¿Cólera? No, tan solo gastroenteritis, según Sanidad

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Carolina Darias. Foto: I.Infantes.POOL - Europa Press

El Ministerio de Sanidad ha descartado un posible caso de cólera en un hospital de Madrid, precisando que más bien se trata de una gastroenteritis por ‘vibrio’.

Fue anteayer miércoles cuando el departamento de Salud que dirige Carolina Darias rechazó catalogar como cólera el caso de una paciente menor de edad, ingresada y atendida en un centro sanitario de la Comunidad de Madrid, el cual dio la alarma al detectar una infecciosa bacteria.

Del cólera a la gastroenteritis: Sanidad rebaja la alarma social

Con los datos en la mano de los estudios microbiológicos realizados recientemente por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), el Ministerio de Sanidad precisó en su aclaración pública de anteayer tarde que «el agente patógeno de este caso es ‘Vibrio Cholerae’ no toxigénico y, por tanto, no se considera un caso de cólera, sino de una gastroenteritis por ‘vibrio’».

Un diagnóstico que, tal y como apuntan fuentes de Salud Pública, responde a la ausencia de la toxina causante de la enfermedad del cólera en la bacteria mandada a analizar.

La preocupación por esta enfermedad empezó hará cosa de una semana, a raíz de conocerse que la Junta de Castilla-La Mancha había optado por precintar una finca toledana, tras detectar un supuesto caso de cólera. El anuncio no tardó en desatar las alarmas, como era de esperar, más al tratarse de una enfermedad erradicada en España desde hace más de 30 años.

Una atmósfera de preocupación que las declaraciones públicas emitidas por Elena Andradas, directora general de Salud Pública de la Consejería de Sanidad de Madrid, vinieron a tensar e incrementar; y es que durante su intervención en la ‘VIII Jornada sobre vigilancia de la salud pública’ aseguró que:

«Se ha producido un caso de cólera diagnosticado en la Comunidad de Madrid, que se comunica no solo al Ministerio de Sanidad sino a la administración territorial correspondiente con la intervención de los inspectores de salud pública, para evitar cancelar la actividad en esa finca concreta donde había una actividad detectada a partir de la investigación epidemiológica».

Pero lo cierto es que, aun vestida de gastroenteritis, sí guarda vínculo con la bacteria que causa el cólera, si bien lo hace con una cepa normal, nada preocupante. Esta bacteria es ambiental y, por tanto, se la puede encontrar en corrientes de agua que no tienen ningún control, como ríos y lagos y caños ubicados en mitad del monte, etcétera.

La paciente en cuestión es una menor de 17 años y residente en la comunidad de Madrid. Contrajo el supuesto cólera, en realidad gastroenteritis, durante su estancia en la finca de Toledo donde se celebraba una fiesta, tras beber agua de un pozo. Poco tiempo después de volver a su casa no tuvo más remedio que ingresar en un hospital, presentando un cuadro de vómitos y diarrea severa y malestar.

¿Lo bueno? Que ya ha recibido el alta hospitalaria, sin poder librarse eso sí de pasar varias jornadas ingresada en el privado centro sanitario de la capital.

Alivio por descartar una enfermedad grave

El cólera se define como una dolencia diarreica, infecciosa intestinal aguda, que surge cuando la bacteria vibrio cholerae se cuela en el organismo y provoca una infección benigna o asintomática las más de las veces.

Pese a su talante inofensivo, sin embargo, en torno al 5 por ciento de sus afectados suele sucumbir mortalmente, padeciendo antes una infección aguda en forma de enfermedad grave; una posibilidad letal que disminuye significativa y notablemente si el paciente recibe a tiempo el tratamiento.

Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) subrayan que al año se registran entre 1,3 y 4 millones de nuevos casos por cólera a nivel internacional, de las cuales entre 21.000 y 143.000 acaban en defunción.

Con la cólera de verdad y no una falsa alarma como esta, todo empieza bruscamente con diarrea acuosa profusa, que da paso a los vómitos y al entumecimiento de las piernas. Una situación clínica que peligra aún más porque la pérdida rápida de líquidos corporales puede desembocar en deshidratación, un colapso circulatorio y, peor aún, el shock.

El cólera no tiene una transmisión directa entre personas. De hecho, se pilla al ingerir agua o alimentos contaminados con la bacteria, fundamentalmente, iniciando así con un periodo de incubación algo variable, desde pocas horas a cinco días, siendo lo más habitual que sea de dos a tres jornadas.

Con todo, nunca está de más extremar las precauciones, y es cierto que el cólera tiene un pequeño porcentaje de contagio de persona a persona; son casos excepcionales, por supuesto, pero se originan cuando no se toman medidas higiénicas básicas, como lavarse con jabón las manos tras cada actividad en el baño.

Esta no es una enfermedad con mucha tasa de mortalidad, afortunadamente y como ya hemos apuntado antes; no obstante, las personas con inmunodeficiencia tienen más papeleta de acabar sintiendo en carne propia ese mordisco letal y bacteriano; una exposición que también comparten las personas desnutridas e infectadas por el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH). Los estudios recogen, asimismo, que quienes tienen al ‘O’ como su grupo sanguíneo son más vulnerables a terminar sufriendo un cólera grave.

Por su parte, la Junta de Castilla-La Mancha, cuyos inspectores de Salud Pública se movilizaron a instancias del caso comunicado desde Madrid a la consejería manchega, se ha dado a la tarea de precintar la finca y registrar el resto de los pozos que contiene el terreno, a fin de analizar su agua, por un lado, y determinar si podrían estar conectados o no entre sí, por otra parte.

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