Si algo caracteriza a Plitidepsina es su potente actividad antiviral contra el SARS-CoV2 y sus muchas variantes, una cualidad demostrada en diversos trabajos.
Frecuentemente, las personas que muestran un cuadro clínico de remisión o padecimiento activo de una enfermedad hematológica maligna reúnen en su sistema inmune ciertas alteraciones; son cambios que pueden persistir en el tiempo, siempre en función de las terapias recibidas, pero que se encuentran igualmente presentes en aquellos pacientes con una enfermedad neoplásica sólida. La Plitidepsina, sin embargo, parece arrojar cierto rayo de esperanza.
La plitidepsina, una puerta abierta con precaución
Las personas con un organismo inmunodeprimidos son pacientes bastante delicados, médicamente hablando. El consenso sanitario señala, de hecho, que si este grupo de enfermos se infecta por SARS-COV2, puede ver seriamente disminuida su capacidad para eliminar el virus por sí mismo, adquiriendo en el proceso una respuesta baja a las vacunas.
Un problema al que se suma como añadidura la dificultad de encontrar tratamientos antivirales disponibles para esta población, tanto así que actualmente son muy limitados. Y he aquí, precisamente, donde entra en acción un fármaco de elaboración española.
Prometedora, interesante, y con una evolución preclínica sólida, la Plitidepsina se presenta como un principio activo de origen marino, dotado de propiedades antivirales y antitumorales, que antes de la pandemia fue evaluado como un agente antitumoral para distintos tipos de cáncer, empezando por el mieloma múltiple.
Desarrollada por la compañía farmacéutica española PharmaMar, bajo la marca comercial de ‘Aplidin’, se trata de un agente que destruye las células cancerígenas, recurriendo para ello a la apoptosis, es decir, al proceso de muerte celular programada que el organismo utiliza para deshacerse de las células que han sido dañadas de forma irreversible.
¿Es útil la plitidepsina en el tratamiento de pacientes inmunodeprimidos infectados de coronavirus?
Durante el XXV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas e Inmunología Clínica, celebrado en Granada entre el 2 y el 4 del mea en curso, se presentó un trabajo de investigación de la plitidepsina como campo principal de estudio, o más bien a sus efectos en aquellos pacientes inmunodeprimidos infectados del virus que trae la covid-19.
«Presentamos los resultados iniciales de un estudio observacional retrospectivo sobre 35 pacientes inmunodeprimidos a los que se ha administrado plitidepsina como uso compasivo», explicó al respecto el Dr. Pablo Guisado, especialista en Medicina Interna del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. «Estos pacientes tienen problemas para bajar su carga viral y no consiguen negativizar. Incluso permanecen dando positivo cerca de un año».
En este sentido, el facultativo afirmó que la dificultad a la que se enfrentaban era mayúscula; un dato ratificado asimismo por el doctor José Aguareles, del Departamento de Investigación del mismo centro sanitario.
«Nos enfrentamos ante un grupo de pacientes que pueden mantener una PCR positiva durante meses. Sin embargo, los pacientes tratados con plitidepsina en este estudio han podido obtener una PCR negativa a las dos semanas tras la administración del fármaco. Obtener una prueba negativa para la COVID-19 es fundamental para que muchos de ellos puedan retomar su tratamiento oncológico y continúen luchando contra su enfermedad».
Cabe aclarar, no obstante, que por ahora Australia es el único país que ha aprobado legalmente la administración de la plitidepsina, bajo previa prescripción médica, por supuesto, y como un fármaco de primera elección para el tratamiento del mieloma múltiple, un tipo de cáncer bastante severo y grave.
Fue en enero de este mismo año cuando el Dr. Guisado publicó el primer caso de éxito de tratamiento con plitidepsina en pacientes inmunodeprimidos, proeza divulgada en su día por la revista Journal of Hematology & Oncology. De modo que puede decirse que el facultativo ya contaba con algo de experiencia en este terreno.
«El tratamiento de estos pacientes se debe basar en el control del virus», observó. «Utilizamos la plitidepsina con una autorización de uso compasivo y utilizando la pauta descrita en los protocolos de sus ensayos clínicos: una dosis diaria durante tres días consecutivos. No observamos toxicidad añadida», reveló.
Pero aún no se pueden echar las campanas al vuelo
Por su parte, el Dr. Aguareles explicó que si bien «los pacientes inmunodeprimidos con tumores hematológicos malignos, o tumores sólidos, son un tipo de enfermos que normalmente no participan en los ensayos clínicos por su complejidad», sí existen otros enfermos inmunodeprimidos que igualmente podrían tener problemas graves al infectarse de Coronavirus, pero beneficiarse de la alternativa terapéutica propuesta por Plitidepsina.
«En el estudio hemos recogido la experiencia con 35 pacientes, 30 de ellos en nuestro centro», abundó Aguareles, detallando que entre ellos se encontraban pacientes con esclerosis múltiple, aquejados de vasculitis u otras enfermedades reumatológicas, e incluso trasplantados de órganos sólidos o hematológicos, los cuales se tratan a veces con anticuerpos monoclonales frente a células B.
«Queremos exponer a la comunidad científica que existen opciones terapéuticas en casos de extrema dificultad», concluyó el Dr. Pablo Guisado, remachando como ejemplo a «los pacientes inmunodeprimidos».
La Agencia Europea de Medicamentos, por su parte, sigue mostrándose precavida y sin emitir ninguna indicación, empero, a la vista sobre todo de los resultados observados con el medicamento, más preliminares que conclusivos, alegando motivos no solo de eficacia, sino también de seguridad.























