Cocinar a ciegas: un libro para invidentes

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El libro «Cocinar a ciegas», primer libro de gastronomía para invidentes, invita a las personas con discapacidad visual a conocer el mundo de la cocina a través de los sentidos que les restan.

La adaptación como un ingrediente más en la cocina de la igualdad.

Libros de recetas hay muchos. Libros para explicar sus recetas específicamente al colectivo que no ve, muy pocos. Ingredientes, olores, utensilios, texturas, tiempos de cocción… Cooking Blindly o Cocinar a ciegas tiene un diseño sorprendente, y da una perspectiva bastante inusual a sus posibles lectores. Porque “en la escalera de la vida, los peldaños están hechos de libros”, como dijo una vez Dorina de Gouvêa Nowill.

Cooking Blindly o Cocinar a Ciegas es, verdaderamente, un libro pensado para todos. Así que, si os habéis preguntado alguna vez cómo es cocinar a ciegas, o si directamente queréis aprender a cocinar sin ver, no os perdáis esta guía gourmet hecha, escrita y diseñada para quienes tienen el sentido de la vista en banca rota.

Un libro de cocina sensorial para invidentes.

Maggi, la marca de utensilios de cocina brasileña y la Fundación Dorina Nowill para invidentes, publicaron en equipo Cooking Blindly, el primer libro de cocina para personas ciegas y con discapacidad visual. La traducción de su título vendría a ser «cocinar a ciegas», o algo parecido, y lo presentan como una guía sensorial que busca el bienestar de quienes no ven, a través de la cocina. De hecho, ellos se definen a sí mismos como: “la primera guía gastronómica sensorial para personas con discapacidad visual”, una experiencia que atraviesa todos los sentidos.

Si el Tratado de Marrakech se firmó para traer la palabra escrita de un modo inclusivo a todas las personas con discapacidad visual, el libro Cooking Blindly o Cocinar a ciegas da un paso más en la accesibilidad literaria y se presenta, directamente, como un libro hecho a la medida de las carencias y necesidades de quienes no ven o ven poco.

Gastronomía inclusiva

No, no se trata de un volumen donde se enseña que los invidentes pueden cocinar (eso está más que demostrado), más bien adapta sus recetas al formato inclusivo de tacto y olfato y gusto y oído, que los ciegos utilizan en su día a día. Aquí, las páginas no son finas, coloridas o delicadas; el diseño no está dominado por imágenes; la portada no es una convención de colores y dibujos y elegantes caracteres.

Su físico, particular, resulta lo menos sorprendente que tiene por contar, comparado con las originalidades que guarda en su interior. Abrir sus páginas es sumirse con pasión en el mundo de la cocina, viajar sensorialmente y a ciegas por la ciudad de los entrantes y los platos, las bebidas y los postres. Es, en suma, una guía al bienestar y la autonomía culinaria de quienes no ven y no saben cocinar, o quieren retarse con recetas nuevas.

Poniendo a cocinar los sentidos.

Ciento treinta páginas y diferentes utensilios culinarios adaptados. Cooking Blindly o Cocinar a Ciegas es un manual de primera clase a la cocina, que además busca subir la estimulación de los sentidos a una máxima expresión.

“La cocina es un espacio democrático», señaló el presidente de la Fundación Dorina Nowill para invidentes, Francisco Henrique; «con esta guía tenemos una importante herramienta de inclusión para las personas con discapacidad visual”, indicó. El objetivo del libro es constatar la experiencia que se vive al cocinar, a través de una exploración y un despertar y una estimulación del olfato, el gusto, el tacto e incluso el oído.

¿Cómo estimula los sentidos Cocinar a Ciegas?

Al decir que Cooking Blindly potencia los sentidos hablamos con conocimiento de causa, empezando por el paladar. Sus recetas, populares y sabrosas, y fáciles o complicadas, se enfocan principalmente en la cocina tradicional brasileña y no tan brasileña, una selección obra del apoyo del equipo técnico culinario de Recetas de Nestlé.

