El ictus, ya sea hemorrágico o isquémico, es una enfermedad cerebrovascular que tiene un gran impacto sanitario y social debido a una elevada incidencia y prevalencia, y sobre todo por la gran discapacidad en que deriva, con secuelas a nivel motor, cognitivo, del lenguaje y el habla pero también a nivel emocional. 

Esta condición genera situaciones complicadas, dudas, necesidades y ciertos malestares, en el ámbito familiar y de la propia persona afectada, que la doctora Marta Ochoa, neuróloga, presidenta de la Asociación Española de Neurociencias y Jefa de servicio de Neurología de HM Hospitales, nos pretende resolver con esta entrevista.

 La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa la incidencia mundial de ictus en alrededor de 200 casos por 100.000 habitantes/año. 

La incidencia de ictus se incrementa de forma paulatina con cada década de vida desde los 55 años. Una vez que ocurre este evento, desde su experiencia.

Prensa Social: ¿Cuál es la importancia de comenzar la rehabilitación inmediatamente después de sufrir un ictus?

  • Dra. Ochoa: Es fundamental, una vez pasada la fase hiperaguda en la que en ocasiones los pacientes están hemodinámicamente inestables es esencial comenzar una evaluación clínica completa para ver qué necesidades de rehabilitación tiene cada paciente concreto y comenzar precozmente, y no me refiero sólo a la fisioterapia. Hay muchos estudios que nos han demostrado que cuanto más precoz y más intensiva es la rehabilitación de los pacientes con un ictus, menores son las secuelas y mejor su calidad de vida posterior.
  • P.S.: ¿Qué tipos de terapia son más efectivos en la rehabilitación de pacientes que han sufrido un ictus?
  • D.O.: ¡Todos! Todos los que necesite el paciente. Cada paciente es un mundo, es un caso concreto, con unos déficits concretos. Es importante valorar todos los aspectos clínicos que pueden estar afectados, la cognición, el lenguaje, la marcha, el equilibrio, la conciencia de enfermedad, la disfagia, el comportamiento. El tipo de terapia más efectivo para un paciente con un ictus es la terapia que él necesita según su situación clínica.
  • P.S.: ¿Cómo se determina la duración y la intensidad del programa de rehabilitación para un paciente específico?
  • D.O: Clásicamente hemos considerado que en un ictus hemorrágico la rehabilitación es de 6 meses, en un ictus isquémico de 12 meses, y en un daño cerebral adquirido por traumatismo craneoencefálico de hasta 2 años. Pero la realizada es que la duración, lo que vemos pacientes en la práctica clínica diaria, es mayor. Probablemente estos sean los tiempos para realizar terapia más intensiva, y posteriormente una terapia más dirigida a la funcionalidad y finalmente una terapia para evitar complicaciones.
  • P.S.:¿Qué papel juegan los familiares y cuidadores en el proceso de rehabilitación y cómo pueden apoyar mejor al paciente?
  • D.O: Son fundamentales. En Neurología no existe el paciente. Es el paciente y la familia. No olvidemos que a veces tienen problemas cognitivos, del lenguaje, a veces presentan grandes discapacidades que han aparecido de repente, de un minuto a otro por el ictus. Los familiares sufren también un duelo, y tienen que aprender a vivir la nueva situación. Creo que cualquiera que tratamos pacientes con daño cerebral somos conscientes de que sin familiares y sin cuidadores implicados nuestros pacientes estarían peor cuidados. En muchas ocasiones con ellos son capaces de conseguir hitos que delante de sus médicos no son capaces de hacer. Sin familiares, sobre todo, y sin la inestimable ayuda de los cuidadores, que además dan respiro a los familiares, nosotros no podríamos cuidar bien a nuestros pacientes.
  • P.S.:¿Cuáles son las expectativas realistas en cuanto a la recuperación y la mejora de la calidad de vida después de un ictus?
  • M.O: Pues depende de cada caso concreto. Yo llevo casi 30 años dedicada a la Neurología. El manejo del ictus ha cambiado, el manejo rehabilitador muchísimo también, pero es que no todos los ictus son iguales, cada uno lesiona una determinada parte del cerebro y produce unos déficits. Considero que, con la mejor rehabilitación posible, podemos mejorar la calidad de vida de los pacientes con ictus, pero no olvidemos que es la principal causa de discapacidad en los adultos. Esa cifra aún no la hemos mejorado.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí