Claves para evitar el efecto rebote tras una dieta de adelgazamiento

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El efecto rebote se da al recuperar de golpe los kilos perdidos en una dieta adelgazante. Pero ¿por qué ocurre? Y más importante aún, ¿cómo se puede prevenir?

Adelgazar con salud y sin prohibiciones es posible. Pero he ahí la clave, hacerlo con salud. Y es que atajar por los remedios rápidos no es aconsejable en absoluto, ya que tan rápido como se pierden esos kilos se pueden volver a recuperar. Llamado también efecto yoyó, el efecto rebote viene suscitado por algunas dietas de adelgazamiento, las calificadas como dietas milagros; sí, justo las que prometen desprenderse de muchos kilos y en muy poco tiempo.

¿Se puede evitar el efecto rebote?

Ciertamente sí, aunque para ello hay que tener a la buena nutrición como una aliada regular y constante. En palabras de Cristina Navales Muñoz, Dietista y Nutricionista en un centro de alimentación:

«El efecto rebote de las dietas es el resultado que se produce de un círculo vicioso cuando hay pérdida y ganancia de peso constante al seguir dietas hipocalóricas no recomendables».

Es, por tanto, el resultado de someterse a una dieta muy estricta —hipocalóricamente hablando— que luego cuesta mantener y, por consiguiente, se infringe al cabo del tiempo, haciendo que la persona recupere el peso perdido.

Para esta especialista, se trata de dietas que no crean adherencia y, peor aún, no están bien estructuradas ni personalizadas, adaptadas a la condición de cada individuo; una falta que, lógicamente, impide mantener el tan deseado peso perdido.

«Es importante huir de este tipo de patrones alimentarios porque se acaba entrando en una espiral de dietas que prometen ser cada vez más milagrosas, y el proceso de adelgazar y después volver a engordar se repite una y otra vez».

¿Cuál es, por tanto la mejor forma de evitar el efecto rebote?

No caer en la trampa de las dietas milagro, ante todo, y ponerse en manos de un profesional; un dietista o nutricionista que elabore una dieta personalizada acorde a las características físicas y sanitarias de cada uno, respetando gustos, necesidades, exigencias patológicas y hasta el ritmo de vida. Una dieta que, en definitiva, no canse y se pueda seguir en el tiempo.

Después de todo, si algo caracteriza a una buena dieta adelgazante es su invitación y exigencia de cambiar de hábitos y adquirir unos más saludables, aprendiendo durante el proceso a comer sin pasar hambre, por un lado, llevando una dieta sana, variada y equilibrada, por otra parte; y disminuyendo la frecuencia y cantidad de los alimentos no saludables, aunque sin prohibirse realmente ningún alimento, reduciéndolos en cambio a un consumo ocasional.

Se trata, en suma, de llevar un estilo de vida saludable, «acompañado de un estilo de vida activo, evitando el sedentarismo», tal y como recomienda Navales, añadiéndole al cóctel «una buena rutina de descanso y una buena gestión emocional y del estrés».

De todo ello se desprende y resume que «para conseguir adelgazar de forma efectiva y sin efecto rebote no hay secreto: hábitos saludables de alimentación y actividad física», y así lo hizo ver la facultativa. «La pérdida será paulatina, pero mucho más efectiva a largo plazo».

Según expone esta especialista en dieta y nutrición, la clave de conseguir que los kilos perdidos sea realmente duradero en el tiempo pasa por «no superar el 1% del peso corporal a la semana», y tal sería la pérdida de peso recomendable.

«Es decir, si una persona pesa 80kg, lo recomendable sería perder máximo 800g a la semana. De esta forma, y siempre en combinación con el ejercicio físico, es más fácil no perder masa muscular e ir eliminando grasa, lo que supone un menor riesgo de sufrir el efecto rebote».

Cambio de hábitos: el secreto de la nutrición y del adelgazamiento

En opinión de Ana Gutiérrez Frutos, colega de navales y psicóloga sanitaria, antes de empezar cualquier dieta hay que ser consecuente con el funcionamiento del cuerpo humano, recordando lo que le viene bien y actuando con coherencia. Algo que, por descontado, pasa por un proceso de reflexión, a la caza de determinar primero cuáles son los pilares sobre los que se asienta el proceso de pérdida de kilos que se quiere conseguir, y establecer un plan de adelgazamiento de pérdida de grasa.

«El cuerpo humano no entiende de ‘operación bikini’ ni cosas por el estilo, y tiene unos procesos y unos tiempos muy determinados que debemos respetar al máximo. Si nuestro objetivo no es una bajada de peso temporal, sino que lo que queremos es bajar de peso y mantenerlo en el tiempo, sí o sí pasa por un cambio de hábitos».

Y al hablar de cambio de hábitos la experta se refiere a «un aprendizaje de nuevas conductas y, por lo tanto, como todo aprendizaje requiere de un tiempo de adquisición, de ensayo y error en el que poco a poco nos vayamos acercando más a unas pautas de alimentación y ejercicio saludables compatibles con nuestra rutina cotidiana». De lo que resume que «el peso simplemente cambia en consecuencia a este proceso».

¿Traducción? Que «una persona que se ha detenido a reflexionar sobre qué cambios quiere hacer a nivel de hábitos, siendo realista y coherente con su día a día, tenderá a una bajada más paulatina, pero desde luego mucho más sólida en el tiempo», y así de sencillo lo explica y resume y aconseja Gutiérrez Frutos.

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