Covid persistente: la OMS reconoce oficialmente la enfermedad

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Conseguido. Este lunes la OMS ha reconocido finalmente al Long Covid como enfermedad, emitiendo una proclama y definición oficial de la patología.

A la luz del aumento del Long Covid o covid persistente como un problema de salud reiterado y duradero y significativo, y tras la insistencia de muchas asociaciones médicas y de investigación clamando porque a esta dolencia constante se le considere una patología, con todo lo que ello conlleva, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha decidido por fin a categorizar la covid persistente como una enfermedad, actualizando en consecuencia su base de datos desde anteayer lunes 11 de octubre.

La covid persistente entra por fin en la lista de patologías oficiales de la OMS

Tras una consulta mundial que terminó en acuerdo oficial, la organización sanitaria de Naciones Unidas ha difundido a nivel mundial la primera definición clínica oficial de la enfermedad del Long Covid, a fin de facilitar el tratamiento de los pacientes enfermos por esta patología.

Asimismo, la organización señala que la primera aparición del llamado en español covid persistente suele darse a conocer «normalmente tres meses después del inicio del COVID-19».

Con su intención de refrescar conocimientos sobre esta dolencia, la OMS indica también que los síntomas del Long Covid se dejan sentir «al menos dos meses y no pueden explicarse por un diagnóstico alternativo», en palabras de la jefa de gestión clínica de la OMS, la doctora Janet Díaz.

¿Cómo define la OMS a la covid persistente?

La definición de la covid persistente por la Organización Mundial de la Salud varía en función del perfil adulto o niño al que se refiera. Para la organización, el Long Covid en adultos hace referencia una «afección pos-COVID-19», la cual «se produce en individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por el SARS-CoV-2, generalmente tres meses después de la aparición de la COVID-19, con síntomas que duran al menos dos meses y que no pueden explicarse por un diagnóstico alternativo».

Para los niños, en cambio, la OMS aplica «otra definición», sin especificar cuál.

En cualquier caso, se trata de una enfermedad cuyos síntomas más comunes, a ojos de la entidad de salud mundial, «son la fatiga, la dificultad para respirar y la disfunción cognitiva, pero también se pueden dar otros síntomas que suelen repercutir en el funcionamiento cotidiano del enfermo».

A su entender, «los síntomas pueden ser de nueva aparición, tras la recuperación inicial de un episodio agudo de COVID-19, o pueden persistir desde el inicio de la enfermedad. Los síntomas también pueden fluctuar o puede haber recaídas con el tiempo».

¿Cuáles son los efectos del Long Covid según su definición por la OMS?

Aquí la organización coincide con el resto de las asociaciones médicas inmersas en el estudio del Long Covid en señalar que la mayoría de los pacientes que padecen covid persistente se recuperan por completo, si bien algunos sufren «efectos a largo plazo en su organismo, en los sistemas pulmonar, cardiovascular y nervioso, así como efectos psicológicos».

Secuelas que, tal y como anota la entidad, pueden producirse con independencia de la gravedad inicial de la infección, amén de que se dan con mayor frecuencia en personas de mediana edad, mujeres, y aquellos cuyo organismo se mostró más sensibles inicialmente con varios síntomas.

¿Qué persigue la OMS con esta iniciativa?

La falta de claridad entre los profesionales de la salud en lo que refiere a la covid persistente ha empujado a la OMS a formular oficialmente su definición de la patología, ya que esta ausencia de cooperación entre pares e información a fondo sobre la dolencia únicamente ha contribuido a complicar los esfuerzos por avanzar en la investigación y en el tratamiento que otras entidades especialistas han marcado entre sus propósitos de futuro.

De ahí que el organismo sanitario internacional decidiera buscar una definición de caso clínico que aplicar de forma estándar y a nivel mundial; difundiéndolo posteriormente en boca de la doctora Díaz, durante la intervención de ésta en la sede de la ONU en Ginebra. La «fatiga dificultad para respirar, disfunción cognitiva» fueron los síntomas que señaló Díaz en dicho congreso, abundando la existencia de «que generalmente repercuten en el funcionamiento cotidiano».

«Los síntomas pueden ser de nueva aparición, tras la recuperación inicial de un episodio agudo, o bien pueden persistir desde el inicio de la enfermedad», explicó la doctora, añadiendo que «los síntomas también pueden fluctuar o puede haber recaídas con el tiempo».

Esta definición es «un importante paso adelante», a su parecer, pues ayuda a establecer y apoyar un reconocimiento sanitario y a nivel global de los pacientes.

Más aún, Díaz confesó que la OMS espera que «ayude al personal médico y sanitario a reconocer a los pacientes y a comenzar con los tratamientos e intervenciones adecuados y a tener claros los caminos a tomar».

Y es que, si bien existen actualmente diferentes pruebas para detectar la infección inicial por coronavirus, lo cierto es que no hay ninguna para detectar la afección posterior del Long Covid, hasta el punto de que todavía la comunidad científica no tiene claro qué motiva y desencadena esta patología en el organismo de los enfermos. En cualquier caso, las esperanzas de la OMS son muy claras al respecto, algo que Díaz no se ha molestado en disimular:

«Esperamos que los responsables políticos y los sistemas sanitarios establezcan y apliquen modelos sanitarios integrados para atender a estos pacientes», expuso.

Después de todo, el Long Covid sigue planteando muchos interrogantes a su paso.

«¿Se trata de la persistencia viral, o hay microtrombosis o algún problema con el sistema vascular?», inquiere Díaz, haciendo alusión en su interrogante a algunas de las ideas que más frecuentemente barrajan los científicos sumidos en este campo de investigación. «¿Hay problemas de autoinmunidad o es el sistema inmunológico que está funcionando mal y que está causando algunos de los síntomas?».

Sólo la ciencia lo dirá; no en vano estudian para tener la respuesta y la última palabra.

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