La hepatitis vírica es una inflamación del hígado que puede ser aguda o crónica pero la pregunta principal es: ¿qué es? ¿se trata? ¿cuáles son sus síntomas?

Cada 28 de julio se celebra a nivel global el Día Mundial contra la Hepatitis Vírica, desde que en 2008 la Organización Mundial de la Salud se marcara como objetivo de la fecha el impulsar a nivel mundial todas las iniciativas y estrategias que pueda realizar el sector salud en contra de este tipo de enfermedad que, según las estadísticas de la propia OMS, afecta a cientos de millones de personas en el mundo, principalmente en países del África subsahariana, Asia y las islas del Pacífico.

Pero ¿qué es la hepatitis vírica? ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Y qué hay de sus tratamientos? Aprendámoslo hoy, en su Día Internacional.

Causas de la hepatitis

Para entender qué es la hepatitis vírica hay que saber primero qué es lo que lo causa. Son los virus, sí, esos microorganismos pequeños con un tamaño de 20 a 500 milimicras de diámetro que, según los doctores del Hospital Clínic de Barcelona, están «constituidos por una molécula de ADN (ácido desoxirribonucleico, que contiene toda la información genética) o una molécula de ARN (ácido ribonucleico que permite que la información genética sea comprendida por las células)».

Tomando por verdad profesional lo expuesto por dichos doctores, cabe explicar que los virus solo pueden crecer y reproducirse en el interior de células. Y en el caso de las hepatitis víricas, dichos virus «lo hacen en el interior de las células del hígado, los hepatocitos».

¿Qué es la hepatitis vírica?

Por tanto, la hepatitis vírica o hepatitis viral es una inflamación del hígado causada por una infección vírica, una enfermedad cuya infección puede ser aguda, es decir, de corta duración; o crónica, de larga duración.

En cualquier caso, se trata de una infección que causa inflamación y daño al hígado, de modo que cuando ocurre, los tejidos del cuerpo de la persona que lo tiene se lesionan o se infectan. Esta inflamación puede dañar los órganos. Varios son los tipos de hepatitis vírica que hoy en día han descubierto los investigadores, virus external que causan hepatitis A, B, C, D y E.

Empezando por el virus de la hepatitis A (VHA), cabe decir que es un virus ARN, y la causa más frecuente de hepatitis aguda en el mundo. Los médicos afirman que nunca se cronifica; ¿traducción? que raramente causa una hepatitis grave y además se resuelve de manera espontánea. Suele afectar a los seres humanos, únicamente, y se encuentra en aguas y alimentos contaminados.

Tanto la hepatitis A como la hepatitis E se transmiten a través del contacto con alimentos o agua que ha sido contaminada por las heces de una persona infectada, generalmente, si bien las personas también pueden contraer hepatitis E comiendo carne poco cocida de cerdo, venado o marisco.

La hepatitis B, la hepatitis C y la hepatitis D, por su parte, se transmiten a través del contacto con la sangre de una persona infectada.

Asimismo, las hepatitis B y D se pueden transmitir también a través del contacto con otros líquidos corporales, ya sea al compartir agujas para drogarse, al reutilizarse materiales mal esterilizados, o al tener relaciones sexuales sin protección; las formas de contagio, en este punto, son muy variadas,  ya que se transmite «por contacto con la sangre y otros líquidos biológicos como la saliva, el semen, las secreciones vaginales y la orina».

Los virus de tanto la hepatitis A como de la hepatitis E causan infecciones agudas, la que los médicos matizan que es de corta duración. Los expertos afirman además que, en una infección aguda, el cuerpo puede combatir la infección hasta el punto de que el virus desaparece, de ahí la brevedad de su duración.

Los virus de las hepatitis B, C y D, en cambio, pueden causar infecciones agudas o crónicas, esas de larga duración. Para entender este tipo de hepatitis infeccioso, cabe señalar que, tal y como apuntan los médicos, la hepatitis crónica ocurre cuando el cuerpo no puede combatir el virus de la hepatitis, por lo que el virus no desaparece. En tal caso, la hepatitis crónica puede provocar otras complicaciones para la salud, desde cirrosis hasta insuficiencia hepática, pasando incluso por el cáncer de hígado.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis vírica o viral?

Los síntomas son muy parecidos a los de la gripe, de modo que el cansancio, la fiebre y los dolores musculares se cuentan entre sus síntomas principales. A ello pueden sumarse otras señales como diarrea, náuseas, malestar gástrico y otras molestias gastrointestinales.

Y, muy poco frecuentemente, la hepatitis vírica puede desarrollar ictericia, es decir, coloración amarilla de la piel y las mucosas; acolia, color blanquecino de las heces; o coluria, de modo que la orina se colorea hasta adquirir la tonalidad oscura de la Coca-Cola.

La infección por los virus de la hepatitis no produce ningún síntoma, sin embargo, y pasa totalmente desapercibida, al menos en un porcentaje elevado de casos, por lo que sus pacientes pueden llevar una vida totalmente normal, hasta que se detecta de forma casual al realizarse un análisis en aquel momento. Esta forma clínica recibe el nombre de hepatitis subclínica o asintomática.

El factor asintomático de los virus de la hepatitis vírica remarca la importancia y relevancia de hacer controles analíticos periódicos que ayudan a descartar o detectar la presencia del.

¿La hepatitis vírica o viral tiene cura o tratamiento?

Según los médicos, un diagnóstico y tratamiento temprano de la hepatitis crónica pueden prevenir o reducir sus probabilidades de tener el tipo de complicaciones de salud que hemos mencionado antes.

En cualquier caso, el tratamiento de la hepatitis vírica no pasa por fármacos (en la mayoría de las hepatitis, al menos) y se concentra más en la alimentación. En este sentido, cobra mayor importancia el seguir una dieta saludable y equilibrada, ya que el hígado procesa y filtra todo lo que se come y se bebe. Además, realizar ejercicio físico de forma regular, según el estado clínico del paciente, también es otro factor beneficioso que usar como tratamiento.

Las hepatitis virales que sí precisan de fármacos suelen ser la B y la C, y suelen contar con inyecciones o pastillas, medicamentos que los médicos clasifican en interferón y anviriales.

Hay casos en los que los doctores no pueden encontrar la causa de la hepatitis; después de todo, los expertos son los primeros en afirmar que hay virus desconocidos y distintos de los de las hepatitis A, B, C, D y E que igualmente pueden causar algunos casos de hepatitis.

Cuando esto sucede, cuando los médicos no pueden achacar el virus de hepatitis a las categorías antes mencionadas, la llaman hepatitis no A-E o hepatitis X. Y aunque todavía desconocen su fuente infecciosa, se sabe que la hepatitis no A-E suele ser aguda, aunque también puede volverse crónica.

¿Por qué existe un Día Internacional contra la Hepatitis Vírica?

Los Días Internacionales suelen ser fechas de conmemoración, celebración, reivindicación y visibilidad. En este sentido, varios son los objetivos de la OMS con esta celebración en el calendario internacional. Reducir en un 90% la probabilidad de nuevas infecciones de hepatitis en cualquiera de sus presentaciones A, B,C, D o E es uno de ellos; evitar el 65% de las muertes que acarrea año tras año el contagio de hepatitis vírica supone otro acicate.

A través de charlas, tratamientos e investigaciones de laboratorio por parte de las instituciones de salud pública, la batalla para ganarle la mano final a esta enfermedad continúa, año a año, proyecto a proyecto,

Pacientes a médicos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí