ambos recordaron que las definiciones básicas llevan tiempo recogidas en diferentes políticas. Y ninguno dudó en señalar que el próximo Plan de Acción de Economía social tendrá que promover este modelo que ha demostrado tener no sólo excelentes resultados de empleabilidad, sino que además ha brindado oportunidades para emprender a las personas con discapacidad.

La guía de dos prismas en la economía social

Por su parte, Sabina Lobato intervino en nombre de la red D-Wise para presentar el concepto que entrelaza la economía social y la habilidad de dar empleo a personas con discapacidad. En su explicación, Lobato ha puesto el foco en la relevancia de estos prismas dobles de economía social y empleabilidad al colectivo de discapacitados, remarcando que su papel es aún más importante ahora, si cabe, puesto que la tasa de empleo de personas con discapacidad se ha visto gravemente afectada por la pandemia del Covid-19 y la crisis que de ella se ha derivado.

Así, Lobato también ha reconocido el apoyo que las instituciones europeas han dado hasta ahora a los modelos de inclusión a la economía social; en provecho de ello, ha insistido en pedir al Parlamento y a la Comisión que, de paso, renovasen dicho apoyo en el próximo plan.

El poder de las palabras y su uso

Para concluir, cabe señalar otro punto en el que todos los intervinientes del evento estuvieron de acuerdo en reivindicar.

Y es la inadecuación del uso de conceptos ambiguos, como es el de «empresa inclusiva» que, sin estar encajada en los contextos legales, es decir, en el marco político-legislativos europeos o nacionales, puede llevar sin embargo a difuminar y confundir los marcos en los que se encuadran y regulan las características y los criterios legislativos que se aplican a las empresas de la economía social, primeras en dar empleo a personas con discapacidad.

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