El próximo 12 de agosto se celebra el Día internacional de la Juventud, y en su antesala ya llueven algunas propuestas para impulsar el empleo entre los jóvenes con discapacidad.
Los jóvenes con discapacidad sienten bastante incertidumbre ante el legado escasamente inclusivo, laboralmente hablando, que ha plantado la pandemia del Coronavirus. Con todo, la celebración del Día internacional de la Juventud, próxima a efectuarse para el 12 de agosto, promete plantar un foco de luz y guía y acciones que llevar a favor de la integración del colectivo con discapacidad al mercado del trabajo.
Dicho evento representa una coyuntura suficiente que le ha valido a la Fundación Adeco el recopilar, mediante una encuesta realizada a 350 menores de 30 años con discapacidad, diferentes propuestas con las que impulsar el empleo entre dicho colectivo, habida cuenta de que el marco laboral de la llamada ‘era post Covid’ viene caracterizada por una tendencia a acentuar la brecha social, agudizando el peligro de sufrir exclusión y/o pobreza; una amenaza que les afecta directamente, al estar incluidos dentro del colectivo de las personas más vulnerables.
Reivindicando más accesibilidad y sensibilidad
A través de su ‘6º informe Jóvenes con Discapacidad, motor de futuro’, la Fundación Adeco, en colaboración con JYSK, da voz y difusión a las propuestas planteadas por los propios jóvenes con discapacidad en dicha encuesta, con el fin de facilitar su búsqueda de empleo y de solventar de alguna forma esas grandes dificultades que se veían obligados a enfrentar en el mundo laboral antes incluso de la pandemia.
«Los que contratan tienen que entender que todos estamos expuestos a la discapacidad y que en pleno siglo XXI no es aceptable que te descarten o discriminen por una condición que no dice nada de tu profesionalidad”», en palabras de uno de los jóvenes encuestados con deficiencia.
Y es que la respuesta de los encuestados ha sido bastante contundente: el 93,1% lamenta la falta de sensibilidad, una falta que no sólo se percibe en las empresas, sino también en la sociedad. No es de extrañar que ese alto porcentaje sea el mismo que reclame más empatía.
«Parece que cuando una empresa contrata a una persona con discapacidad le está haciendo un favor, y no debería ser así», recrimina otra de las encuestadas. «Como cualquier otro trabajador, tenemos habilidades y competencias muy válidas y son las que tienen que prevalecer».
Un 70% de los jóvenes con discapacidad participantes de la encuesta reclaman, por otro lado, más accesibilidad en los entornos de trabajo; una accesibilidad tan física y/o arquitectónica como sensorial y cognitiva. Cumplida esa solicitud, las personas con discapacidad se verán más que capaces de acceder al lugar de trabajo y desempeñar sus funciones, y hacerlo en igualdad de condiciones, ya que gozarán de una comprensión de su discapacidad y una adaptación absoluta.
Asimismo, los jóvenes con discapacidad encuestados no han vacilado en señalar la necesidad de obtener más orientación y apoyo en su acceso al empleo. Según lo señalado en la encuesta, un 48,7% no sabe por dónde empezar a buscar trabajo, siendo que entre ese porcentaje un 38,8% admite sentirse perdido a la hora de afrontar una entrevista, y un 20,1% siente dudas a la hora de preparar su currículum.
¿Cuáles son las propuestas para impulsar el empleo entre los jóvenes con discapacidad?
La plena inclusión laboral de los jóvenes con discapacidad no es un tema sólo de los directamente afectados. Se trata de un reto, un reto social; un reto social que precisa la participación de todos, si es que realmente se pretende construir un futuro más ecuánime, inclusivo, igualitario y competitivo. Un horizonte donde se estimule el empleo de los jóvenes con discapacidad como elemento de inclusión por excelencia.
La coyuntura actual es compleja, cierto, pero será peor si no se hace nada, ya que en los próximos años el marco laboral continuará todavía padeciendo las heridas abiertas antes del Coronavirus, una yaga sangrante con la pandemia. Es por ello por lo que las propuestas expuestas en el ‘6º informe Jóvenes con Discapacidad, motor de futuro’ invitan a ponerse inmediatamente manos a la obra en la lucha, casi a contrarreloj, de «no dejar atrás» y a su suerte a los jóvenes con discapacidad.
Empezando con el empleo en la administración pública, dichas propuestas consisten en promover el acceso de los jóvenes con discapacidad a la Universidad, en primer lugar, un nivel de estudio que actualmente continúa teniendo poca representación del colectivo. Después de todo, cabe recordar que la formación cualificada incrementa exponencialmente las oportunidades de empleo.
Una forma de conseguir este aumento, según lo expuesto en el informe de la fundación, es aplicar medidas de interés tanto en los colegios como en los institutos. ¿Cómo? Habilitando un departamento de orientación que estimule a los alumnos con discapacidad a prolongar su etapa formativa más allá de la enseñanza obligatoria, por ejemplo; un departamento que no vacile en formarles e informarles acerca de todas las ayudas y servicios de los que disponen.
