Los cuidados a domicilio, realizado por profesionales durante la vejez, es la elección preferente de la mitad de los españoles, según nuevo estudio.
Envejecer no es una elección, y nadie puede eludir transitar por esa etapa de la vida, aunque lo que sí se puede escoger es el lugar donde residir. En este sentido, la mitad de los españoles prefiere permanecer en su casa, bien cuidado por profesionales sociosanitarios durante su vejez, según los resultados de un nuevo estudio asistencial.
Los cuidados a domicilio, un puente entre la autonomía y la sanidad
Los nuevos datos arrojados por el estudio ‘El futuro de los cuidados’, perteneciente a Clece y elaborado por Sondea, ponen de manifiesto que la libertad para organizar sus quehaceres, horarios y salidas es el principal argumento de todos aquellos ciudadanos de España que ven con mejores ojos permanecer en su propia casa durante su vejez y apelar a los cuidados a domicilio.
Un punto de convicción y preferencia en el que coinciden prácticamente la mitad de los españoles; el 46,5 por ciento, para ser exactos. Un sondeo clarificado tras la recopilación de más de 2.000 entrevistas realizadas a personas de entre 55 y 70 años, colectivo donde la mayoría prefiere rodearse de profesionales durante su vejez y beneficiarse de los cuidados a domicilio que les puedan brindar, desde el servicio de Teleasistencia hasta el SAD o Servicio de Ayuda a Domicilio.
«Los resultados obtenidos a través de la encuesta no hacen más que ratificar algo que ya veníamos afirmando», señaló Ignacio Gamboa a la vista de tales resultados, aduciendo en calidad del director técnico de Servicios Sociales de Clece que «el modelo de cuidados actual ha de dirigirse a prolongar la autonomía de nuestros mayores para que permanezcan el mayor tiempo posible en sus domicilios y retrasar la entrada en residencias».
Los cuidados a domicilio en la vejez son sinónimo de elección y confortabilidad y afinidad
El estudio viene a ratificar la importancia de vivir con grupos reducidos, compuestos de personas de confianza y afines, un entorno donde conservar la capacidad de elección.
«Para ello es fundamental impulsar mejoras en los servicios de atención domiciliaria sin olvidar la importancia de las innovaciones tecnológicas para potenciar esa autonomía y mejorar la calidad de vida», indicó el director técnico, Gamboa.
¿Y qué hay de la preferencia de aquellos a quienes su nivel de autonomía no les permite resguardarse en casa y recibir cuidados a domicilio?? La encuesta de Sondea, o más bien los participantes encuestados, pusieron sobre la mesa otras opciones, apelando a las residencias de mayores y a los pisos tutelados, entre otras expectativas, como la mejor medida para ellos.
De hecho, cerca del 80 por ciento de los encuestados afirmaron que preferían rodearse de personas afines y en grupos reducidos si llegaba el momento de acabar viviendo en una residencia, aunque manteniendo dentro de la medida de lo posible su capacidad de elección en determinadas cuestiones, desde la invitación a amigos y familiares hasta el decidir la hora de levantarse o de irse a dormir.
Los resultados del estudio ‘El futuro de los cuidados’ señalaron asimismo que 9 de cada 10 participantes en la encuesta consideran que el principal servicio de salud de una buena residencia es la atención médica.
Una oferta donde la mayoría de los participantes ponen sus esperanzas en que tal servicio sea brindado por un personal no sólo capacitado y cualificado, sino además tan numeroso como para llegar a prestar un servicio personalizado y de calidad, auxiliados por la importancia de que tal personal y residencia dispongan de unas instalaciones adecuadas. Y en lo que reza a los pisos tutelados, la encuesta afirma que las mujeres son las mayores defensoras de esta opción.
Poniendo en valor las bases del cuidado en casa
Tomando como punto de partida los datos recopilados en ‘El futuro de los cuidados’, la profesionalidad y la eficiencia de los cuidadores profesionales es el aspecto que más valoran las personas mayores participantes de la encuesta, coincidiendo en esta relevancia el 77 por ciento de los participantes, independientemente de que llegue en manos de una residencia o a través de servicios como el SAD o la teleasistencia.
En ella la mitad afirma a su vez que no querrían renunciar al contacto con su familia, prefiriendo que esta les visitara, no importa si viven en una residencia, en un piso tutelado o en el propio domicilio, y siempre respetando su intimidad.
En este sentido, más del 20 por ciento prefiere que sus familiares estén involucrados lo menos posible y así no resultarles una carga, frente a 1 de cada 4 encuestados, en su mayoría hombres, a los que sí les gustaría que su familia esté lo más implicada posible en su vejez.
La empatía y el trato cercano o casi familiar obtuvieron por su parte un 69 por ciento de votos de conformidad, traduciéndose ambas como una opción para tener en cuenta la opinión de estos futuros mayores en la toma de decisiones vinculadas a su salud, primero, con un 68 por ciento, y los conocimientos médicos, también, con un 57 por ciento.
Los servicios de cuidados públicos estuvieron presentes en esta encuesta de cuidados a domicilio y otras preferencias sociosanitarias a recibir en la vejez; en este punto, más de la mitad de los encuestados señalaron la importancia de que tales servicios ofrezcan mayor variedad de modelos de estancia y convivencia, una variabilidad sujeta al grado de dependencia de cada persona.
La tecnología asimismo tuvo su protagonismo en el estudio, donde 2 de cada 3 españoles encuestados confesaron que esperan que juegue un papel determinante a la hora de mejorar su calidad de vida durante la vejez. Un resultado que empujó al director técnico de Servicios Sociales de Clece a recalcar que
«Es imprescindible seguir impulsando tanto el desarrollo como la implantación de innovaciones tecnológicas para prestar a las personas usuarias unos cuidados de calidad, ya sea en su domicilio, en una residencia, en un piso tutelado o en cualesquiera otras instalaciones pensadas para vivir cuando seamos mayores».
Por ello apostilló que «la Administración Pública, las empresas y la sociedad en su conjunto debemos concienciarnos de la importancia de invertir en estos recursos que mejoran nuestro bienestar y calidad de vida a lo largo del proceso de envejecimiento».

























