Covid persistente: revelan cómo actúan los autoanticuerpos de un contagiado

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Investigadores revelan una nueva clave de la covid persistente, señalando que los autoanticuerpos de un contagiado perduran hasta seis meses después de superada la enfermedad

La tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus dispara a más de un 40% el número de anticuerpos, según apunta un estudio realizado en Israel. Se trata del mismo equipo de científicos que durante el mismo ensayo sobre la covid persistente esclarecieron recientemente el efecto de los anticuerpos en aquellas personas infectadas de Covid-19.

Descubierto una nueva clave en los constantes síntomas de la covid persistente

Publicado en la revista de medicina ‘Journal of Translational Medicine’, y dirigido por investigadores pertenecientes al Centro Médico Cedars-Sinaí, en Los Ángeles (California), el estudio en cuestión pone otra gota más de conocimientos que ahondan en la covid persistente; más aún, supone el primer documento en reportar la persistencia y durabilidad en el tiempo de los autoanticuerpos adquiridos en aquellas personas contagiadas de Covid-19.

De hecho, el estudio abre la brecha de respuestas en la batería de preguntas más frecuentes que suele rondar entre los infectados con el virus SARS-CoV-2, quienes generalmente suelen querer saber en primer lugar cuánto pueden durar los anticuerpos.

A la espera de que caiga del cielo de los laboratorios farmacéuticos una vacuna esterilizante capaz de proteger en su totalidad al organismo contra el Covid-19, los datos de una reciente investigación revelan que las personas con infección previa por SARS-CoV-2 tienen una amplia variedad de autoanticuerpos, los cuales perduran además hasta seis meses después de haberse recuperado por completo de la enfermedad.

De esta forma, el estudio representa el primer documento en reportar la persistencia en el tiempo de los autoanticuerpos, tal y como señalan en la publicación los propios investigadores involucrados en su elaboración y seguimiento.

«Estos hallazgos ayudan a explicar qué hace que COVID-19 sea una enfermedad especialmente única», comentó al respecto Justyna Fert-Bober, investigadora científica y coautora del estudio. «Estos patrones de desregulación inmunológica podrían ser la base de los diferentes tipos de síntomas persistentes que vemos en las personas que continúan desarrollando la afección que ahora se conoce como COVID-19 de larga duración», reflexionó la científica en el artículo divulgativo de su trabajo.

¿Cómo se realizó el estudio?

Durante el desarrollo de la investigación, los científicos reclutaron a 177 personas cuya infección por SARS-CoV-2 ya había sido confirmada previamente. Y pasaron después a comparar las muestras de sangre de los participantes con muestras tomadas de individuos sanos antes de la pandemia, personas no infectadas de Covid-19, se entiende.

¿Qué resultó de dicho análisis comparativo? Que todos aquellos que tenían confirmado en positivo su contagio, poseían niveles elevados de autoanticuerpos, algunos de los cuales se hallaron asimismo en personas con lupus y artritis reumatoide y enfermedades similares, patologías caracterizadas por generar un sistema inmunológico que actúa como agresor de sus propias células sanas.

«Encontramos señales de actividad de autoanticuerpos que generalmente están relacionadas con inflamación crónica y lesiones que involucran sistemas de órganos y tejidos específicos como las articulaciones, la piel y el sistema nervioso», explicó Susan Cheng, coautora del estudio y directora del Instituto de Investigación en Envejecimiento saludable, en el Departamento de Cardiología del Smidt Heart Institute.

¿Cuál es la proporción de los autoanticuerpos entre hombres y mujeres?

Por otra parte, si bien algunos de los autoanticuerpos examinados acabaron vinculándose a enfermedades autoinmunes, las cuales, por cierto, suelen afectar con mayor frecuencia a las mujeres más que a los hombres, otra de las revelaciones testificadas en el estudio apuntó que los hombres participantes tuvieron una mayor cantidad de autoanticuerpos elevados, al menos en comparación con las mujeres.

«Por un lado, este hallazgo es paradójico dado que las enfermedades autoinmunes suelen ser más comunes en las mujeres», manifestó al respecto Fert-Bober. «Por otro lado, también es algo esperado dado todo lo que sabemos acerca de que los hombres son más vulnerables a las formas más graves de COVID-19», agregó.

Cabe aclarar, a su vez, que los anticuerpos provocan inflamaciones crónicas y lesiones. Y añadir, por último, que el grupo de científicos responsables de esta investigación sobre el Covid Persistente y el modo de actuación de los autoanticuerpos en una persona contagiada de Coronavirus, pretende ampliar el estudio en el futuro, a fin de buscar los tipos de autoanticuerpos que pueden estar presentes y persistir en personas con síntomas de COVID-19 de larga duración, el llamado covid persistente.

Y puesto que el ensayo se realizó en personas infectadas antes de que las vacunas hicieran su aparición en el panorama de la pandemia, los investigadores admitieron que tienen previsto examinar también si los autoanticuerpos se generan de manera similar en personas con infecciones eruptivas.

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