Comer escarola en invierno, un beneficio para la salud

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Ingerida en los meses de frío, especialmente, la escarola es un plato típico que contiene mucho aporte nutritivo, así que abajo le contamos por qué y cuáles son los beneficios para la salud.

La escarola es un vegetal que consumían tanto los antiguos egipcios y griegos como los históricos romanos, antes de su irrupción en el viejo continente, en torno al siglo XIII. Típica hortaliza de Aragón, suele recogerse hoy en día durante los meses de frío, más exactamente desde noviembre hasta febrero, aproximadamente; aunque lo cierto es que ya pueden adquirirse durante el resto del año, lavada y envasada en bolsas, al igual que se pueden comprar frescas aun fuera de su temporada de recolección, bien en las tiendas pequeñas o en las grandes superficies.

¿Por qué la escarola beneficia a la salud?

Según indica la Fundación Española de Nutrición (FEN), sus beneficios y propiedades para la salud son muy numerosos, fuente de minerales y de vitaminas que, para más inri, aporta bastante fibra a quien la ingiera.

A juicio de esta institución nutricional, la escarola es, para la temporada de frío, lo que la lechuga equivale a la época de verano: un plato servido en ensaladas que, sin embargo, también puede consumirse en sopas. Con todo, el invierno sigue siendo su temporada preferida, ya que las bajas temperaturas contribuyen a que adquiera una mayor resistencia, llegando a alcanzar su esplendor, por un lado, y a ofrecer su máxima calidad, por otra parte.

Un reconocimiento de fortalezas que también reseña Yoana Terés, dietista-nutricionista del CPDNA, el Colegio profesional de Dietistas Nutricionistas de Aragón, quien afirma que una de las características tan propias de la escarola es su poco contenido calórico, dado el papel del agua como su ingrediente de composición principal; un rasgo que comparte con el resto de los vegetales, por cierto.

Según apunta esta experta, la escarola es muy rica en potasio, todo «un indicativo de que es un producto diurético». Una hortaliza que, con las mismas, también rebosa de fósforo y de calcio. ¿Su desventaja?

Que su calcio no procede de una fuente animal, por lo que al organismo le cuesta más absorberlo, tal y como sucede con las hortalizas en realidad.

Por su parte, desde la FEN abundan que el calcio y el fósforo contenido en la escarola es más bien discreto, habiendo más cantidades de potasio y hierro, siendo este último más difícil de retener que el que se adquiere a través de los productos de origen animal, por la sencilla razón de que la fibra de la verdura interfiere en la absorción intestinal de dicho nutriente.

¿Qué otras cosas se pueden reseñar sobre las propiedades de la escarola?

Aparte de un sabor amargo, tan peculiar y característico que divide los gustos y paladares, haciendo que no sea atractivo para todo el mundo, se dice igualmente que este vegetal contiene mucha vitamina C y B9, así como ácido fólico, tan recomendable en las embarazadas.

Un componente que Yoana Terés no ha dudado en reseñar, por cierto, y que la FEN ha reafirmado por su cuenta, añadiendo que este alimento contiene también otros principios activos con carácter antioxidante, desde miricetina y quercetina y otros flavonoides, por ejemplo, hasta compuestos fenólicos de la talla de los ácidos cafeico y ferúlico, mismamente, que además resultan «potentes antioxidantes con capacidad de inhibir la actividad carcinogénica». ¿Su ingrediente estrella?

La intibina, curiosamente, una sustancia que «estimula el apetito, favorece la digestión, la secreción de jugos gástricos, y es lo que la hace más fácil de digerir», en palabras de la aragonesa y dietista nutricionista, quien también recomienda que se tomen las que están «muy abrazadas en sí mismas», ya que eso es indicativo de que llevan tiempo recolectadas. El ácido fólico está en las hojas más verdes y normalmente las externas son algo más duras, pero se pueden comer.

De igual forma, esta facultativa aconseja que se lave lo que se va a consumir al momento, únicamente, si bien también admite que se puede dejar dos o tres días en la nevera, tras secarla y guardarla en una bolsa.

¿Pero cómo se puede ingerir la escarola? Tomando por delante el consejo de esta experta, esta hortaliza vegetal se puede preparar en ensalada o en sopa, por ejemplo, en un guiso de vinagre y ajo picado y aceite, mismamente, e incluso comerla acompañada de otra fruta dulce que contraste el toque amargo, sin ir más lejos, como puede ser la granada.

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