¿Cuáles son las enfermedades de la lengua más frecuentes y en qué consisten?

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Muchas de las enfermedades de la lengua dificultan la función de este músculo vocal tan importante, impidiendo detectar sabores y obstaculizando la fonación.

Paladear, salivar, tragar, hablar. La lengua es uno de los músculos y órganos más importantes con los que cuenta el cuerpo, aunque no lo parezca. Y todo gracias a las diferentes glándulas con las que cuenta, que permiten degustar un producto y, más importante aún, mantener la boca húmeda.

¿Qué son las enfermedades de la lengua?

Este músculo en cuestión no solo permite detectar sabores, de hecho; también intercede en la masticación de un alimento y, de igual forma, interviene en la fonación, la vocalización y la deglución. ¿El problema?

Que hay muchas enfermedades de la lengua que pueden y suelen afectar a este órgano, llegando incluso a extenderse a veces al resto del organismo. Y si bien buena parte de ellas no suelen ser realmente graves, es recomendable e importante acudir al especialista ante la más mínima lesión o cambio.

Ya sea acudiendo al médico de cabecera, al otorrinolaringólogo, al odontólogo o al estomatólogo para que revisen y supervisen el caso y detecten o descarten si se trata o no de un posible cáncer oral o de lengua.

La buena noticia es que la mayoría de las enfermedades de la lengua, llamadas también patologías linguales, son benignas y tienen cura, pudiendo sobrellevarse sin problema; así, el cáncer de la lengua es la más grave de todas estas posibles dolencias, por lo que un diagnóstico precoz resulta esencial para el buen pronóstico de esta enfermedad en cuestión, dado que eso conduce a la administración de un tratamiento a tiempo.

¿Cuáles son los problemas de la lengua más comunes?

Entre las enfermedades de la lengua más frecuentes puede citarse a la macroglosia, un proceso patológico que agranda la lengua hasta un tamaño anormal, sobre todo en comparación con el resto de la boca. La macroglosia no es grave, suele darse en niños, y tiene un origen congénito o hereditario; es bastante molesta, eso sí, pues impide que el paciente hable, coma o mastique bien.

Otra patología que copa esta lista de enfermedades lingüísticas es la candidiasis oral, una infección que se produce cuando hay demasiados hongos cándida en la boca. Esta enfermedad afecta a personas con el sistema inmunológico débil, especialmente, mientras dispersa por el interior de su boca una lluvia de diversas lesiones blancas, las cuales aparecen normalmente en la lengua o en las encías.

Lo peor de estas lesiones es que suelen esconder una capa inferior enrojecida que, de no tratarse a tiempo, pueden llegar a sangrar. Es una infección tan fácil de contagiar que basta un solo beso para transmitirse. De ahí la importancia de extremar las precauciones cuando una persona padece de esta candidiasis.

La leucoplasia simboliza otra de las enfermedades linguales más comunes que se conocen hoy en día, tanto por su tendencia a afectar sobre todo a los adultos, como por su característica principal de producir manchas blancas en zonas como la lengua y/o la cara interna de las mejillas. ¿Su origen?

Habitualmente una irritación, ya sea la que produzcan los dientes, las prótesis dentales, el tabaco o el alcohol; esto implica que basta con localizar y neutralizar la fuente de la irritación para que la leucoplasia desaparezca.

No obstante, la patología infecciosa más común en la mucosa oral es la llamada liquen plano oral; inflamatoria y crónica, este problema lingüístico suele tener periodos de aparición y de desaparición, azuzados por los desórdenes inmunológicos, la hepatitis C y enfermedades similares.

El liquen plano oral se caracteriza por producir manchas blancas o rojas de distinto tamaño, y dispersarlas por la parte interna de las mejillas, la lengua o el suelo de la boca. Estas manchas pueden producir síntomas o ser asintomáticas, siendo los picores o las erupciones sus señales más frecuentes. ¿Lo bueno del liquen plano oral? Que no se contagia; ¿lo malo? Que igualmente demanda una consulta médica especializada, como cualquiera de las otras enfermedades de la lengua.

La lista de patologías de este órgano se completa con la anquiloglosia, es decir, un frenillo lingual tan corto que no permite un correcto movimiento, dificultando además el comer, tragar, hablar o sacar la lengua.

Y con la lengua geográfica o glositis migratoria benigna, un problema que produce grietas o manchas rojas o blancas en la superficie de la lengua; o con la lengua fisurada o escrotal, patología que empieza en grietas en la parte superior de la lengua y continúa extendiéndose hasta los laterales, y que produce inflamación, dolor y halitosis.

O la lengua negra vellosa, la cual tiene su origen en una acumulación de células muertas en las papilas gustativas, provocando que la lengua se oscurezca y que le salgan vello. La última de estas enfermedades de la lengua es el cáncer de lengua, que se manifiesta con la aparición de úlceras o llagas que no desaparecen ni se curan transcurridas las semanas, o bien con la presencia de inespecíficas manchas rojas o blancas.

¿Cuáles son las causas y síntomas más habituales de las enfermedades de la lengua?

El dolor, la hinchazón, las úlceras o las llagas constituyen los signos más comunes de las enfermedades de la lengua, junto a las manchas o lesiones blancas o rojas, cambio en el color o la textura de la lengua, trastornos en el gusto, dificultad para mover dicho músculo o, en el otro extremo, la aparición de movimientos anormales.

En cuanto a las causas de estos males, los especialistas señalan que una infección o una irritación inicial pueden conducir a una patología lingüística, aunque a veces puede deberse a una causa genética. Existen, de hecho, ciertas características que exponen aún más a una persona a sufrir algunos de estos trastornos, arriesgándose a que la enfermedad se desarrolle de manera específica.

De ahí la importancia de reaccionar médicamente ante cualquier lesión en la lengua o en la boca, pues el especialista podrá recurrir a la prueba médica más efectiva, realizar primero una biopsia o muestra de la lesión en caso necesario, determinar el tratamiento más indicado, y prescribir la medicación más precisa.

En cualquier caso, cada una de esas enfermedades de la lengua deberá recibir el tratamiento que más se le ajuste, siempre en función de la causa que haya propiciado su aparición. Así, algunas patologías lingüísticas se curarán solas; otras, en cambio, necesitarán un tratamiento médico u odontológico.

Consejos básicos para mantener alejadas a las enfermedades de la lengua

Este órgano también demanda una buena salud que lo resguarde todo lo posible de las patologías que puedan malograrla. En este sentido, el consenso especialista recomienda pasos sencillos y saludables que pueden beneficiar su buen mantenimiento, como un buen frotado.

Y es que es muy importante que la lengua esté limpia; por ello se la debe cepillar bien y a conciencia después de lavarse los dientes, pues ello ayudará a eliminar posibles bacterias y células muertas. Es una limpieza de la lengua que puede realizarse echando mano del cepillo de dientes o de algún raspador especial, objetos creados únicamente a tal fin.

Otro relevante y efectivo consejo para mantener en alto la salud lingual consiste en eliminar de la boca todos aquellos factores que puedan irritar a este músculo, dientes rotos, por ejemplo, o coronas o prótesis dentales mal ajustadas, sin ir más lejos.

En la lista de recomendaciones de los expertos figura asimismo la eliminación del abuso del café, el tabaco y el alcohol. Y la constante presencia de una dieta equilibrada, rica en fruta y verdura que impidan la aparición de déficits de vitaminas, ya que ello también puede afectar a la lengua.

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