El Covid persistente es una patología del virus SARS-CoV-2 en la que más de 15.000 aragoneses llevan enterrándose desde hace meses, según un nuevo estudio.

Mientras la Organización Mundial de la Salud ultima el protocolo con el que definir completamente el alcance, transmisión y potencia de contagio de la variante Ómicron, y las consejerías sanitarias y autonómicas de España se sumergen en la tarea de avituallar a los centros de inmunización de sus regiones con los sueros anti-Covid que la semana pasada aterrizaron en el país desde los laboratorios de Pfizer, el Covid persistente o Long Covid continúa coleccionando víctimas y pacientes en Aragón.

Un estudio investiga las diferencias entre pacientes crónicos y asintomáticos del Covid Persistente

Conforme la Navidad se asienta en los domicilios, y la sexta ola empieza a apretar el cinturón de reservas en los hospitales y otros centros sanitarios, los enfermos de Covid persistente no encuentran tregua ni alivio en la lluvia de síntomas que aún les aqueja, azuzando con su insistencia el crecimiento de un síndrome donde los síntomas de coronavirus aún se dejan sentir semanas o meses después de la infección inicial.

Según un estudio que ha concentrado su campo de análisis en la comunidad autónoma de Aragón, un 10 por ciento de los que han pillado Coronavirus siguen sufriendo de Covid persistente meses después de su contagio, un porcentaje que se desglosa en más de 15.000 aragoneses; un grupo de afectados donde la franja de edad es dispar, y donde el sexo predominante es el femenino, dando un perfil genérico de profesionales de mediana edad.

Lo cierto es que la comunidad aragonesa lleva tiempo investigando este síndrome del Covid persistente. Es el caso de Rosa Magallón, quien dirige un estudio financiado por el Instituto de Investigación Sanitaria Aragón, en colaboración con la Facultad de Medicina para Atención primaria.

¿Cuál es el objetivo de este estudio sobre el Covid Persistente?

Estudiar «la cronicidad del Covid y la morbilidad», en palabras de la investigadora, quien a renglón siguiente señala que los resultados podrán verse «cuando terminemos el trabajo de campo», es decir, en algún momento de estas Navidades, o eso estima, abundando que quizá para cuando llegue enero o febrero ya se podrán difundir públicamente las conclusiones.

Por ahora el trabajo continúa en fase de campo, empero, con más de medio centenar de pacientes ya evaluados, apenas un tercio de los 150 pacientes a observar, sin embargo. El estudio se divide en tres partes: un cuestionario, una fase analítica y una exploración física, la última.

En esta etapa se recogen datos, por un lado, y se analizan «las diferencias bioquímicas o genéticas, a nivel de reacción inmunológica e inflamatoria», tal y como explica Magallón, acopiando en el camino variables como la comorbilidad, razones científicas que «nos dé luz de por qué una persona manifiesta unos síntomas tan persistentes».

Los 150 participantes de esta investigación sobre la Covid persistente se dividen en dos grupos, compuestos por 75 personas cada uno. Por un lado, están los pacientes de Covid persistente está con pacientes con síntomas manifestados durante más de tres meses, a los que «se les hacen los controles», según detalla la doctora Magallón; el otro grupo lo conforman personas de igual sexo y con una edad similar, quienes han «pasado el Covid, pero de forma asintomática».

Se trata de pacientes cuya patología anda muy escasa de investigación, algo que admite la propia Magallón, agregando también que son un colectivo que necesitan de mucha visibilidad social, ya que «nosotros nos centramos en la persistencia», únicamente, mientras, entre tanto, se desconoce todavía por qué esos síntomas permanecen durante tanto tiempo, imposibilitando la vida normal de algunas personas.

Conscientes de esta ausencia de investigaciones y conocimientos científicos, muchas de las personas suscritas al colectivo Long Covid Aragón se han ofrecido a participar en el estudio de Magallón, sin que por ello hayan dejado de luchar porque la Sanidad pública acepte incluir en su catálogo de servicios la rehabilitación respiratoria o la atención médica multidisciplinar en unidades de Covid persistente, emulando el ejemplo de otras autonomías de España, tal y como plasmaron en su queja presentada al Justicia de Aragón.

Un manifiesto en el que hicieron énfasis en la importancia de que las autoridades pertinentes reconozcan de una vez por todas su enfermedad, pues se consideran «invisibles».

¿Cuál es el perfil clásico del enfermo con Covid persistente?

Mujer, con 43 años de media; así lo afirmó un estudio nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMGF), donde se señala que el 79 por ciento de los pacientes con Covid persistente son mujeres; cifras que, por otra parte, tampoco se alejan de una encuesta similar hecha con un muestreo internacional.

En el estudio del SEMGF se apunta que la edad media de los españoles afectados por Covid Persistente es de 43,3 años, mientras que en la encuesta internacional se abunda que son 46. El estudio que la doctora Rosa Magallón está llevando a cabo en Zaragoza respalda estos datos, en cualquier caso, si bien la investigadora matizó que cada vez más hombres y adolescentes y hasta niños se están sumando a la enfermedad.

Por su parte, la media de persistencia del Long Covid bosquejado en la ya mencionada guía clínica de la Sociedad Española de Médicos Generales, asegura que todos los participantes estudiados superaban las 90 jornadas con síntomas, acumulándose una media de 185 días.

A la lista de los síntomas ya extensamente referidos del Covid Persistente, la doctora Magallón agregó la «sensación distérmica, de sentir frío o calor», amén de la dificultad para respirar y/o la falta de olfato. Lo único bueno que parece tener esta enfermedad, si es que se puede llamar bueno, claro, es que algunos pacientes sólo sufren uno o dos síntomas, «lo que les permite tener una vida aceptable o prácticamente normal», aunque otros se ven abocados a padecer «síntomas más invalidantes».

Entre tanto, el Gobierno de Aragón indicó no hace mucho que están trabajando en un protocolo que, afirmaron fuentes de Sanidad, está «prácticamente cerrado»; un documento en el que se definirán la situación de las personas con Covid persistente, a fin de que puedan empezar a ser tratados desde la Atención Primaria, que luego les derivarán la especialidad que su sintomatología requiera.

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