La depresión navideña existe, pese a las fechas señaladas o precisamente por ello; y en este artículo le explicamos en qué consiste y cómo se la puede combatir.

La Navidad es sinónimo de felicidad y jolgorio, de comunión con la familia y los amigos y los demás seres queridos. El amor y la alegría campan por doquier en estas fechas tan señaladas… pero también lo hace la soledad y el sentimiento de abandono, el agobio y la ansiedad; y es que no es oro todo lo que reluce en esta época tan grandilocuentemente recibida, máxime cuando las cenas de empresa y los reencuentros familiares se convierten en un trago amargo que muchos desearían evitar.

¿Qué es la depresión navideña?

Hablar de este sentimiento es aludir a síntomas como la tristeza y la ansiedad, el mal humor y el insomnio, a un mal día que perdura más allá de las 24 horas de una complicada jornada.

Negativa y temporal, la depresión navideña se presenta como un estado anímico que despierta bajo el titilar de las luces de colores y los adornos navideños, que se convierte en regusto amargo al son de los villancicos y los regalos.

Una época que no a todos gusta, por razones propias, y que sumerge a estas personas en un blues de Navidad. Y si bien los expertos no lo consideran un trastorno propiamente dicho, sí lo asocian con sensaciones de lo más aflictivas.

La depresión navideña, por tanto, aparece en esta época del año, por descontado, y se alimenta de la tristeza y el mal humor de quienes la sufren, les regala una falta de apetito y un desierto de insomnio en el que deambular durante la noche.

«Afortunadamente no es una depresión al uso, sino más bien algo estacional, asociada a un momento concreto como es la Navidad», o así lo explica Sergio Arques, psiquiatra en salud privada de Vithas Castellón’.

Con todo, una depresión navideña mal gestionada o no abordada a tiempo puede convertirse en un trastorno emocional, tal y como advirtió el experto, o empeorar hasta degenerar en un trastorno depresivo.

¿Qué factores propician el despertar de la depresión navideña?

Es toda una peliaguda situación que se agrava al tener que afrontar la ausencia de un ser querido, ya sea porque esté lejos o porque haya fallecido.

«En estas fechas notamos más la falta de quienes no están, especialmente si lo han hecho recientemente o en situaciones traumáticas», expresó a este respecto el psiquiatra.

Y la presión publicitaria en torno a esta fechas solo contribuye a ahondar más en este sentimiento negativo, generando estrés en algunos, presión en otros, un agobio cimentado ante la obligación emocional de tener que estar felices sí o sí.

Según la opinión experta, el consumismo es también otro factor responsable de la depresión navideña, agudizado si encima hay una complicada situación económica de por medio, igual que la inversión en comidas especiales, regalos y actividades. Toda una «combinación explosiva», en suma, que muchas personas no se pueden permitir.

Incluso el clima de estas fechas tan señaladas influye en el despertar y desarrollo de la depresión navideña, tal y como detalla Arques, de cara sobre todo al carácter estacional de la depresión en algunas personas.

«Las noches más largas y el clima más frío y lluvioso van a incidir negativamente en nuestro estado de ánimo».

¿Cuáles son los síntomas que más se relacionan con la depresión navideña?

Considerada la época más alegre del año, según en consenso cultural y social, no son pocos quienes se sienten tristes y apáticos en esta etapa que cierra un ciclo anual y estrena otro calendario; signos que advierten la presencia de la depresión navideña en el estado anímico, dejando en quien la sufre unas muy pocas ganas de hacer poco o nada.

Así, para identificar y saber si alguien sufre de esta negativa revolución anímica solo hay que fijarse en si está cansado o apático, si expresa pensamientos negativos y desesperanzadores, si da muestras de irritabilidad y ansiedad, si manifiesta pérdida de vitalidad y de interés.

Huellas anímicas que se ven respaldadas por algunos trastornos del sueño, y a las que también le acompaña un aislamiento voluntario, poco interés por la compañía de otras personas, e incluso una aversión por todo lo relacionado con la Navidad.

Ahora bien ¿la depresión navideña se puede combatir?

Sí, afortunadamente, con solo adoptar ciertos métodos que van desde la realización de ejercicios preventivos, hasta la adopción de hábitos para que la Navidad sea más llevadera, con incluso periodos de descanso entre medias.

En la batería de consejos de los especialistas en psicología y demás ramas de la salud mental se subraya la necesidad de incorporar durante la época navideña métodos como el mantenerse activo, relajarse para disfrutar de un tiempo de calidad, buscar la compañía de amigos y familiares, y hasta elegir nuevas actividades y tradiciones que rompan la rutina de la época.

Importante es también no dejar todos los preparativos para el último momento, analizar siempre los pensamientos propios para modificarlos por otros más positivos y/o realistas, y no obligarse a hacer cosas solo por cumplir con lo esperado, ya que eso solo incrementa el malestar.

¿Y qué hay de las ausencias?

No se combaten olvidando, ciertamente, y ese es un punto en el que Arques coincide con el resto de los profesionales de la rama. «Hay que tratar de normalizar el recuerdo de quienes no están o ya no volverán»; tanto así que para combatir la depresión navideña «es fundamental recordar con cariño los momentos disfrutados en el pasado».

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