Covid persistente: expertos sanitarios lo definen

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¿Qué es la covid persistente? Valiéndose de lo ya señalado por la OMS, investigadores del Hospital La Princesa de Madrid definen por primera vez la enfermedad.

No es la primera vez que hablamos de covid persistente, aunque esta sí es la primera vez que les traemos una definición hecha y derecha y circunscrita por profesionales de la salud. Y es que un grupo de sanitarios pertenecientes al Hospital Universitario de La Princesa, en la Comunidad de Madrid, han emitido su dictamen y enunciación de esta patología ligada al virus SARS-CoV-2.

¿Qué es la covid persistente?

«Es la condición que ocurre en individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por SARS-CoV-2, generalmente 3 meses después del inicio, con síntomas que duran al menos 2 meses y no pueden explicarse con un diagnóstico alternativo». Tal es la definición de la enfermedad a la que han llegado en consenso investigadores sanitarios, expertos pertenecientes al Servicio de Neumología del Hospital Universitario de La Princesa, quienes se han animado a definir públicamente y por primera vez lo que implica en sí el término covid persistente; y todo con la ayuda y colaboración de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se trata, por tanto, de una patología cuyos síntomas fluctúan constantemente, dependiendo de cada persona y caso y el nivel de gravedad que soporta.

La democracia de una enfermedad que aqueja a todos, hombres y mujeres, niños y jóvenes

Por otra parte, 625.739 personas se han contagiado del virus SARS-CoV-2 en España, y eso sólo durante el mes de julio. Mientras, se estima que un 10 por ciento de casos de contagio por Coronavirus en toda la población general puede llegar a desarrollar covid persistente. Un porcentaje que podría bajar hasta el 4,4 por ciento, tratándose de niños, según el estudio publicado el pasado 3 de agosto en The Lancet Child & Adolescent Health. La investigación, cuyo ámbito de muestreo se basó únicamente en Reino Unido, acabó por mostrar que «la enfermedad de larga duración tras una infección por SARS-CoV-2 parece menos común en niños que en adultos», lo que es un alivio dentro de lo malo.

Más aún, demostró que el 98,2 por ciento de los niños estudiados en dicha investigación pudieron recuperarse de los síntomas y efectos del Coronavirus pasadas ocho semanas, o así se indica en las líneas que resumen los datos arrojados por el propio estudio, aun cuando eran niños que habían superado la infección de forma sintomática. Persiste, no obstante, un pequeño porcentaje de niños y adolescentes que sí se verá afectado por las largas secuelas del Covid Persistente.

Tras hacer un seguimiento de 1.734 menores contagiados, cuyas edades comprendían entre los cinco y los 17 años, las conclusiones del estudio británico fueron tan claras como desalentadoras: «algunos niños (4,4 por ciento) experimentaron síntomas después de cuatro semanas, con una media de dos síntomas persistentes», entre los cuales destacan «la fatiga, el dolor de cabeza y la pérdida del sentido del olfato», dijeron.

La noticia es mala, porque la covid persistente es una patología que deja secuelas durante meses, ese amigo indeseado que llega para nunca volver a irse; y buena al mismo tiempo, porque dentro de lo malo, el porcentaje de niños con Covid persistente es (y continuará siendo) pequeño… esperemos.

Una enfermedad sin diagnóstico claro

Llamada también Long Covid por su terminología en inglés, hablar de pacientes aquejados de Covid Persistente es aludir a personas que continúan padeciendo síntomas del coronavirus, a pesar de la medicación, e incluso tres meses después de haber contraído originalmente la enfermedad. Son pacientes con una sintomatología producto de unas consecuencias nacidas de un viejo contagio, cuyas secuelas impiden llevar una vida normal.

Así, puede decirse que dentro de la variada ensalada de síntomas comunes destacan la fatiga, la dificultad para respirar y una disfunción cognitiva, entre otras señales, signos que «generalmente tienen un impacto en el funcionamiento diario», según han precisado los expertos sanitarios que recientemente se han dado a la tarea de definirla.

La Covid persistente es, en resumen, del parecer de estos profesionales sanitarios, una enfermedad donde la sintomatología «pueden ser de nueva aparición después de la recuperación inicial de un episodio agudo de la COVID-19 o persistir desde la enfermedad inicial», de tal forma que los indicios que advierten sobre su presencia en el organismo «pueden fluctuar o recaer con el tiempo».

¿Y qué opina la OMS sobre esta patología?

Fue el pasado octubre cuando la agencia sanitaria de la ONU, haciendo gala de su papel como autoridad internacional de la salud, se decidió finalmente a nombrar a la Covid persistente como una enfermedad hecha y derecha, plasmándolo así en la última actualización de su base de datos.

Una concesión que llegó tras el aumento del Long Covid como un problema de salud reiterado y duradero y significativo, y tras la insistencia de muchas asociaciones médicas y de investigación clamando porque a esta dolencia constante se le considere una patología, con todo lo que ello conlleva.

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