ADVERTENCIA: Esta información contiene datos específicos sobre suicidio y trastornos de salud mental; lea con responsabilidad.

La pandemia provocada por la COVID-19 ha silenciado otra causa de muerte común en personas de la tercera edad: el suicidio.  

Los datos más recientes disponibles en el INE acerca de este tema los encontramos en el informe que recoge desde enero hasta mayo de 2020.

Actualmente en España se suicidan una media de más de diez personas al día. El suicidio se mantiene como primera causa de muerte externa en España desde 2018; ese año se quitaron la vida 3.539 personas. La tasa de suicidios de ese año en España fue de 7,6 suicidios por cada 100.000 habitantes.

El suicidio sigue siendo la primera causa de muerte externa en España actualmente. Esto supone que desde ese año hay más muertes debidas a suicidios que a accidentes en la carretera. Según los datos las muertes por suicidio duplican a las provocadas por accidentes de tráfico.

Manos (c) Creative Commons

En personas mayores el suicidio es la principal causa de muerte externa tanto para hombres como para mujeres. Los estudios certifican que gran parte de los suicidios o intentos de suicidio en personas mayores se producen debido a su mala salud mental derivada de la soledad a la que muchos ancianos, especialmente mujeres viudas, padecen durante esta etapa de su vida.

La situación con la pandemia

La pandemia y la situación de aislamiento social sumada a la brecha digital que sufren las personas de la tercera edad, han disparado nuevamente esta problemática, ya que las personas mayores no podían disfrutar de la compañía de sus familiares debido a que eran grupo de riesgo.

Muchos colectivos que se ocupan de ayudar a estas personas han denunciado durante los últimos meses que la digitalización de todos los servicios y el difícil acceso de las personas mayores a la red digital han generado en los abuelos serios problemas de salud mental que han hecho empeorar a su vez su estado de salud general. Además, no parece ni que las empresas pretendan parar este avance hacia la digitalización de servicios ni que vayan a proponer alternativas para hacer ciertas gestiones de manera presencial para las personas que no pueden acceder al formato digital.

Urge encontrar una situación para evitar que nuestros mayores sigan sintiendo que no son más que una molestia para la sociedad y que puedan tener una vida lo más plena y autónoma posible. Tal vez así la tasa de suicidios en nuestro país pueda reducirse e incluso ser cercana a nula lo más pronto posible.

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