El Institut Guttman de Barcelona ha desarrollado un programa ‘post-alta’ de apoyo al proceso de reintegración social de la persona con daño cerebral adquirido (DCA). Un acompañamiento en la vuelta a casa.

En el Día Mundial del Daño Cerebral Adquirido, una lesión derivada de un accidente o una enfermedad, se puede afirmar que es una de las afectaciones más discapacitantes tanto en personas jóvenes como adultas.

Conlleva un gran impacto en la vida de quien se ve afectado y de su entorno, puesto que las secuelas pueden ser tanto físicas y cognitivas como conductuales; mermando en gran medida su autonomía, participación social y calidad de vida.

Algunos pacientes, aun habiendo realizado un periodo de rehabilitación intensiva, siguen presentando dificultades y, por lo tanto, necesitando intervenciones más allá del alta hospitalaria o de los servicios de rehabilitación.

Acompañamiento en la transición del hospital a la comunidad

El equipo de Evaluación y Apoyo en Neurorrehabilitación del Institut Guttmann puso en marcha en el año 2012 un programa ‘post-alta’ como recurso sociosanitario de acompañamiento de la persona afectada y de sus familias en su regreso a casa.

Desde el año 2017 el centro, a través del Servicio Catalán de Salud, ofrece esta prestación a 50 personas anualmente.

Son pacientes que han estado largo tiempo ingresados y que, pese a haber recibido información acerca de las secuelas del DC, la prueba de fuego es cuando atraviesan la puerta automática del centro hospitalario.

«Cuando realmente chocan con la realidad es cuando llegan a casa y se encuentran con las dificultades; y finalmente se acaba quemando el soporte familiar», comenta para Prensa Social, Cristina Bonet, Terapeuta Ocupacional del Institut Guttmann.

¿Para quiénes está pensado este servicio?

«Prevalecen las personas de menos de 55 años, aunque no excluimos a nadie por criterio de edad. En general son jóvenes con un daño cerebral adquirido y que motrizmente se han recuperado bastante bien, pueden caminar, pero que les han quedado secuelas a nivel cognitivo que les afecta a su participación en las actividades de la vida diaria», subraya la terapeuta ocupacional.

Cuando estas personas reciben el alta se tienen que enfrentar a una realidad muy distinta a la que dejaron antes de enfermar.

Para ellos acciones como alimentarse, ducharse o vestirse; o actividades instrumentales como llamar por teléfono o utilizar el transporte público son todo un reto. Y es aquí donde entra en juego el trabajo decisivo del terapeuta ocupacional.

El terapeuta ocupacional: dos pasos por detrás de la persona con DCA

Varios estudios cualitativos indican que las dificultades de adaptación tienden a aumentar el aislamiento y la exclusión social de este colectivo. Por tanto, este tipo de servicio resulta decisivo.

«Nuestra idea es trabajar los aspectos cognitivos a través de las actividades funcionales, que es un poco la filosofía de la terapia ocupacional en general», declara bonet a nuestro periódico.

Estos profesionales se convierten, durante un tiempo, en la sombra de sus pacientes. Los acompañan a coger el autobús, a hacer la compra en el súper. Y siempre van dos pasos por detrás ellos, dándoles pautas sobre cómo deben proceder. Son sus supervisores.

Así a lo largo de unos seis meses. Cada una de estas salidas, o también intervenciones domiciliarias, les proporcionan información suficiente para elaborar una especie de hoja de ruta que después deberán seguir sus familiares.

«Nuestro objetivo también es educar a la familia en cómo promover la autonomía de esas personas, es decir, los familiares deben entender que no tienen que sobreproteger a esa persona con DCA. Les enseñamos a cómo hacer que piensen, que evolucione, sin anularles».

Familia y paciente con DCA
Familia y paciente con DCA . Foto cedida por Institut Guttman

Es muy importante que la actividad que se elija sea significativa para la persona. De modo que cada una de las acciones son personalizadas y únicas ; y siempre acorde a los intereses de la persona.

En una jornada como la de hoy les hemos hablado tan solo de uno de los centros de neurorrehabilitación de nuestro país.

Según la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE) el panorama de la atención a estos pacientes se caracteriza «por la escasez de recursos, su descoordinación y por la falta de homologación de los existentes».

Asimismo, la entidad proporciona en su página web un práctico buscador de centros, tanto públicos como privados, que trabajan con este colectivo.

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