El abanico de opciones a cocinar es variado, desde sopa y pastel, hasta ensaladas, pasta, carne, postres, pasando por un total de 15 platos bien diversos para diferentes comidas y momentos… la experiencia gustativa culmina con el regalo de un libro con forma de botella de vino.

Por otro lado, las líneas de Cooking Blindly o Cocinar a Ciegas están escritas en tinta y también en formato braille, con figuras en alto relieve que saltan al tacto nada más palparlas. A través de sus 15 platos recetados, 23 utensilios de cocina identificables con diferentes texturas, tres mapas de proteínas animales ejemplificados con diferentes densidades para cada tipo de corte, y relieves, muchos relieves, el volumen tira del sentido táctil para un mayor y mejor reconocimiento del mundo más culinario y sensorial.

¡Oído… cocina!

¿Y cómo contribuye el oído en este comestible y apetecible proyecto de mundo del paladar? Prestando atención, sencillamente. Escuchando la información almacenada en los 64 códigos QR, apto para leer con dispositivos móviles. Se trata de una transcripción en audio de estas 130 páginas de la guía, formato pensado para aquellos invidentes que ni pueden leer tinta ni saben leer braille, pero que escuchan bien y prestan atención a lo que oyen.

A la lectura en audio del texto transcrito, le acompañan además diferentes sonidos que solo se captan en la cocina. Esta añadidura supone un interesante complemento que, para muchos, es la guinda de esta experiencia inmersiva que representa Cooking Blindly, Cocinar a Ciegas.

El proyecto creado por Maggi y la Fundación Dorina Nowill es accesible para todos. Incluso para aquellos que tienen suficiente resto visual para leer a ojo. ¿Por qué cerrarle las puertas al público más mayoritario que son los videntes? Su diseño, por tanto, es una presentación muy visual, con letras grandes, fuentes ampliadas y contrastes optimizados que facilitan la lectura a quienes, aun viendo, tienen alguna deficiencia visual grave.

Utensilios inclusivos

Los utensilios de cocina también se pueden adaptar. Cocinar a Ciegas trae consigo un conjunto de herramientas básicas típica de toda cocina, utensilios bien metidos, colocados y dispuestos en una especie de caja adjunta que acompaña al volumen.

Entre sus utensilios adaptados se puede reconocer una pequeña balanza de precisión, fundamental para muchas recetas, que anuncia en voz alta y de forma audible el peso del ingrediente al usuario ciego, o Un protector de dedos, que protege del cuchillo a la hora de cortar los alimentos, y hace de espátula cuando toca llevar lo cortado al fuego, sin que nada se caiga ni desperdicie.

También hay un termómetro de cocina, accesible y con sonido, con el que comprobar el punto de cocción de la carne; un temporizador sonoro y accesible; tres vasos medidores ya adaptados, con el que facilitar la medición de pequeñas y grandes cantidades de ingredientes, algo muy usable en pastelería y que, en casa, puede ser la diferencia entre un desastre y un postre delicioso.

¿Dónde comprar Cooking Blindly o Cocinar a Ciegas?

La buena noticia ha quedado claro en los párrafos de arriba: este es un proyecto inclusivo. La mala noticia… ¡es que aún no se puede comprar! El proyecto es reciente, muy reciente, aunque la intención de venderlo, obviamente, está allí. De momento, consultarlo, mirar y admirarlo hasta tener los dientes largos… ¡sin problemas! Podéis hacerlo de hecho aquí, en su página web.

Sir Francis Bacon dijo una vez: “algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos». Pendiente de venta o no, Cooking Blindly o Cocinar a Ciegas tiene la clave, el secreto y el aplauso de esta fórmula exitosa invocada por el pintor irlandés del surrealismo. Un proyecto que hace a la gastronomía más dúctil, más accesible, más inclusiva… más para todos.

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