Kuvu, una aplicación que hace compañeros de piso a jóvenes y personas mayores

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En forma de plataforma online, Kuvu conecta a adultos mayores que tienen una habitación libre en casa con jóvenes que buscan alojamiento. ¿Pero cómo funciona?

¿Sabía que actualmente más de 276.400 personas mayores viven solas en su domicilio?

Y eso solo en la comunidad de Madrid. Algo que supone cerca del 25 por ciento del total del colectivo etario de 65 años o más que residen en esta región, según la tasa que recoge el anexo de ‘Soledad no deseada de las personas mayores’ del Ayuntamiento madrileño. Una problemática a la que también se suma el difícil acceso de los jóvenes a los alquileres, debido en gran parte a los elevados precios de pisos y habitaciones que se gastan hoy en día los propietarios.

Kuvu, un trampolín intergeneracional que salta de la soledad a la convivencia

Fue este sombrío panorama de hambre de compañía humana y de falta de oportunidades para encontrar techo y hogar el que impulsó a Kuvu a salir a la luz, o más bien el que aprovecharon sus creadores, tres jóvenes universitarios de Bilbao, para intentar dar respuesta a dos de los grandes problemas sociales que se vive en España.

«Siempre hemos tenido una relación muy fuerte con personas mayores de nuestro alrededor, y buscábamos la forma de poder mejorar su calidad de vida y los retos que tenían que afrontar», explicó Jon Ander Fernández, uno de los fundadores de esta aplicación.

Con más de tres años de existencia a la espalda, unos orígenes vascos y un slogan que invita a compartir casa con personas de otras generaciones, el objetivo principal de Kuvu no es otro que matar dos pájaros de un solo tiro, creando una red ciudadana y poniendo en contacto a esos mayores que no quieren estar solos con esos jóvenes que buscan emanciparse, o irse a otra ciudad para estudiar o trabajar, y así lo clarifican en su página web.

Es más, apenas bastaron pocos meses para que la aplicación diera el salto regional y se asentara en alguna de las grandes ciudades de España, como Madrid y Barcelona.

«Fue investigando sobre esta cuando nos dimos cuenta de la gravedad que hay detrás de la soledad y que inevitablemente era un problema que se iba a agravar; porque vivimos más años y cada vez hay menos espacios para compartir», apuntó Ander Fernández.

Puede decirse, por tanto, que Kuvu es sinónimo de compañía e independencia, de atención y cercanía, de tranquilidad y convivencia con precios asequibles.

Ya se trate de una persona mayor que se siente sola en su día a día, o de un adulto con una vida activa que, no obstante quiera conocer gente nueva, el único requisito que pide Kuvu es tener 55 años o más, y contar en casa con una habitación libre que se pueda alquilar, pudiendo elegir del mar de jóvenes busca-pisos al compañero ideal.

De esta manera, Kuvu ofrece cualquier otra convivencia, al menos en líneas generales, con la salvedad de que los inquilinos se benefician entre ellos, económica y humanitariamente hablando, donde los mayores dejan de cohabitar solos para hacerlo con una persona mucho más joven, por un lado, y donde los jóvenes tienen la oportunidad de acceder a un alquiler más barato, por otra parte, aprendiendo en el proceso de la convivencia cosas diferentes que los une y crea lazos de comprensión.

¿Cuál es el perfil actual que predomina en Kuvu?

Se trata de una media de usuarios compuesta por adultos vulnerables y/o en soledad, y personas que se acaban de jubilar, y que por tanto están muy activas, con ganas de vivir nuevas experiencias o tener un ingreso extra, alquilando las habitaciones vacías que tienen en casa. Ahora bien, ¿cómo conseguir que la convivencia sea óptima, máxime con dos generaciones tan opuestas bajo el mismo techo?

Lo importante es lograr que los perfiles sean compatibles, algo que Kuvu convierte en primordial. ¿De qué modo? Imponiendo la realización de un test de compatibilidad a sus usuarios, tanto a los futuros caseros mayores como a los posibles inquilinos jóvenes; un intercambio de datos que les permite analizar los perfiles, dividiéndolos según horarios y valores y hábitos.

«Para nosotros es fundamental hacer un seguimiento, para conocer cómo van las convivencias y saber que todo marcha bien». Una fórmula que ha permitido a Kuvu alcanzar un alto porcentaje de éxito en las convivencias que ha realizado en todos estos años de plataforma abierta al público.

¿Qué viene después, si todo sale positivo? Un contrato, único en España, en el que se regula la convivencia, principalmente, compuesto de un mes de prueba y un año de duración, en un periodo que además es prorrogable. A este respecto, Fernández detalla que:

«Si hay cualquier problema con la convivencia, por muy pequeño que sea, podríamos romper el contrato. Y si es grave, echar a la persona inquilina de la casa o, en el caso de que sea la persona mayor quién lo incumple, romperlo sin ningún tipo de penalización para la persona joven».

Kuvu, una plataforma que renació a raíz del confinamiento por la Covid-19

La pandemia dejada por el virus SARS-CoV-2 también supuso un trampolín de oportunidad para esta aplicación de convivencia, ya que muchas personas mayores que sufrieron el confinamiento domiciliario en soledad se animaron después a buscar inquilinos. Kuvu, de hecho, no ha inventado nada nuevo, algo que sus autores resaltan, ya que son muchas las personas mayores que llevan tiempo alquilando sus habitaciones para ganarse un ingreso extra. Con todo, la app supo darle la vuelta al concepto de este plato ya conocido y servido, añadiéndole el ingrediente de la tranquilidad anímica y la seguridad legal que ambas partes reclaman.

Tan buena y exitosa ha sido la trayectoria cosechada hasta ahora, que actualmente Kuvu puede descargarse gratuitamente en Google Play, manteniéndose presente en todo el territorio nacional, además, sumando más de 300 personas mayores, 60 convivencias activas a nivel nacional, aproximadamente, y más de dos mil usuarios que recurren a su plataforma para buscar piso. ¿Su meta a futuro?

«Establecernos a nivel nacional como el programa de convivencia intergeneracional más grande», en palabras de sus fundadores.

Todo un gran objetivo que, lejos de ser una simple ambición, cada vez está adquiriendo más trazas de factibilidad, gracias a su carácter de herramienta tecnológica y accesible, por un lado; pero también a que, como app, Kuvu puede brindar un mayor soporte a más gente con menos capitales, luchando por no dejar fuera de la invitación a toda esa gente baja de recursos que corre el peligro de no llegar a beneficiarse de la experiencia social y económica que brinda la plataforma.

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