Moverse sobre rieles por el Viejo Continente tiene varios pros; una opción de viajar en tren que atrae por comodidad, economía y seguridad.

Viajar en tren no es un privilegio reservado a una clase acaudalada. Desplazarse en un convoy sobre raíles es, de hecho, una experiencia al alcance de muchos no, muchísimos, aunque para ello se exige atrevimiento, espíritu viajero y ganas de probar modos no tan convencionales para llegar a todas las regiones europeas.

A la vista de que cada vez hay más gente decidida a abrirse ruta por el turismo del ferrocarril, les dejamos un compendio de consejos y recomendaciones con el que sacar el mejor partido a la experiencia del trayecto.

¿Por qué debe viajar en tren por Europa?

Los beneficios de optar por esta opción turística y de desplazamiento son bastante abundantes, empezando por una red de trenes muy amplia, cordón umbilical de todas las urbes céntricas del continente.

Y continuando por un servicio que rebosa calidad, conectividad y puntualidad, especialmente aquellos que se mueven por Europa Occidental, donde es posible llegar a casi todos los pueblos de tales zonas, con solo saber combinar los trasbordos; y consiguiendo arribar de un modo rápido, además, gracias a las líneas ferroviarias de alta velocidad presente en buena parte de estos países.

Viajar en tren por Europa es seguro y cómodo, rápido y sin mucho trajín, con el añadido de que las estaciones de tren casi siempre se ubican a un paso del centro de las ciudades, por lo que no es necesario acudir a la estación con tanta anticipación como sí ocurre con los aeropuertos y los viajes en avión; donde, por cierto, los controles son más lentos y tediosos en comparación con los que se imponen en el tren, que facilita trasladarse con equipaje y todo.

Otra ventaja de esta experiencia es que al viajar en tren se puede disfrutar realmente del paisaje, contemplar la cara visible y la oculta de las regiones, atravesar rincones que no solo no se llegaría de otro modo, sino que a veces ni siquiera uno tiene intención de visitar hasta que se acerca a su sombra.

Costes más baratos si uno se excede del peso en su equipaje, líneas con excelente frecuencia y conexión entre las importantes ciudades, combinaciones que solo exigen mucha espera al viajar a pueblos poco poblados… el tren es un medio de desplazamiento que solo tiene una desventaja mayor: la del precio de sus billetes, algo más elevado que las ofertadas en otros métodos de transporte. Pero hasta de este limón se puede hacer limonada, ya que existen diversas formas de ahorrar o reducir el coste del billete, como es comprar el pase del tren con mucha antelación. Los consejos que abajo les dejamos, de hecho, apuntan precisamente hacia esta dirección.

Recomendaciones útiles para sacarle partido al viajar en tren por Europa

El primer consejo, como ya hemos señalado arriba, es anticiparse al máximo al adquirir el pasaje del trayecto que a uno le interese recorrer; es decir, comprar el billete de tren lo antes posible. Y es que los precios de este modelo de transporte se rigen por la oferta y demanda, al igual que el avión, por lo que tiene temporadas altas (las más turísticas) y temporadas bajas o normales (con más número de meses).

Otro criterio que influye cual variable en el coste de estos pasajes es la disponibilidad de asientos según horarios y fechas. Ahora bien, ¿cuánto hay que anticiparse? Lo ideal es un par de meses, como mínimo, teniendo en cuenta además que los servicios y categorías de los ferrocarriles cambia según cada país y región, pudiendo viajar en tren regional o interregional, semi rápido o en alta velocidad.

También hay que tener en cuenta los distintos tipos de pases de tren, véase el Interrail y el Eurail Pass. Aunque ambos permiten planificar un largo desplazamiento y entre múltiples destinos de Europa, el Eurail es el abono pensado para quienes desean viajar en tren por Europa y no son ciudadanos europeos, mientras que el Interrail está pensado más bien para los residentes del continente.

Los dos, en cualquier caso, tienen precios accesibles que incluyen pases con descuentos a ciertos colectivos, cuentan con distintas modalidades, permiten elegir qué regiones visitar y el tiempo de duración del viaje, son válidos para varios países, hacen innecesario comprar un billete en cada tramo, se adquieren de manera online o en forma presencial en las estaciones de larga distancia… entre otras muchas opciones.

El último de los consejos por apuntar en esta lista de recomendaciones para viajar en tren por Europa se centra especialmente en la mecánica de cómo tomar debidamente el tren correspondiente, una vez se ha llegado a la estación de partida.

Lo primero que hay que hacer es leer atentamente las pantallas informativas, discriminando la lluvia de notificaciones hasta encontrar el tren debido, reconocible porque tendrá el mismo horario, destino y número de identificación del servicio de tren que figura en el billete y, lo más importante, porque indicará a qué número de andén hay que acercarse.

Una vez en el andén, lo siguiente es cerciorarse de a qué tren hay que subirse, por lo que vuelve a ser muy importante prestar atención a las indicaciones que figuran en las pantallas informativas, y más cuando en un mismo andén pueden llegar a pasar diferentes trenes con solo minutos de separación. ¿Lo bueno? Que al ser trenes de larga distancia los asientos vienen numerados, por lo que será sencillo encontrar el vagón indicado y el lugar de espera para subirse al convoy desde el andén.

De todos estos consejos se resume, en definitiva, que viajar en tren por Europa es una ecuación en la que la seguridad y la comodidad son los factores principales, siendo la experiencia de llevarse a casa el recuerdo de un placentero viaje el resultado final de una inolvidable operación.

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