Tras dos años de pandemia, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) ya reconoce a los pacientes que aún hoy, padecen la enfermedad, enfermos con long covid o covid persistente.

La covid persistente ha asolado a la población española que hoy recibe el alta automática sin considerar cómo y de qué forma viven los pacientes tras luchar contra los síntomas de la enfermedad —además de percibir la incomprensión de la sociedad— que no tenido esos síntomas tan graves.

Personas en cuya anamnesis figuran una lista innumerable de afecciones derivadas del virus corona, entre las que se encuentran problemas de: visión, audición, cognición así como falta de aire (disnea), taquicardias, dolor del aparato musculoesquelético, pérdida de fuerza, cansancio, fatiga crónica, síndrome de disautonomía severo, trastornos neurocognitivos severos y hasta otros 200 síntomas.

El reconocimiento de esta afección —ya aceptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)— no hace que figure como enfermedad laboral ni como accidente de trabajo. Si bien dentro del código internacional de enfermedades (CIE) esta afección se llama síndrome post covid, el Ministerio de Trabajo no la considera incapacitante.

De otro lado, la nula adaptación de los puestos de trabajo hace que muchos trabajadores se vean obligados a regresar a una situación que difícilmente se pueden hacer cargo. La justificación supone que el INSS argumenta que no existe una prueba diagnóstica que evidencie por qué permanecen esos síntomas y si estos son debidos a la covid.

Situaciones personales, cuadros médicos únicos que no debutan igual en pacientes que han tenido la misma evolución de la enfermedad, hace que en la parte cognitiva existan fallos neurológicos realmente importantes que. afectan al cerebro, a la toma de decisiones, a la vida en general y todo ello no se considere enfermedad.

La plataforma Long Covid ACTS (Autonomous Communities Together Spain) se han unido para denunciar un estudio acerca del long covid, publicado en la revista Jama Internal Medicine el pasado mes de noviembre, en donde se pone en duda la veracidad de la sintomatología de estos pacientes y en donde cuestionan la relación directa de la misma, y también que esté provocada por el virus Sars-CoV-2 debido a que no presentan serología positiva.

Los afectados aseguran que no se han tenido en cuenta los estudios realizados hasta la fecha ni tampoco la ausencia de anticuerpos o la rápida caída tras la infección como tampoco, la persistencia viral que provocan una multitud de síntomas que padecen estos enfermos.

Desde la organización CIR Covid persistente (Centro para la Investigación y Difusión de la COVID persistente), los doctores Mera-Cordero, presidente y Baro Pato, director médico científico, se solidarizan con las víctimas de esta enfermedad que están siendo cuestionados por la sociedad y por el INSS. Tras varios estudios, se empiezan a encontrar respuestas inflamatorias contÍnuas y sostenidas, sobre todo tras una covid moderada.

Por otro lado, se sabe que los porcentajes de células dentríticas plasmocitoides (8pDC) que expresan los marcadores de activación CD86 y CD38 se sabe que son mayores en los pacientes con la covid persistente, estos y otros aspectos que justifican la presencia de la enfermedad una vez considerado el fin de la misma, nulo, en el caso de pacientes con long covid.

Hablamos de la covid persistente, una vez más. La pregunta es: y ahora ¿qué? ¿Qué tiene pensado Yolanda Díaz, ministra de Trabajo? ¿Barajamos la posibilidad de dar incapacidades a gente joven en vez de considerar lo que les pasa? ¿Sabe Carolina Darias, ministra de Sanidad, cómo se va a plantear este abordaje en los hospitales públicos? Va todo a más, no a menos. Casi nada.

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