Del TDAH al alzhéimer: los fármacos que podrían tratar ambos trastornos

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Formación en Madrid sobre el Alzheimer.
© Comunidad de Madrid

El TDAH y el alzhéimer no parecen tener mucho en común… o tal vez sí, ya que se han revelado medicamentos que podrían tratar los síntomas de los dos trastornos.

¿Qué tienen en común el TDAH y la enfermedad de Alzheimer? Poco o absolutamente nada… a priori. Y es que mientras el primero es una afección crónica que dificulta prestar atención en todo momento y empuja a la hiperactividad y a ciertos comportamientos impulsivos, la segunda es un trastorno cerebral que va erosionando lenta pero imparablemente la memoria y el pensamiento y el raciocinio, imposibilitando con el tiempo la habilidad de poder realizar autónomamente las tareas más cotidianas. Pero recientemente se han revelado ciertas sorpresas con relación a ambas patologías.

Fármacos para el TDAH muestran pruebas positivas que abren la puerta a combatir algunos síntomas del alzhéimer

Según una nueva investigación, existen ciertos fármacos que, si bien están orientados a tratar el TDAH o trastorno por déficit de atención e hiperactividad, han dado evidencias de llegar a ser útiles también para lidiar con algunos síntomas del alzhéimer, desde la apatía hasta los relacionados con la conducta cognitiva.

El estudio en cuestión estuvo liderado por el Imperial College de Londres, y su difusión estuvo recientemente a cargo de Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry’. De elaboración británica, el trabajo se centra en los fármacos noradrenérgicos, lista en la que figuran tanto los compuestos como los antidepresivos, reconocidos los dos por prescribirse mucho en el tratamiento médico del TDAH.

Y es que su función química no es otra que dirigirse al neurotransmisor noradrenalina o norepinefrina, sustancia que una red de neuronas especializadas liberan habitualmente en el cerebro, siendo su presencia una constante fundamental para muchos procesos cognitivos; en este sentido, hablamos de la atención y el aprendizaje, cómo no, así como la memoria y/o la preparación para la acción, e igualmente la supresión de comportamientos inadecuados

Pero ¿por qué se sugiere que el sistema noradrenérgico sería realmente un buen objetivo para el tratamiento farmacológico del Alzhéimer?

Básicamente porque cuando esta enfermedad se encuentra en una fase muy temprana, el cerebro aprovecha para producir la alteración noradrenérgica; un rasgo que da alas y cimiento a los síntomas cognitivos y neuropsiquiátricos que tanto caracterizan a esta patología clasificada como un tipo de demencia.

Durante la elaboración de esta investigación científica, el equipo de expertos involucrados en el proyecto tuvo que revisar casi una veintena de ensayos clínicos que se llevaron a cabo entre 1980 y 2021; aleatorios y controlados, fueron 19 ensayos en total que contó con 1811 pacientes participantes, centrados todos ellos en el Alzhéimer y el deterioro cognitivo leve.

En todos estos trabajos se utilizaron fármacos noradrenérgicos, ya fuera la atomoxetina o la guanfacina o el metilfenidato, a fin de mejorar potencialmente los síntomas cognitivos y/o neuropsiquiátricos en aquellas personas que manifestaron enfermedades neurodegenerativas. Seis de estos ensayos estaban considerados de buena calidad, siete tenían una calificación regular, y hubo seis que se llevaron una mala evaluación.

A la vista de los resultados obtenidos, los investigadores agruparon el trabajo resultante de 10 de estos ensayos bajo un encabezado que apuntaba globalmente hacia los cognitivos globales. Una distintiva clasificación que contó con un total de 1.300 pacientes y en la que segmentaron por memoria, lenguaje, orientación/atención, fluidez verbal y capacidad visoespacial.

Tal y como se subraya en el artículo divulgativo, «esto demostró un pequeño pero significativo efecto positivo de los fármacos noradrenérgicos en la cognición general», en clara alusión a la escala ‘Adas’, es decir, la Alzheimer’s Disease Assessment Scale, generalmente utilizada para evaluar la gravedad de las alteraciones cognitivas del Alzhéimer, igual que ocurre con el Mini-Mental State Exam.

En cuanto al resto de ensayos analizados, los cuales contaron con 425 pacientes participantes del total de 1811, los autores admitieron que tomaron los resultados de ocho de ellos y los agruparon en función de los síntomas conductuales y neuropsiquiátricos, teniendo en cuenta además la agitación y la apatía; y aseguraron, de hecho, que mostraron «un gran efecto positivo» de los fármacos noradrenérgicos sobre la apatía.

«Es muy probable que la readaptación de los fármacos noradrenérgicos establecidos ofrezca un tratamiento eficaz en la enfermedad de Alzheimer para la cognición general y la apatía», en palabras del equipo de científicos, quienes mantienen que «hay razones de peso» que empujan a la realización y el desarrollo de más ensayos clínicos específicos.

No obstante, y tal y como advirtieron los propios autores del ensayo, es preciso no olvidar el influjo de varios factores, y tener en cuenta la selección adecuada de determinados grupos de pacientes, por un lado, así como la comprensión de los efectos de las dosis de los fármacos individuales.

Amén, cómo no, de sus interacciones con otros tratamientos, por supuesto. ¿el objetivo de esta precaución? Minimizar las desventajas de los fármacos noradrenérgicos, y maximizar a la par sus numerosas ventajas.

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