Realizado por investigadores en España, los datos conclusivos de este estudio ponen en duda la efectividad de la estrategia de la vacunación post exposición.

Pese a que la viruela del mono no generará el mismo tipo de situación crítica que el Coronavirus, según augurios de Margarita del Val, viróloga e investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), quien ya ha advertido que la viruela del mono «se va a quedar con nosotros», esta infección ya está dando bastantes quebraderos de cabeza al Sistema Nacional de Salud español.

Algo que ha empujado al Gobierno y al Ministerio de Sanidad a plantear una estrategia de vacunación postexposición que, sin embargo, ha levantado dudas entre los investigadores quienes no justifican la efectividad prometida.

El virus del simio reafirma su breve tiempo de desarrollo

Tras detectar rastros de la viruela del mono en muestras anales de asintomáticos, y después de ver cómo el Consejo Europeo daba luz verde al uso del suero intradérmico contra esta infección, prometiendo que multiplicará por cinco cada dosis, científicos en España han optado por tomar una prevenida y recelosa postura ante la campaña de Salud Pública sobre la vacunación contra esta enfermedad.

Para ello se han basado realmente en las conclusiones de un reciente estudio publicado en The Lancet’, donde se concretó y confirmó que el periodo de incubación de esta infecciosa enfermedad es de siete días en total; lo que choca de frente con los 15 y 22 días de incubación registrados en anteriores brotes vividos en la República Democrática del Congo.

Un plazo que apoya la advertencia de muchos expertos, al señalar que las campañas de vacunación deben centrarse «en la inoculación preexposición», en palabras de los investigadores del informe científico realizado en España y difundido en dicha revista internacional.

Los autores, de hecho, recurren a las líneas de su ensayo para enfatizar la hipótesis de que el contacto directo con la piel es, en verdad, la principal vía de transmisión de la enfermedad, una postura en la que coinciden participantes del ensayo pertenecientes al Hospital Universitario 12 de Octubre, la Fundación Lucha contra las Infecciones, al Hospital Universitario Germans Trias, y al Hospital Universitario Vall d’Hebron.

Es «poco probable que las estrategias de vacunación postexposición sean efectivas», según sugirieron los investigadores, aludiendo claramente a uno de los grupos de actuación y protección que figuran en la campaña de vacunación de la viruela del mono emprendido por el Ministerio de Sanidad.

En opinión de quienes firman el informe, sin embargo, «tiene más sentido centrarse en la inoculación preexposición de los grupos de riesgo para el control de la transmisión», algo que, por cierto, también contempla Salud Pública en su estrategia.

A fin de poder determinar este periodo de incubación de la viruela del mono, los autores recurrieron a analizar el intervalo de tiempo entre la posible fecha más temprana de contacto, establecido entre una supuesta fuente de transmisión en forma de una persona confirmada u otra sospechosa de tener viruela del simio, frente a la fecha más temprana de inicio de los síntomas.

Pero resulta que el 18 por ciento de los positivos que participaron en la investigación recibieron la vacuna de la viruela durante la infancia; por lo que acabar contagiándose ya de adultos de la viruela del mono, pese a dicha previa inoculación, evidencia que «es importante y merece una mayor investigación la protección que proporciona este suero en el contexto del brote actual», en palabras de los autores del ensayo.

Ratificando que la viruela del mono tiene un contagio por contacto directo con la piel

En este trabajo científico difundido por ‘The Lancet’, se puso sobre la mesa los datos PCR de 188 pacientes en estudio, así como la lectura de estos, donde se afirman que la carga viral es mayor en las lesiones cutáneas, sobre todo en comparación con las muestras extraídas de la faringe.

Una perspectiva que ha llevado a los investigadores a deducir que el contagio por vía área es menos relevante que el establecido por contacto directo con la piel, mismamente. Lo que explica por qué el 80 por ciento de los contagios rastreados por Sanidad se están produciendo a raíz de mantener encuentros sexuales.

«Los aislamientos domiciliarios prolongados podrían no ser necesarios», tal y como tradujeron de todos estos datos los investigadores, señalando eso sí que es importante ampliar la investigación en el contagio a través de las vías respiratorias, si lo que realmente se pretende es averiguar cómo prevenir el contagio.

«Los médicos deben tener un alto índice de sospecha de la enfermedad», en opinión de los autores del trabajo, razonando que la viruela del mono puede manifestarse mediante síntomas atípicos, desde proctitis y amigdalitis, por ejemplo, hasta edema de pene, visto los cuadros clínicos presentados en su mayoría por los positivos participantes del ensayo.

Son enfermedades que aparecieron tras mantener relaciones sexuales anales u orales con otros positivos, según explicaron los investigadores y más tarde demostraron con los datos de su informe, detallando que la afección se manifestaba de forma tan dolorosa, que el 39 por ciento de sus afectados acabaron requiriendo tratamiento sintomático; uno que aliviase el dolor de los síntomas.

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