Uno de los sectores más afectados por la pandemia es, sin duda, el de la dependencia. Según el informe publicado de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, el resultado es catastrófico.

A lo largo del pasado año murieron 248.751 personas que habían cursado una solicitud de ayuda para la Ley la Dependencia, de las cuales 55.000 fallecieron esperando alguno de sus trámites. Una media superior a las 150 muertes por día.

Y es que las listas de espera son desesperantes, ya que las personas con dependencia tienen que aguardar una media 430 días para ser atendidos. Esto hace que muchos de los demandantes no lleguen nunca a percibir la prestación, y acaben falleciendo antes de ser atendidos. 

Desde el inicio de la pandemia se redujeron los tiempos de espera. Pero no porque se concedieran más ayudas, sino porque 35.592 personas fallecieron. Esto supone que cuatro de cada cinco personas que abandonaron la lista en 2020 fue por muerte.

Recordemos que estas listas están compuestas por las personas que teniendo reconocida una prestación o servicio, aún no los perciben. 

A final de 2020 la cifra de demandantes de ayudas que establece la Ley de Dependencia ascendía a 232.243 personas, lo que supone el 17% de todos los que tenían derecho a esta atención. 

Además, en el informe antes mencionado se ha elaborado una escala, del 1 al 10, con 14 marcadores sobre dependencia. 

La media de España ha pasado del 5 al 4, lo que deja en evidencia el retroceso en el sistema. Tan solo aprueban 8 comunidades, y las única que pasan del notable son Castilla y León, con un 8,9, Andalucía y Castilla-La Mancha, con un 7,1.

Muertes de personas dentro del sistema de ayudas, trámites ralentizados. 

Un balance desalentador de 2020 que pone de manifiesto la necesidad urgente de “rescatar” a una la Ley de Dependencia que languidece.

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