Entrando en el área de la Universidad, la opción sería apostar por una adaptación transversal del entorno; de este modo la experiencia del alumno con discapacidad será holística; en otras palabras, integradora e inclusiva en todos sus ámbitos.
Ello significa por tanto dar orientación al estudiante con necesidades educativas especiales, construir en el recinto de la universidad espacios adaptados, tener entre el profesorado a docentes especializados, proporcionarles una buena adecuación de materiales… brindarles, en general, apoyos para normalizar la vida universitaria.
Asimismo, resulta imprescindible facilitar el aprendizaje en línea y a distancia, evitando el factor desplazamiento cuando sea posible.
Los efectos de un anexo público-privado
Por otro lado, también se plantea, de cara a impulsar un futuro más inclusivo y laboral, la importancia de impulsar la colaboración público-privada y las políticas activas de empleo, para así facilitar a las empresas el reclutamiento y selección de jóvenes con discapacidad, o al menos la recopilación de aquellos cuyo perfil se adecúe a sus vacantes.
En este sentido, el informe subraya que los servicios públicos de empleo han de apoyarse en las entidades especializadas con el fin de orientar a los desempleados con discapacidad, especialmente cuando carecen de experiencia profesional, y conectarles con los sectores emergentes. Para entender mejor este punto cabe aclarar que la colaboración público-privada es capaz de llegar a más personas con un menor coste y una mayor calidad.
Destinar una mayor partida de los Fondos Next Generation a la formación.
Otra de las propuestas a favor de la empleabilidad de los jóvenes con discapacidad pasa por apostar por la incorporación de los Fondos europeos a este futuro perseguido. Después de todo, dichos Fondos tienen un gran potencial para la reconstrucción de la economía pospandemia, aunque su valor reside también en invertir en la cualificación de las personas.
Llegados a este punto, el informe señala que estamos inmersos en una transformación social, por lo que el futuro exige un nuevo modelo de capacitación. Afirma, en otras palabras, que el 85% de los empleos de hoy no existirán en 2030 o serán muy diferentes, de ahí la importancia de apostar por el capital humano, sobre todo cuando las personas presentan una dificultad añadida como la discapacidad, con toda una trayectoria laboral por delante.
Elevar la accesibilidad a una tarea universal
Siguiendo en la línea de propuestas a favor de la empleabilidad de los jóvenes con discapacidad, el informe resalta que dotar a la Accesibilidad Universal de un mayor peso público, creando en el camino estándares que garanticen el acceso igualitario al empleo de los jóvenes con discapacidad, es una estrategia que puede dar buenos frutos a posteriori.
Si se minimizan las barreras físicas, arquitectónicas, sensoriales o cognitivas, y si los entornos y filosofías empresariales se vuelven accesibles al cien por cien, se estaría produciendo el paradigma de un cambio tan drástico como positivo en el que los jóvenes con discapacidad podrían tener las mismas oportunidades laborales que los demás.
Promover una mejor conexión entre el sistema educativo y el modelo empresarial
A juicio del informe, la formación y el empleo no son universos paralelos, sino caras de una misma moneda. Es por ello por lo que la lluvia de propuestas en este punto apunta hacia el refuerzo del acompañamiento hacia el empleo del joven con discapacidad; darle relevancia a la figura de los preparadores u orientadores laborales, ya que son los expertos en entender, captar y ayudar mejor en la transición de la vida escolar a la profesional e independiente.
Asimismo, destacan el incrementar políticas activas de empleo, poniendo especial atención en la formación de aquellas competencias en auge, como lo son las competencias digitales; y poner el foco en reforzar los programas de Garantía Juvenil, orientándolos a las diversas discapacidades de dichos jóvenes para así facilitarles una mejor inclusión.
También influye el desarrollar programas de empleo público para la activación de los jóvenes con discapacidad en búsqueda activa de trabajo, esos empleos de interés público y social que les permitan conectar directamente con el mercado laboral mientras adquieren competencias para un futuro empleo en el mercado ordinario.
Propuestas para las empresas
El informe también incluye una lista de deberes a hacer por las empresas.
Flexibilizar los procesos de selección, en primer lugar, para así hacerlos más inclusivos; los criterios inclusivos cobran relevancia llegados a este punto.
Para ello, sería muy positivo para la empresa que su departamento de Recursos Humanos cuente entre sus miembros con un perfil experto en discapacidad, pues gracias a su conocimiento profesional puede actuar como puente entre la empresa y su capital humano, promoviendo en el proceso la selección inclusiva.
Acercarse a las universidades, centros de formación y otros tejidos asociativos similares, ya que entre ellos se puede encontrar talento joven con discapacidad. Invertir en accesibilidad universal; no tanto por romper barreras arquitectónicas (que también) sino para que los entornos, productos, servicios, programas y otros recursos también sean útiles y entendibles por todas las personas, no importa su tipo de deficiencia (en caso de que la tenga).
Y, por último, señalan a la notabilidad de sacarle partido al teletrabajo, ya que trabajar a distancia elimina las dificultades de desplazamiento y minimiza los prejuicios que pueden existir por la condición física y/o psicológica del candidato con discapacidad.
























